RADIO
EN VIVO
imagen

Mar del plata

2 de Diciembre de 2019 10:30

"Gracias al movimiento feminista pude reconocerme como sobreviviente"

En un libro escrito en primera persona, Maira Trevisioli, una de las siete víctimas del violador Claudio Napolitano, habla del hecho que le cambió la vida y cómo fue el proceso que le permitió transformar el dolor y seguir adelante.

Una violación contada en primera persona, qué pasa por la cabeza de la víctima en ese momento, cómo reaccionan sus familiares al enterarse de lo que ocurrió; cómo funciona el sistema judicial al tomar intervención en este tipo de casos y cómo se sigue adelante a pesar de todo. De eso se trata el libro “Encontrarnos es una manera de sanar. Historia de una sobreviviente”, escrito por Maira Trevisioli, sobreviviente del violador serial Claudio Napolitano, condenado en 1996 a 25 años de prisión por siete violaciones, liberado años después y nuevamente condenado a 35 años de cárcel por otros siete hechos, ocurridos entre 2009 y 2013 en Mar del Plata.

Maira, que tenía 19 años cuando fue atacada por Napolitano, reconstruye en este relato autobiográfico el largo proceso de recuperación que tuvo que afrontar y que le permitió conocer su capacidad de resiliencia. Pero también reúne la palabra de sus hermanos, sus padres, otras mujeres atacadas por el violador serial y hasta de la fiscal del último juicio. “Lo pensamos de forma global, de cómo el abuso y la violación son delitos que están muy naturalizados y se ponen debajo de la alfombra pero dejan marcas. Sumar esos testimonios permite un aporte de realidad desde otras perspectivas”, explica la editora Julia Drangosch.

El libro, publicado de forma independiente y que llevó más de tres años de trabajo, será presentado el sábado 7 de diciembre  a las 18 en el Instituto Marplatense de Música Contemporánea (Immc), ubicado en Chacabuco 3639.

Hoy, a los 26 años, la joven se realiza el reparto diario en la panadería de su familia, toma clases de teatro y hace clown en la varieté social “Patas pa'arriba”, con la que recorre escuelas, jardines de infantes o barrios en los que la gente no tiene la posibilidad de ir a un teatro. Es en ese contexto en el que, con coraje y sensibilidad, Maira dejó de considerarse “víctima” para pasar a ser una “sobreviviente”. “Desde el primer día todos me trataron como víctima pero gracias al movimiento feminista me fui reconociendo como sobreviviente. Sobreviví, estoy acá; pude transformar el dolor de víctima y ser fuerte como una  sobreviviente”, diferenció Maira ante la consulta de 0223.

-¿Cómo está compuesto el libro?

-En el primer capítulo cuento en primera persona todo lo que me pasó y es fuerte, incluso sé que algunas personas no lo van a leer, pero lo hice a propósito. Hay gente que dice que está cansada del feminismo o cuestionan ‘por qué las víctimas de abuso no salieron a hablar antes’. Una mujer me dijo una vez: ‘fue una garchada, no te pongas tan mal, tratá de no pensar’. Bueno, quiero que vean lo fuerte que es estar en ese momento. 

Mi idea es transmitir el dolor que sentí en ese momento, que es algo inexplicable. Se puede sanar pero es algo con lo que vas a convivir el resto de tu vida. He pasado momentos de mucha violencia, de salir a bailar, ver que le toquen el culo a una mujer y no poder controlar la ira. Estos siete años fueron durísimos. Los primeros días pensaba 'ya está, no pasó nada’, bloquee totalmente. Después tuve ataques de pánico, mucha bronca, días de pensar que me había cagado y de no entender porqué a mí.

También hablo de la adolescencia y de la sociedad que impone cómo tenés que ser, de las comparaciones y de lo difícil que es ser mujer en una sociedad tan machista. El último capítulo se llama “Transmutar” y habla de lo que siento tras haber pasado por cada uno de esos momentos

-¿Cómo fue el proceso de escritura?

-Desde que arrancamos el libro, hace cuatro años, había etapas de meterle con todo y después no le hablaba a Julia durante  seis meses porque ni yo lo podía leer. De hecho, todavía no lo leí. Lo fui escribiendo a mano, como un diario. A la primera persona que se lo mandé fue a Julia, a quien conocí durante el juicio. La idea fue generar un impacto de entrada y después ir contando la transformación que tuvo mi vida desde el momento en el que pude convertir este hecho en algo positivo.

-Rosario, Solange y Macarena, también sobrevivientes, participan de tu libro. ¿Cómo fue el reencuentro con ellas?

-Todo surge a partir del encuentro con ellas. Yo no sabía que éramos tantas, me enteré en el juicio. Un día coincidimos todas en el baño, súper nerviosas y empezamos a hablar de lo que había pasado con cada una, con detalles, lugares. Hablábamos del tipo como si fuera un conocido, comparábamos cada caso, cada experiencia. Encontrarme con ellas fue una manera de sanar, porque pude potenciarme a partir de nuestras debilidades. 

-¿Y con las organizaciones de mujeres?

-En el juicio fue la primera vez que ví una organización de mujeres y con ellas me sentí protegida, contenida. Nunca me dieron asistencia psicológica, no hay ningún tipo atención a la víctima por parte de Estado. Las pastillas que te dan hacen muy mal. Yo, por ejemplo, no recuerdo haberlas tomado, aunque mi mamá me dice que me las daba todos los días. 

Por su parte, Julia Drangosch, editora del libro “Encontrarnos es una manera de sanar. Historia de una sobreviviente” y del diario Qué digital, reparó en cómo un abuso sexual atraviesa principalmente a la víctima, pero también a su entorno. “También se desconoce cómo actuar ante una violación, por eso al final también hay un protocolo para víctimas de abuso. Ahí están detallados los pasos a seguir y demás cuestiones que ni se te cruzan por la cabeza en un momento en el que no tenés claridad mental”, señaló.

“Mi visión del periodismo tiene que ver con poner en primer lugar a la persona del otro lado, sin hacerla sentir mal, ni ir por el morbo, la primicia o el click. Yo cubrí el juicio de Napolitano y me atravesó la situación, verlas a ellas. Por eso cuando me llamó, no lo dudé. Yo me dedico a escribir, creo que el periodismo es una herramienta de transformación social y si mis palabras sirven a alguien para decir lo que necesita, bienvenido sea. Para mí también fue un proceso interesante: llevar adelante el proyecto, entender sus tiempos y conciliarlos con los míos. Por algo el libro está listo ahora y no hace dos o tres años. El libro tenía que transformar algo tan oscuro en algo muy colorido y creo que Maira lo pudo lograr”, sentenció.