Los Barras Brava y sus Socios Silenciosos

7 de Septiembre de 2006 15:31

Por Redacción 0223

PARA 0223

ESCRIBE JORGE ELÍAS GÓMEZ. Los cortantes perfiles de aluminio, los vidrios y la sangre en la carpintería del ex presidente de Alvarado Bruno Filieri le inyectaron más drama a uno de los flagelos más incontrolable para las autoridades policiales. Los barras brava de Aldosivi como en una película del far west desembarcaron y por poco no se llevaron la vida de uno de sus hijos, a plena luz del día, y en las proximidades del Monumento al Gaucho. Persecución, detenidos, acusaciones, proceso judicial y condenas. Pero lejos de concluir esta historia de violentos fue sólo un capítulo más. El último domingo aproximadamente 400 hinchas de Alvarado desbordaron los controles policiales ( alrededor de 30 efectivos ) ni que hablar los de UTEDyC, entraron por la fuerza y luego a punto estuvieron de golpear a un joven – presuntamente de Aldosivi – que intentó quedarse con un trapo de la entidad de Mataderos. Dos policias lo salvaron. ESCRIBE JORGE ELÍAS GÓMEZ. Los cortantes perfiles de aluminio, los vidrios y la sangre en la carpintería del ex presidente de Alvarado Bruno Filieri le inyectaron más drama a uno de los flagelos más incontrolable para las autoridades policiales.
Los barras brava de Aldosivi como en una película del far west desembarcaron y por poco no se llevaron la vida de uno de sus hijos, a plena luz del día, y en las proximidades del Monumento al Gaucho.
Persecución, detenidos, acusaciones, proceso judicial y condenas. Pero lejos de concluir esta historia de violentos fue sólo un capítulo más.
El último domingo aproximadamente 400 hinchas de Alvarado desbordaron los controles policiales ( alrededor de 30 efectivos ) ni que hablar los de UTEDyC, entraron por la fuerza y luego a punto estuvieron de golpear a un joven – presuntamente de Aldosivi – que intentó quedarse con un trapo de la entidad de Mataderos. Dos policias lo salvaron.
Pero las hostilidades se hicieron más ostensibles cuando Cadetes se quedó con el triunfo deportivo. A la esposa de Alejandro Giuntini la tuvieron que proteger de tres mujeres que le recordaban el pasado de su marido por el club portuario.
El fenómeno de los barras brava no es nuevo en la ciudad y tanto Aldosivi como Alvarado tienen sus “dignos” representantes y si no que se remitan a los antecedentes en el COPRESEDE.
“No tienen límites” coinciden dirigentes de ambos clubes que sin embargo conviven con ellos como si fuera un entrenamiento. Pero no se reduce a la estructura de las instituciones. La protección también cae como se acostumbra a decir “desde más arriba”.
El intendente Daniel Katz, el diputado provincial Juan Garivoto, el senador provincial Jesús Porrúa y el concejal Juan Manuel Fernández, son fervientes colaboradores desde sus estamentos públicos del Club Alvarado. Por cierto que no pueden escapar del sentimiento que despierta “ El Torito ”, y por qué no decirlo es conveniente a sus negocios políticos.
Desde una de las oficinas de Inspección General (que depende de la Secretaría De Gobierno), en la calle Belgrano, se maneja la batuta, “es un ñoqui” dicen los empleados municipales que rigurosamente deben fichar su tarjeta, cuando se refieren a uno de sus más encumbrados dirigentes.
Pero que harán o dirán cuando irreversiblemente pase algo? Harán la de Ruggeri “ son vitalicios del club ”, es decir cero responsabilidad.
Habrá que preguntarse cuál es la política que sigue el Banco de la Provincia de Buenos Aires y si ésta tiene qué ver con la coherencia. Por un lado auspicia a una figura emblemática de los argentinos, un verdadero estandarte nacional en lo personal y en lo deportivo como Emanuel Ginobili, y por otro, desembolsa el presupuesto asignado al staff que dirige a Alvarado y encabeza Giuntini.
Conexiones y acercamientos personales le dieron al ex zaguero de Boca la oportunidad para seguir sumando experiencia como D.T., con resultados demasiado pobres por cierto.
Alvarado es una tentación y del cielo al infierno hay sólo un paso. Los riesgos son enormes. Lo más rebelde de La Brava (como se conoce a su hinchada) se divide en grupos denominados Monte Varela, Centenario y General Belgrano ya que sus integrantes provienen de esos barrios.
Quienes han observado de cerca los últimos movimientos de estos caracterizados hinchas, no descartan que las cosas pasen a mayores ni bien se convierta en una quimera el éxito deportivo, que como siempre apunta a ascender a la categoría inmediata superior.
“El club se ha reducido pero aumentó la cantidad de simpatizantes de todo el cordón del Oeste, y de Norte a Sur, incluido Batán” resumió quien conoce las caras como las palmas de sus manos.
Esa síntesis también dejó otro mensaje: Alvarado conserva el fuego sagrado que despierta la pasión insobornable del hincha, pero también se encuentra con síntomas muy proclives a la desintegración; no tiene la cantidad de socios con sus cuotas al día para cumplir con las exigencias de personería jurídica.
Una gran pérdida para la ciudad ya que su fuerza supone una energía deportiva inigualable pero que está indebidamente canalizada en los últimos años.
Mientras tanto, quienes velan genuinamente por el club, deshojan la margarita para ver quién habla con Carlos Miori, que milagrosamente lo tomó descendido e hizo un trabajo de resucitación trabajando a corazón abierto con el enfermo terminal.
Ellos piensan que siempre hay que andar con el paraguas abierto. Estas luces amarillas, que escapan a lo deportivo, también deben encenderse para Quilmes y Peñarol, ya que existen casos de simpatías mimetizadas.

AUTOR / FUENTE: JORGE ELIAS GOMEZ

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