Catalina y Poroto quedaron solos tras la mudanza de sus dueños y buscan una familia que los adopte
Son madre e hijo, tienen seis y cuatro años y quedaron completamente solos. Una vecina los alimenta a diario y busca una familia dispuesta a darles un hogar. Cómo ayudar.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Hace años que Catalina y Poroto esperan que alguien los quiera de verdad. Hoy están solos en una casa en cercanía al patinódromo y necesitan una familia que les cambie la vida.
Son madre e hijo, ella tiene seis años y está castrada, es compañera y fiel guardiana de su bebé que ya tiene cerca de cuatro años. Ambos son cariñosos y dóciles, no pueden evitar mover la cola a la mínima muestra de afecto.
La familia original de la casa se fue a vivir a España hace un tiempo y los perros quedaron solos. Durante ese período, supuestamente una hermana de la dueña iba a encargarse de darlos en adopción, pero no consiguió ningún hogar para ellos.
"Con el paso de los meses, los perros siguieron viviendo allí hasta que la casa fue alquilada. La persona que se mudó tampoco los cuidaba como correspondía, pero al menos había alguien en la propiedad. Hace unos diez días esa persona también se fue. Dejé de ver movimiento en la casa y los perros volvieron a quedar completamente abandonados", contó Analía, vecina de la cuadra, en diálogo con 0223.
Desde entonces les alcanzó comida todos los días a través de la medianera. Siempre estuvo presente porque no quiso dejarlos sin ayuda. Hace poco se contactó con la dueña y le contó la situación: "Me dijo que después me iba a enviar dinero para comprarles alimento, pero nunca lo hizo y, sinceramente, tampoco demuestra preocupación por ellos".
Con este panorama, le pidió autorización para darlos en adopción, ya que "si aparece una familia dispuesta a recibirlos, necesito poder ingresar a la propiedad para rescatarlos. Afortunadamente, me dio su permiso, que era lo más importante".
"No sabemos cuándo volverá a ocuparse la casa, pero mientras tanto estos perros no le importan a nadie. Están completamente solos", indicó.
La situación pasó a estar en boca de todos los vecinos que se han acercado a colaborar con alimento y se involucraron en la difusión para encontrarles una familia. "Sin embargo, quien se está ocupando diariamente soy yo, porque puedo acceder a la casa por la medianera", declaró.
"Lo único que queremos es conseguirles un lugar mejor. Nunca tuvieron una vida como merecían. Si hoy fueron abandonados, es porque nunca fueron realmente queridos. Antes, aunque estaban mal, había gente viviendo en la casa y yo no podía intervenir. Ahora ya no queda nadie", continuó.
Para dar a conocer la situación hizo carteles, publicó en redes sociales y le hablo a toda la gente que conoce. "Pero la realidad es que hay muchísimos animales esperando una oportunidad y conseguir adoptantes es muy difícil", reveló.
Cata y Poroto son de tamaño mediano, jóvenes y vivieron toda la vida juntos. "Están desesperados por recibir cariño, contacto humano y sentirse acompañados. No sé cómo se llevan con otros perros, porque siempre vivieron aislados. Ladran mucho, pero es porque están solos y buscan atención. Con las personas son realmente un amor", aseguró.
No obstante, "el macho es un poco más tranquilo que la hembra, aunque ambos son jóvenes y tienen energía. Gracias a que les llevo comida están bien alimentados, pero, lamentablemente, no puedo hacer mucho más por ellos. Lo que necesitan con urgencia es una familia que les dé el amor y el hogar que nunca tuvieron", resaltó.
Catalina y Poroto siguen esperando detrás de un portón que alguien los mire y decida cambiarles la vida. Después de años de abandono, todavía conservan la capacidad de confiar y de mover la cola cada vez que una persona se acerca. Quienes deseen adoptarlos y ofrecerles el hogar que nunca tuvieron pueden comunicarse con Analía al 2236813082.
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