Miguelito, el canillita de la Fake News más popular de Mar del Plata
Su trágica muerte conmocionó a Mar del Plata el 9 de febrero de 2019. Fue, sin saberlo, el impulsor de la utilización del concepto de Fake News para publicitar su trabajo.
El domingo 10 de febrero de 2019 en Mar del Plata no se habló de otra cosa: en medio de la conmoción y el estupor la pregunta se repetía una y otra vez ¿De verdad murió Miguelito?¿En serio? ¿Qué le pasó?. Miguel Peña, popularmente conocido como Miguelito, el canillita que recorría la ciudad anunciando la muerte de Mirtha Legrand como gancho para vender sus diarios, había muerto poco después de las 23hs en el quirófano del Hospital Interzonal General de Agudos, donde los profesionales intentaban salvar su vida tras ser atropellado por un motociclista.
“Miguelito” se había convertido en un personaje pintoresco de Mar del Plata: arrancaba bien temprano su jornada laboral en la distribuidora de diarios, con una sonrisa y un delantal de jean que cubría su saco. Con su andar encorvado, desde hacía décadas recorría de a pie las calles de la ciudad, vendiendo diarios, anunciando falsas tragedias de los famosos: “el accidente de Susana Giménez” o “la muerte de Mirtha Legrand”, que incluso motivó una vez el enojo de la diva de los almuerzos, que se quejaba de los falsos anuncios sobre su muerte.
Su historia laboral y la particular forma de atraer la atención de los posibles lectores de diarios, se remontaba a la década del 70. Miguelito era uno de los dos canillitas populares en las distribuidoras, el otro era “Clavelito”. Mientras el segundo provenía de una familia de alcurnia y había dedicado su vida a la bohemia y “al reparto de diarios sin perder la elegancia” y se abocaba a las calles céntricas, “Miguelito” era pueblo, barrio, noble y trabajaba en la zona del puerto marplatense. Casualmente ambos murieron tras ser atropellados.
No tuvo hijos, y en 2015 tras sufrir una afección cardiaca que le impidió continuar con sus labores diarias durante un tiempo, buscó refugio en el Hogar Municipal de Ancianos de Cerrito y Magallanes, donde vivió hasta sus últimos días. Allí, el canillita cenaba, pasaba la noche y desayunaba. Una vez que estuvo recuperado volvió a su rutina diaria: desayunaba y salía a anunciar “el accidente de Susana Gimenez” y la muerte de Mirtha Legrand.
La noche del 9 de febrero, cuando Miguelito regresaba al hogar, Martín Lujan, que circulaba en su motocicleta lo atropelló y huyó. Miguel quedó tendido en el piso con varias heridas y fue trasladado al Hospital interzonal General de Agudos, donde los profesionales de la salud decidieron realizar una intervención quirúrgica para intentar salvarle la vida, pero el corazon de Miguel no resistió y, poco después de las 23 falleció.
Luján fue procesado por homicidio culposo agravado por la conducción de un vehículo y por darse a la fuga la defensa del imputado presentó en las últimas horas un nuevo pedido de arresto domiciliario. El joven no tenía carné de conductor habilitante y ya había sido infraccionado en dos oportunidades por personal de Tránsito municipal que lo interceptó en distintos controles de rutina.
La muerte de “Miguelito” golpeó anímicamente al Hogar de Ancianos Municipal de Magallanes y Cerrito, donde en ese momento había 50 adultos mayores que convivían con el entrañable canillita. “Su muerte fue un shock para toda la institución, una verdadera lástima. Lo lloraron mucho en el Hogar”, afirmaba el entonces director general de la Secretaría de Desarrollo Social, Sebastián Sirochinsky, a 0223.
Tras la muerte del querido canillita familiares y vecinos de la ciudad pintaron una estrella amarilla y un mural en uno de los paredones del hogar para recrdarlo. "Miguelito no se merecía morir así, todos lo imaginábamos de viejito lleno de visitas y con una muerte natural. Pedimos justicia por él", decía su sobrina en aquella intervención artística.
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