Padre de un nene de 9 años y vendedor ambulante: quién era el joven asesinado por una patota
Tenía 29 años y un hijo de 9 años, sus amigos los definen como una persona que "contagiaba sonrisas y tenía siempre buena onda". Los asesinaron de un tiro en la espalda el lunes por la noche.
Por Redacción 0223
PARA 0223
El lunes por la noche, en el barrio Regional, asesinaron a un joven de 29 años tras ser atacado por una patota de alrededor de 10 personas. Según pudo averiguar 0223, Maximiliano Marcel Zabala se dirigía a comprar milanesas junto a un amigo, quien logró escapar luego de ser golpeado. Sus amigos más cercanos lo recuerdan como una persona carismática y que contagiaba alegría.
El hecho ocurrió entre las 19 y las 20 en la intersección de Grecia y Peña, cuando Maximiliano volvía de comprar milanesas junto con su amigo Esequiel y fueron interceptados por un grupo de alrededor de 10 personas, quienes los acusaban de haber robado una bicicleta. Los dos jóvenes fueron atacados por el grupo y uno de ellos logró escapar, mientras que el joven de 29 años recibió un disparo en la espalda y terminó falleciendo. Uno de sus amigos, Franco, se comunicó con 0223 y contó cómo era Maxi y el dolor que siente en este momento ante las acusaciones de robo y la perdida de su amigo.
Maximiliano era vendedor ambulante y padre de un niño de 9 años. Sus padres murieron cuando era chico y, según contó Franco, "se las arregló siempre para salir adelante, vendía medias en la zona del centro y con eso se ganaba la vida". No tenía familiares cercanos en la ciudad, más que una hermana que no reside en Mar del Plata y con quien todavía no pudieron contactarse. "Su familia somos sus amigos", contó Franco a 0223. Su amigo lo recordó como una persona sana, laburadora y con buena onda.
Ante las acusaciones por el supuesto robo de una bicicleta, el amigo del joven asesinado aseguró que eso no fue así y que Maximiliano estaba yendo con Esequiel, el otro involucrado, a comprar milanesas, ya que se encontraba viviendo en su casa. Además, agregó: "Pongo las manos en el fuego por él, no estaba metido en nada raro. Siempre contagiaba una sonrisa".
Hasta el momento, sus amigos no saben si van a realizar un velorio, ya que, al no tener familiares directos en la ciudad, todavía no pudieron reconocer el cuerpo. Mientras tanto, el otro joven, que vio morir a su amigo, se encuentra en estado de shock, aunque pudo declarar en la comisaría.
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