Calefaccionarse cuesta cada vez más: una familia puede gastar hasta el 35% de un salario mínimo en garrafas

El relevamiento realizado en los barrios populares detectó que el subsidio cubre apenas el 30% del valor de cada recarga y que las familias deben adelantar el dinero para acceder al reintegro. 

Calefaccionarse cuesta cada vez más: una familia puede gastar hasta el 35% de un salario mínimo en garrafas

13 de Agosto de 2026 18:54

Por Redacción 0223

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En pleno invierno, acceder al gas para calefaccionarse, cocinar e incluso bañarse se convirtió en un gasto cada vez más difícil de afrontar para las familias de los barrios populares de Mar del Plata y Batán. Así lo advierte el segundo Informe de análisis de la situación socioeconómica local 2026 elaborado por el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) de Mar del Plata, que puso el foco en el acceso a la garrafa como parte de las políticas públicas vinculadas a los servicios esenciales.

El relevamiento parte de una realidad estructural: buena parte de los sectores populares no tiene acceso a la red de gas natural. Según los datos del Censo 2022 citados por el instituto, de los 260 mil hogares registrados en General Pueyrredon, apenas el 25% —46.194 familias— accede al gas natural. A esto se suma que una parte importante de los hogares sin conexión se encuentra en los 71 barrios populares reconocidos por el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap).

Con un consumo de tres garrafas mensuales, una familia tipo debe afrontar $112.000 solo en recargas

En ese contexto, la garrafa deja de ser una alternativa y se transforma en un gasto indispensable para atravesar los meses más fríos.

De acuerdo con el relevamiento realizado por Isepci en comercios de cercanía de los barrios populares, la recarga de una garrafa de 10 kilos cuesta actualmente $32.000 en promedio, con valores que oscilan entre los $30.000 y los $34.000. A eso se suma el costo del envase: una garrafa usada ronda los $75.000-$80.000, mientras que una nueva puede alcanzar los $125.000.

Para una familia tipo de cuatro integrantes que no cuenta con gas natural, el instituto estima un consumo mínimo de dos garrafas mensuales durante el invierno únicamente para calefaccionarse. Con el valor promedio relevado, eso representa $64.000 por mes solo en recargas, equivalente al 17% de un Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM), establecido en $367.800.

Si además la familia necesita comprar el envase, el gasto inicial asciende a $144.000 con una garrafa usada o a $189.000 con una nueva. En términos del salario mínimo, significa destinar el 39% o el 51% de un ingreso mensual, respectivamente.

El relevamiento realizado en los barrios populares detectó que el subsidio cubre apenas el 30% del valor de c

Pero la situación se vuelve todavía más compleja porque en los hogares sin conexión a la red de gas la garrafa no se utiliza únicamente para calefaccionar durante el invierno. También es el combustible utilizado para cocinar durante todo el año.

Con un consumo de tres garrafas mensuales, una familia tipo debe afrontar $112.000 solo en recargas, equivalente al 30% del SMVM. Si necesita comprar además el envase, el desembolso llega a $192.000 si es usado y a $237.000 si es nuevo.

En el caso de cuatro garrafas mensuales, el gasto en recargas alcanza los $128.000, alrededor del 35% del salario mínimo. Si se suma la compra del envase, la cifra llega a $208.000 para una garrafa usada y $253.000 para una nueva, equivalentes al 57% y 69% del SMVM.

El beneficio dejó de pagarse de manera directa y pasó a funcionar mediante reintegros.

El relevamiento realizado entre vecinos también encontró situaciones todavía más críticas, como familias que utilizan la garrafa para calentar el agua con la que se bañan. La referente social del Isepci, Lorena Quiroga, describió el impacto que tiene esta situación en los hogares y señaló que, “con el valor actual de las garrafas y los magros ingresos tras la baja del programa ‘Volver a trabajar’, que en Mar del Plata y Batán dejó a mucha gente sin un ingreso fundamental, pocas familias logran comprar 4 garrafas al mes”.

Ante la imposibilidad de afrontar ese gasto, explicó que muchas familias deben elegir qué necesidad cubrir: “Entonces prefieren calefaccionar sus casas como pueden o directamente no hacerlo lamentablemente”.

La recarga de una garrafa de 10 kilos cuesta actualmente $32.000 en promedio.

Menos subsidio y más presión sobre los ingresos

El informe también pone el foco en los cambios implementados por el Gobierno nacional en el esquema de subsidios para las garrafas. Según Isepci, la eliminación del Programa Hogar y su reemplazo por el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF) introduce nuevas dificultades para acceder al beneficio, entre ellas la obligación de inscribirse y el desconocimiento de la información necesaria para completar el trámite que, de acuerdo con el relevamiento, existe en los barrios populares.

A esto se suma una modificación que impacta directamente sobre la economía familiar: el beneficio dejó de pagarse de manera directa y pasó a funcionar mediante reintegros. Es decir, las familias deben contar primero con el dinero suficiente para comprar la garrafa y posteriormente acceder al subsidio.

El monto subsidiado es de $9.593 por cada garrafa de 10 kilos, por lo que, tomando como referencia los $32.000 que cuesta en promedio una recarga, el beneficio cubre alrededor del 30% del valor y deja el 70% restante a cargo de cada hogar.

Además, la cobertura varía según la época del año. Entre abril y septiembre contempla hasta dos unidades de recarga mensuales, mientras que entre octubre y marzo se limita a una garrafa por mes.

Para Isepci, el problema no se reduce entonces al precio de la garrafa, sino a la capacidad real de las familias para adelantar el dinero necesario para acceder a un servicio esencial.

Tras un crudo invierno, Mar del Plata podría quedar excluida del régimen de zona fría.

Zona fría: otra preocupación para Mar del Plata

A este escenario se suma la posibilidad de que Mar del Plata quede excluida del régimen de zona fría, junto con otras localidades del país. El proyecto del Gobierno nacional ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados y, según advierte el informe, una eventual eliminación del beneficio tendría un impacto directo sobre miles de hogares marplatenses y batanenses.

En paralelo, el instituto señala que los anuncios de aumentos en las tarifas del gas agregan mayor presión sobre los ingresos de trabajadores y familias que ya destinan una parte significativa de su presupuesto a cubrir las necesidades energéticas.

Hay familias que utilizan la garrafa para calentar el agua con la que se bañan.

El panorama trazado por el relevamiento muestra así que para una familia que no tiene acceso a la red de gas natural, calefaccionarse y cocinar puede representar una porción cada vez más grande de sus ingresos. Y en los casos de mayor consumo, el costo de las garrafas puede acercarse a dos tercios de un salario mínimo.

Frente a este escenario, desde Isepci plantean una pregunta que resume el eje del informe: “¿El acceso al gas en un país con capacidad productiva de este recurso estratégico, se ha vuelto un lujo bajo el gobierno de Milei?”.

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