¿Qué pasó con Musimundo?: concurso preventivo y grave crisis financiera
La empresa chaqueña CARSA S.A., reconocida por operar bajo licencia la marca Musimundo, atraviesa una profunda crisis con un pasivo superior a $63.500 millones y busca reestructurar sus deudas para evitar la liquidación.
Por Redacción 0223
PARA 0223
La empresa chaqueña CARSA S.A., reconocida por operar bajo licencia la marca Musimundo, ingresó en una etapa crítica de su historia al solicitar la apertura de un concurso preventivo de acreedores ante el Juzgado Civil y Comercial N°23 de Resistencia, Chaco. La medida busca frenar el deterioro financiero, ordenar las deudas y evitar una liquidación desordenada de sus activos.
La presentación judicial, informada al mercado el 6 de julio mediante un comunicado a la Comisión Nacional de Valores (CNV), fue ratificada ese mismo día por todos los accionistas en una asamblea. En ella, se admitió que la compañía ya no está en condiciones de afrontar regularmente sus compromisos financieros.
El detonante fue el rechazo de cheques por falta de fondos por un monto aproximado de $1.593,4 millones. A esto se suman otros cheques de pago diferido, con fechas hasta octubre de 2026, por un total de $2.480 millones. No obstante, la deuda total de CARSA es mucho mayor, con un pasivo que según Moody's Local Argentina alcanza cerca de $63.503 millones, cifra superior a los períodos anteriores.
La crisis financiera se refleja en la acumulación de pérdidas y una creciente presión sobre la estructura económica de la empresa. El concurso preventivo se presenta como la última opción para evitar una cesación de pagos y un posible desmembramiento.
Fundada en Chaco, CARSA llegó a tener más de 100 puntos de venta y más de 2.000 empleados. Actualmente, mantiene operaciones concentradas en el norte argentino, en provincias como Chaco, Corrientes, Misiones, Formosa y Buenos Aires. Además, forma parte de un grupo empresarial con actividades en logística y fabricación de colchones y sommiers.
En 2026, la compañía convocó una asamblea para evaluar la oferta de transferencia de 45 sucursales, hecho que llevó a Moody's a colocar la calificación de CARSA en revisión a la baja, evidenciando la gravedad de su situación financiera.
El directorio identificó que la crisis comenzó en marzo de 2025, con una fuerte caída de la demanda que afectó las ventas de electrodomésticos y bienes durables. También mencionaron la competencia ilegal de productos importados, la reducción de márgenes, dificultades en el mercado de consumo masivo y problemas de abastecimiento de productos esenciales.
La empresa señaló además que la reconfiguración de la matriz productiva argentina favorece sectores poco intensivos en empleo, lo que perjudica actividades tradicionales como el comercio y consumo masivo. La estructura de CARSA requería un volumen importante para sostener costos, mientras que el aumento de la morosidad complicaba aún más la situación financiera.
En los últimos meses, CARSA acumuló pérdidas millonarias: aproximadamente $11.500 millones en un período previo y otros $4.500 millones en el primer trimestre de 2026. Frente a esta situación, el directorio evaluó diferentes estrategias, incluyendo reducción de personal, venta de activos y reestructuración judicial de pasivos, optando finalmente por esta última.
Este no es el primer concurso preventivo de CARSA. En junio de 2018, la empresa ya había solicitado esta medida en medio de otra crisis del consumo, con una deuda que llegó a reestructurar alrededor de $5.500 millones. En esa oportunidad, la compañía logró acuerdos privados con acreedores y refinanció pasivos con 22 bancos por más de $1.200 millones.
La presentación del concurso no implica el cierre inmediato de la empresa ni de sus locales. El próximo paso será la decisión judicial sobre la admisión formal del proceso, que activará la sindicatura, la verificación de créditos y la negociación con acreedores. Durante este periodo, CARSA podrá continuar operando bajo supervisión legal.
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