María eugenia vidal

18 de Abril de 2018 20:52

Los entretelones de una foto con olor a 2019   

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El sábado, poco después del mediodía, cuando los dirigentes de Cambiemos realizaban su habitual timbreo por la zona de Punta Mogotes, sonó el teléfono. “Cuando terminen, venite para acá”, fue el mensaje. En realidad, no sonó un solo teléfono: el mismo llamado recibieron Guillermo Montenegro, Maximiliano Abad, Lucas Fiorini y Vilma Baragiola.

Fue el preludio de la foto política de la que se habló durante varios días: la gobernadora junto a los principales dirigentes de Cambiemos en Mar del Plata, tres de los cuatro con deseo de suceder a Carlos Arroyo en la Intendencia. Y también se habló de quien no estaba en esa foto, justamente el intendente de Mar del Plata.  

0223 habló con allegados a todos los protagonistas de esa foto sacada con las playas de Chapadmalal de fondo, donde la gobernadora y todo su gabinete realizaron el tradicional “retiro espiritual”. Cada cual realizó su interpretación y aportó su opinión sobre el significado de la foto, aunque –en la misma línea que la mandataria provincial- prefirieron apelar a frases más de rigor. “Falta mucho, puede pasar de todo”, dijo uno. “Fue una foto y nada más. Sabemos que se habló, pero no le dimos tanta importancia”, opinó otro.

¿Son opiniones desde la convicción o frases hechas para no armar más revuelo? ¿Qué significó la foto? ¿Se viene una gran interna en Cambiemos para 2019?

 

La mayor certeza de esa imagen surge de quien no estuvo: Arroyo. Si quedaba alguna duda acerca de la posibilidad de que el jefe comunal recompusiera su relación con el gobierno de la provincia de Buenos Aires el último sábado se terminó de disipar. Arroyo está fuera de cualquier esquema de Cambiemos. Si hay una gran Paso, el intendente no será uno de los aspirantes y si hay un candidato único, mucho menos.

“Ni se lo nombró”, coincidieron todos los consultados y remarcaron que más allá de cualquier especulación electoral con la foto lo más importante fue mostrar “un equipo consolidado”, más allá de la cuestionada gestión del intendente. Una concejal, un diputado nacional, un senador provincial y el jefe del bloque de Diputados de la Provincia, todos, al lado de la gobernadora.

Los cuatro dirigentes marplatenses llegaron a Chapadmalal cerca de las 13. En un hall de recepción, estaba buena parte del gabinete de la gobernadora y la propia Vidal. “Fue la reunión en la que más distendida la notó a la gobernadora”, destacaron desde el entorno de Baragiola.

 

Cerca de Montenegro contaron que pudieron intercambiar algunas palabras sobre lo productivo del retiro espiritual. Con Abad charló sobre la reforma de la justicia y la necesidad de una nueva ley de obra pública. “Nos agradeció la ayuda que estábamos dando en Mar del Plata”, relataron desde el entorno de Fiorini.

Vamos para afuera a hacer una foto”, dijo la gobernadora e invitó a los cuatro dirigentes a posar. ¿Cómo se acomodaron? Algunos cuentan que Vidal le dijo a Montenegro que se ponga a su derecha y a Fiorini a su izquierda para marcar una distancia con Baragiola y Abad. Sería hilar demasiado fino.

“Nosotros estamos contentos porque nos llamaron y nos invitaron, no tuvimos que forzar la foto”, reconocieron desde el entorno de Baragiola, quien fue –probablemente- la que más valoró la foto con Vidal. “Es más que un gesto”, dijeron.

Es que Montenegro es amigo personal de la mandataria provincial. La semana pasada había estado con ella varias horas y es –según algunas fuentes de la Gobernación- el predilecto para suceder a Arroyo. No obstante, quienes acompañan al exministro de Seguridad porteño en su desembarco en Mar del Plata abogan por que sea erigido en el único candidato en Mar del Plata. Y la foto puede interpretarse justamente de manera contraria: arrancó una gran interna.

“No se habló de candidaturas y falta mucho. Lo importante es que hay un equipo consolidado para trabajar por Mar del Plata”, señalaron desde el entorno del diputado nacional, quienes abogan por la definición del candidato –a su debido tiempo- en una mesa de Cambiemos.

 

Fiorini, quien claramente quiere ser intendente de Mar del Plata, entiende que, por ahora, no es su momento y decidió apoyar abiertamente al exministro porteño. Para él, entonces, la foto es relevante porque lo acerca más en su aspiración de convertirse en uno de los referentes del vidalismo en la ciudad, pero respecto a la cuestión electoral le influye menos.

Abad, en tanto, sabe que falta correr mucha agua debajo del puente y que una foto hoy, a un año y medio para las elecciones es apenas un gesto que no inclina la aguja. Mientras, mantiene una agenda activa tanto en la ciudad como en la Cámara de Diputados.

El encuentro no duró más de 15 minutos. La gobernadora se retiró y los dirigentes marplatenses se quedaron a almorzar con los ministros. Charlaron más distendidos sobre la situación política actual y de temas puntuales de la ciudad. “Fue todo muy distendido y con muy buen clima”, coincidieron los protagonistas.

“Vamos a ver si para esta misma fecha en 2019 se pueden sentar todos juntos en una misma mesa”, lanzó un dirigente de Cambiemos.