Cuáles son las zonas con mayor crecimiento inmobiliario en Mar del Plata
El sur, Chauvín y el frente costero aparecen entre los sectores que más se transforman en Mar del Plata. Nuevos desarrollos, barrios privados y edificios en altura reconfiguran el mapa inmobiliario y abren alternativas para vivir o invertir.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Mar del Plata no crece de una sola manera. Mientras algunos sectores se consolidan con edificios premium y propuestas pensadas para quienes buscan cercanía al mar, otros ganan terreno por sus lotes amplios, barrios privados, servicios en expansión y una vida más residencial.
En los últimos años, la ciudad volvió a mostrar movimiento en el mercado inmobiliario: durante enero de 2026 se registraron 968 operaciones de compraventa, un 16,35% más que en el mismo mes del año anterior. Detrás de ese repunte aparece una ciudad que se transforma, con nuevos desarrollos, renovación urbana y zonas que dejaron de ser periféricas para convertirse en alternativas cada vez más buscadas.
El sur: de destino de descanso a elección permanente
La zona sur es, probablemente, uno de los fenómenos más visibles del crecimiento inmobiliario local. Desde el eje de avenida Jorge Newbery hacia Acantilados, San Eduardo del Mar y Chapadmalal, el perfil cambió: ya no se trata solo de casas de verano o escapadas de fin de semana.
La llegada de familias que eligen instalarse de forma permanente impulsó la construcción de viviendas, barrios privados, comercios y servicios. El atractivo combina lotes más amplios, entorno natural, cercanía con el mar y valores que, según el sector, todavía pueden resultar competitivos frente a las zonas más consolidadas del centro.
Para quienes evalúan comprar o invertir, el punto clave es analizar la conectividad cotidiana: accesos, transporte, cercanía a escuelas, salud, comercios y servicios básicos. La tranquilidad puede ser un gran diferencial, pero la distancia al centro también modifica la experiencia de vivir allí durante todo el año.
Chavín y el eje Güemes: renovación cerca de todo
Chauvín se convirtió en una de las áreas con mayor transformación urbana de los últimos años. Su ubicación estratégica, entre el centro y la costa, sumada a su identidad residencial y a la cercanía con el corredor comercial de Güemes, explica la aparición de nuevos edificios, locales y proyectos de vivienda.
El barrio mantiene calles tranquilas y construcciones tradicionales, aunque cada vez convive más con desarrollos en altura y propuestas orientadas a profesionales, parejas jóvenes e inversores que buscan una ubicación con servicios a mano.
En este tipo de sectores, la clave no pasa solamente por el departamento: también importa revisar la calidad constructiva, las expensas proyectadas, el estado de la cuadra y el impacto que pueden tener nuevas obras cercanas sobre la luz, el tránsito y la dinámica del barrio.
Frente costero: el valor de una ubicación consolidada
El corredor costero sigue siendo uno de los grandes motores del mercado premium de Mar del Plata. Zonas como Varese y Playa Chica concentran proyectos en altura, con propuestas que apuntan a amenities, vistas al mar y una demanda vinculada tanto a vivienda permanente como a alquiler temporario.
A diferencia de las áreas que crecen hacia afuera, aquí el desarrollo se apoya en un valor ya consolidado: ubicación, cercanía a la playa, gastronomía, servicios y conectividad. Eso suele traducirse en precios de entrada más altos, aunque también en una demanda más estable para determinadas tipologías.
Antes de avanzar, es importante distinguir entre una propiedad pensada para uso propio y otra destinada a renta. La estacionalidad turística, los gastos de mantenimiento y las restricciones del edificio pueden cambiar por completo la ecuación.
Barrios privados y nuevos desarrollos: otra forma de expandirse
El crecimiento también se expresa en los barrios cerrados y urbanizaciones que se multiplicaron en distintos puntos de la ciudad, especialmente hacia el sur y sobre los accesos. Seguridad, espacios verdes, amenities y una búsqueda de mayor privacidad son algunos de los factores que explican su protagonismo.
Sin embargo, comprar en un desarrollo nuevo exige mirar más allá de los renders. Conviene revisar quién desarrolla el proyecto, qué infraestructura ya está terminada, cuáles son los plazos reales de obra, cómo se financiarán los servicios y qué costos mensuales implicará vivir allí.
Qué mirar antes de elegir una zona
El crecimiento inmobiliario puede abrir oportunidades, pero no todas las zonas responden al mismo objetivo. Antes de decidir, conviene hacerse algunas preguntas:
- ¿La propiedad será para vivir, alquilar o resguardar valor?
- ¿Qué servicios tiene hoy el barrio y cuáles dependen de promesas futuras?
- ¿Cómo es la conectividad durante todo el año?
- ¿Qué tipo de desarrollo predomina: casas, edificios, lotes o barrios privados?
- ¿Cuál es el perfil de demanda que podría tener esa propiedad en los próximos años?
Mar del Plata se expande, se renueva y redefine sus mapas. El sur gana escala residencial, Chauvín se consolida como un polo urbano en crecimiento y el frente costero mantiene su peso como referencia de valor. La mejor zona no es necesariamente la más nueva ni la más cara: es la que mejor se adapta al proyecto de vida o inversión de cada comprador.
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