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Los heridos que dejó el cierre y lo que se viene

Los heridos que dejó el cierre y lo que se viene

Por Redacción 0223

Un cierre con heridos, y se vienen más

El primer cierre electoral dejo tela para cortar: críticas, heridos, polémicas y peleas. “Imaginate lo que va a ser el próximo sábado, cuando se definan las listas. El Same va a tener que estar atento para levantar a todos los heridos que van a quedar”, bromeó un operador político, ya retirado de las lides electorales.

Carlos Arroyo envió a dos de sus hombres de más confianza para negociar con las principales autoridades de Cambiemos un acuerdo electoral de cara a lo que se viene. Guillermo Arroyo y Hernán Tillous fueron con un pedido concreto: “Queremos competir en una Paso”, le repitieron a todos los interlocutores que tuvieron enfrente.

Y la respuesta fue la misma: no.

Así, el arroyismo comenzó a explorar otras alternativas. La principal la discutieron el martes por la tarde con Luis Barrionuevo, el poderoso dirigente gastronómico que impulsa la candidatura presidencial de Roberto Lavagna.

En Mar del Plata, el exministro de Economía aún no tiene un candidato definido. En principio, ese lugar era para Ariel Ciano, cuando se especulaba con un gran armado opositor entre Alternativa Federal, Lavagna y el Socialismo. Ese armado explotó por el aire y en medio de la incertidumbre el que ganó terreno fue el concejal de Sumar Santiago Bonifatti, quien viajó junto a la concejal Mercedes Morro para reunirse con Lavagna en Caba.

Pero lo concreto es que todavía no hay un número puesto para ese lugar y así fue que los enviados arroyistas intentaron convencer a Barrionuevo de que el actual intendente podía darle un volumen de votos interesante en Mar del Plata.  

 

Cachetazo de Lavagna

El miércoles por la noche la mesa arroyista estaba en plena reunión cuando llegó Ricardo Elorza. “Buenas, yo vengo por el duhaldismo”, dijo. Minutos después, apareció en escena Stella Maris Marinier, la subsecretaria de Asuntos de la Comunidad que dijo representar al jefe comunal dentro del espacio. También se sumó Eduardo Romanín. La mesa local de Lavagna casi explota por el aire. “Quédense tranquilos, Roberto no le va a abrir la puerta”, les respondieron desde el entorno del exministro, que el jueves tenía prevista una recorrida por Mar del Plata.

“Absolutamente no. No, no y no”, respondió, tajante, Lavagna cuando le preguntaron si Arroyo podía ser candidato del espacio en Mar del Plata. Luego de semejante contundencia el exministro bajó un poco el tono en las sucesivas respuestas que dio sobre el tema. En su entorno, aclararon que nadie del arroyismo se comunicó con ellos. “El miércoles a la noche lo echan de Cambiemos y el jueves a la mañana nos enteramos por los medios que nos íbamos a reunir. No estamos para levantar muertos”, graficaron sus allegados.

Más allá de eso, nadie se atreve a cerrarle la puerta definitivamente. “Él que lo está empujando es Barrionuevo, que va a ser el principal sostén económico de la campaña”, señalaron desde la mesa lavagnista local.

 

Acciones en recontrabaja

Pese al final abierto, el elemento de presión con el que intentó condicionar a las autoridades de Cambiemos se desinfló. El arroyismo buscaba mostrar que tenía una alternativa nacional para postularse si el oficialismo no le permitía competir en sus filas. Y el cachetazo de LAvagna los dejó en off side.

Las negociaciones continuarán estos días y en el arroyismo amenazarán con competir por fuera de cualquier estructura nacional, con una boleta corta. Eso le provocaría un daño al oficialismo, pero menos significativo. ¿Finalmente acordarán contenerlo o le darán el pase libre?

 

Éxodo masivo

El sábado 22 de junio, además de la definición de candidaturas, habrá una cuestión central a resolver: si Arroyo resuelve presentarse con una boleta corta puede perder a la mayor parte de su gabinete. El jefe comunal tiene en su equipo a varios funcionarios que ya se pronunciaron a favor de la candidatura de Guillermo Montenegro. Muchos de ellos están a la espera de que Arroyo rompa con Cambiemos para abandonar la gestión.

Algo similar ocurre con los radicales (menos, pero en roles clave). Si esto finalmente se concreta  el jefe comunal podría perder 10 funcionarios de primera línea en una tarde.  

 

¿Habrá Paso?

La gran pregunta a resolver en las próximas horas es saber si Unidos para el Cambio tendrá Paso o no en Mar del Plata. Tanto en el entorno de Vilma Baragiola como en el de Guillermo Montenegro se preparan para competir entre ellos en agosto. Aunque desde el sector del diputado nacional aún guardan expectativas de que haya acuerdo y sea Montenegro el candidato único.

¿Y Maxi Abad? Las acciones del diputado provincial para competir por la Intendencia parecen haber perdido empuje. Su rol en la Cámara de Diputados comenzó a ser más relevante luego de la licencia del presidente Manuel Mosca y eso pareció expulsarlo de la pelea en el territorio. Sin embargo, desde su entorno aún consideran que pueden ser la síntesis entre el radicalismo y el Pro y que todos los sectores confluyan detrás de su candidatura.

Lo que sí tiene claro el jefe de la bancada oficialista en la Legislatura es que si esa posibilidad no se concreta trabajará para que el radicalismo vuelva a tomar las riendas de la ciudad. Ergo, apoyará a Baragiola.

 

Frente de (casi) Todos

El miércoles pasado, antes de las 12 de la noche, ya se sabía que Gustavo Pulti no iba a tener la posibilidad de competir en una Paso con Fernanda Raverta  en el Frente de Todos, algo para lo cual había estado trabajando durante varias semanas.

El exintendente había hablado con todos los dirigentes, intendentes y exfuncionarios con los que había entablado relación durante sus ocho años como intendente. Sus principales terminales, además del precandidato presidencial Alberto Fernández, eran el líder camionero Hugo Moyano y el titular del sindicato de encargados de edificio, Víctor Santamaría. Además, habló con varios intendentes. A todos les dio el mismo mensaje: “Si vamos juntos podemos ganar la ciudad”.

Sin embargo, todo ese trabajo fue infructuoso. El miércoles por la noche le confirmaron que no le iban a permitir competir en una Paso, por lo que el jefe comunal decidió que Acción Marplatense no forme parte del Frente de Todos. 

“Eran todos contra dos. Todos querían que haya una Paso, menos Máximo y Raverta. Al final, hablaron de un gran armado opositor, pero La Cámpora se sigue manejando con las mismas prácticas de siempre”, señalaron desde el pultismo.

La diputada nacional le respondió al exintendente a través de una carta pública en la que abandonó el tono afable con el que se viene mostrando en esta campaña. Habló de la deuda que dejó en el municipio, le recordó que fue 18 años concejal y 8 años intendente y remarcó que el frente opositor en Mar del Plata se viene construyendo desde hace tres años y no en los últimos dos meses, por la cuestión electoral.

 

Arroyo juez de Faltas

Sobre el final de la semana trascendió que el subsecretario de Legal y Técnica Gustavo Gil de Muro y Héctor Peláez habían sido designados por decreto por el intendente Carlos Arroyo para ocupar los puestos vacantes en los juzgados de Faltas que no tienen titulares por la falta de avance en el Concejo de los expedientes que proponían las ternas.

Esta decisión reavivó una interna en el gabinete de Arroyo, entre el grupo que encabeza Hernán Mourelle y el del secretario de Gobierno Alejandro Viecente, duramente enfrentados. Desde el entorno del secretario de Hacienda advirtieron que se trató de una jugada de Gil de Muro para “instalarse” como juez de faltas y adelantarse en esa carrera a Andrés Barbieri, el otro que pugna por ese puesto.

“El dictamen de la Asesoría General de Gobierno lo que le permite a Arroyo es asumir él la función de juez de Faltas y delegar algunas funciones en personas que cumplan con los requisitos. Pero la firma es del intendente. Así que ahora, además de todo, Arroyo va a ser juez de Faltas”, señalaron.

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Los heridos que dejó el cierre y lo que se viene

Un cierre con heridos, y se vienen más

El primer cierre electoral dejo tela para cortar: críticas, heridos, polémicas y peleas. “Imaginate lo que va a ser el próximo sábado, cuando se definan las listas. El Same va a tener que estar atento para levantar a todos los heridos que van a quedar”, bromeó un operador político, ya retirado de las lides electorales.

Carlos Arroyo envió a dos de sus hombres de más confianza para negociar con las principales autoridades de Cambiemos un acuerdo electoral de cara a lo que se viene. Guillermo Arroyo y Hernán Tillous fueron con un pedido concreto: “Queremos competir en una Paso”, le repitieron a todos los interlocutores que tuvieron enfrente.

Y la respuesta fue la misma: no.

Así, el arroyismo comenzó a explorar otras alternativas. La principal la discutieron el martes por la tarde con Luis Barrionuevo, el poderoso dirigente gastronómico que impulsa la candidatura presidencial de Roberto Lavagna.

En Mar del Plata, el exministro de Economía aún no tiene un candidato definido. En principio, ese lugar era para Ariel Ciano, cuando se especulaba con un gran armado opositor entre Alternativa Federal, Lavagna y el Socialismo. Ese armado explotó por el aire y en medio de la incertidumbre el que ganó terreno fue el concejal de Sumar Santiago Bonifatti, quien viajó junto a la concejal Mercedes Morro para reunirse con Lavagna en Caba.

Pero lo concreto es que todavía no hay un número puesto para ese lugar y así fue que los enviados arroyistas intentaron convencer a Barrionuevo de que el actual intendente podía darle un volumen de votos interesante en Mar del Plata.  

 

Cachetazo de Lavagna

El miércoles por la noche la mesa arroyista estaba en plena reunión cuando llegó Ricardo Elorza. “Buenas, yo vengo por el duhaldismo”, dijo. Minutos después, apareció en escena Stella Maris Marinier, la subsecretaria de Asuntos de la Comunidad que dijo representar al jefe comunal dentro del espacio. También se sumó Eduardo Romanín. La mesa local de Lavagna casi explota por el aire. “Quédense tranquilos, Roberto no le va a abrir la puerta”, les respondieron desde el entorno del exministro, que el jueves tenía prevista una recorrida por Mar del Plata.

“Absolutamente no. No, no y no”, respondió, tajante, Lavagna cuando le preguntaron si Arroyo podía ser candidato del espacio en Mar del Plata. Luego de semejante contundencia el exministro bajó un poco el tono en las sucesivas respuestas que dio sobre el tema. En su entorno, aclararon que nadie del arroyismo se comunicó con ellos. “El miércoles a la noche lo echan de Cambiemos y el jueves a la mañana nos enteramos por los medios que nos íbamos a reunir. No estamos para levantar muertos”, graficaron sus allegados.

Más allá de eso, nadie se atreve a cerrarle la puerta definitivamente. “Él que lo está empujando es Barrionuevo, que va a ser el principal sostén económico de la campaña”, señalaron desde la mesa lavagnista local.

 

Acciones en recontrabaja

Pese al final abierto, el elemento de presión con el que intentó condicionar a las autoridades de Cambiemos se desinfló. El arroyismo buscaba mostrar que tenía una alternativa nacional para postularse si el oficialismo no le permitía competir en sus filas. Y el cachetazo de LAvagna los dejó en off side.

Las negociaciones continuarán estos días y en el arroyismo amenazarán con competir por fuera de cualquier estructura nacional, con una boleta corta. Eso le provocaría un daño al oficialismo, pero menos significativo. ¿Finalmente acordarán contenerlo o le darán el pase libre?

 

Éxodo masivo

El sábado 22 de junio, además de la definición de candidaturas, habrá una cuestión central a resolver: si Arroyo resuelve presentarse con una boleta corta puede perder a la mayor parte de su gabinete. El jefe comunal tiene en su equipo a varios funcionarios que ya se pronunciaron a favor de la candidatura de Guillermo Montenegro. Muchos de ellos están a la espera de que Arroyo rompa con Cambiemos para abandonar la gestión.

Algo similar ocurre con los radicales (menos, pero en roles clave). Si esto finalmente se concreta  el jefe comunal podría perder 10 funcionarios de primera línea en una tarde.  

 

¿Habrá Paso?

La gran pregunta a resolver en las próximas horas es saber si Unidos para el Cambio tendrá Paso o no en Mar del Plata. Tanto en el entorno de Vilma Baragiola como en el de Guillermo Montenegro se preparan para competir entre ellos en agosto. Aunque desde el sector del diputado nacional aún guardan expectativas de que haya acuerdo y sea Montenegro el candidato único.

¿Y Maxi Abad? Las acciones del diputado provincial para competir por la Intendencia parecen haber perdido empuje. Su rol en la Cámara de Diputados comenzó a ser más relevante luego de la licencia del presidente Manuel Mosca y eso pareció expulsarlo de la pelea en el territorio. Sin embargo, desde su entorno aún consideran que pueden ser la síntesis entre el radicalismo y el Pro y que todos los sectores confluyan detrás de su candidatura.

Lo que sí tiene claro el jefe de la bancada oficialista en la Legislatura es que si esa posibilidad no se concreta trabajará para que el radicalismo vuelva a tomar las riendas de la ciudad. Ergo, apoyará a Baragiola.

 

Frente de (casi) Todos

El miércoles pasado, antes de las 12 de la noche, ya se sabía que Gustavo Pulti no iba a tener la posibilidad de competir en una Paso con Fernanda Raverta  en el Frente de Todos, algo para lo cual había estado trabajando durante varias semanas.

El exintendente había hablado con todos los dirigentes, intendentes y exfuncionarios con los que había entablado relación durante sus ocho años como intendente. Sus principales terminales, además del precandidato presidencial Alberto Fernández, eran el líder camionero Hugo Moyano y el titular del sindicato de encargados de edificio, Víctor Santamaría. Además, habló con varios intendentes. A todos les dio el mismo mensaje: “Si vamos juntos podemos ganar la ciudad”.

Sin embargo, todo ese trabajo fue infructuoso. El miércoles por la noche le confirmaron que no le iban a permitir competir en una Paso, por lo que el jefe comunal decidió que Acción Marplatense no forme parte del Frente de Todos. 

“Eran todos contra dos. Todos querían que haya una Paso, menos Máximo y Raverta. Al final, hablaron de un gran armado opositor, pero La Cámpora se sigue manejando con las mismas prácticas de siempre”, señalaron desde el pultismo.

La diputada nacional le respondió al exintendente a través de una carta pública en la que abandonó el tono afable con el que se viene mostrando en esta campaña. Habló de la deuda que dejó en el municipio, le recordó que fue 18 años concejal y 8 años intendente y remarcó que el frente opositor en Mar del Plata se viene construyendo desde hace tres años y no en los últimos dos meses, por la cuestión electoral.

 

Arroyo juez de Faltas

Sobre el final de la semana trascendió que el subsecretario de Legal y Técnica Gustavo Gil de Muro y Héctor Peláez habían sido designados por decreto por el intendente Carlos Arroyo para ocupar los puestos vacantes en los juzgados de Faltas que no tienen titulares por la falta de avance en el Concejo de los expedientes que proponían las ternas.

Esta decisión reavivó una interna en el gabinete de Arroyo, entre el grupo que encabeza Hernán Mourelle y el del secretario de Gobierno Alejandro Viecente, duramente enfrentados. Desde el entorno del secretario de Hacienda advirtieron que se trató de una jugada de Gil de Muro para “instalarse” como juez de faltas y adelantarse en esa carrera a Andrés Barbieri, el otro que pugna por ese puesto.

“El dictamen de la Asesoría General de Gobierno lo que le permite a Arroyo es asumir él la función de juez de Faltas y delegar algunas funciones en personas que cumplan con los requisitos. Pero la firma es del intendente. Así que ahora, además de todo, Arroyo va a ser juez de Faltas”, señalaron.

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