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Más allá de la ciudad

11 de Septiembre de 2019 22:53

Mucho más que docentes

Como todos los 11 de septiembre se festeja en nuestro país el Día del Maestro. Aunque es una fecha consolidada hace décadas, siempre resulta interesante volver a las razones por las que se llegó a seleccionar esta fecha para su celebración.

Sin lugar a dudas, una de las figuras que más impacto generan en la vida de las personas son sus maestros. Siendo parte de uno de los primeros vínculos que entablan los niños, estos profesionales dedican su vida más que a enseñar cuestiones académicas, a darnos lecciones de vida con cariño y paciencia. Pero estos consejeros, amigos, confidentes, educadores y mucho más no podrían ejercer su profesión día a día sin su vocación de servicio a la sociedad y, más particularmente, a los niños.

En una época en la que la paciencia, el apoyo, el cariño desinteresado y la comprensión  parecen haberse olvidado, a 131 años de su fallecimiento parece correcto volver al hombre que encarnaba todas estas cualidades e inició con este camino. Hablamos de ni más ni menos que Domingo Faustino Sarmiento, el prócer argentino que de su vocación y sueños una realidad, dotando a Argentina del sistema de educación pública que la ha destacado en el continente y el mundo.

Sarmiento fue político, pedagogo, escritor, diplomático, periodista, filósofo, docente, estadista y militar argentino, que se desempeñó como gobernador de la Provincia de San Juan entre los años 1862 y 1864. Más allá, todos lo recordamos como el presidente de la Nación Argentina en el periodo comprendido entre 1868 y 1874, trabajando arduamente para llevar la educación pública al alcance de los niños de todas partes del país.

El sanjuanino nacido el 15 de febrero de 1811 fue un niño prodigio: a los 5 años ya leía y escribía. Sin embargo, con tan sólo 15 años, decidió desinteresadamente compartir sus capacidades y conocimientos con otras personas, desempeñándose como maestro de jóvenes mayores que él y fundando una escuela en San Francisco del Monte de Oro, una localidad de San Luis.

Al poco tiempo de asumir la gobernación de San Juan, el gran maestro argentino sancionó la Ley Orgánica de Educación Pública, que dictaba la obligatoriedad de la enseñanza primaria y la creación de escuelas de diferentes niveles de enseñanza, tanto para varones como para señoritas.

Años más tarde, ya como presidente, luchó contra la falta de educación en la población fomentando la llegada de distintos profesionales del extranjero para promover la industria y, principalmente, la cultura y educación.

Llevado por su innata vocación, el trabajo de su vida fue hacer real el sueño de establecer en el país una educación pública, laica y gratuita como lo planteó en su obra “Educación Popular”, finalmente concretado con la Ley 1420 bajo la presidencia de Roca.

De esta manera,  es que “El padre del aula” permitió que no sólo las personas provenientes de familias privilegiadas, sino toda la población pudiese acceder a la educación pública. Algunos de sus más destacados hitos fueron la creación de bibliotecas, universidades, más de 800 escuelas y academias de ciencias, entre otros.

Por todas estas razones es que se estableció la fecha del 11 de septiembre como el “Día del Maestro” en conmemoración por la muerte de Sarmiento, en este día pero de 1888. El encargado de plantear esta fecha fue Miguel Rodríguez de la Torre. El periodista y docente cordobés fue quien en 1911 presentó en el Consejo de Educación de Córdoba el proyecto en el que se proponía declarar el 11 de setiembre como el “Día del Maestro”. Rápidamente en julio de ese año el proyecto fue aprobado mediante una resolución del consejo e, incluso, se estableció la jornada como feriado. De esta manera, se promovía que los docentes no tuvieran actividad ese día y que recibieran “obsequios, donativos, regalos, etcétera, de sus discípulos y sus padres y en cuya fecha se realizarán fiestas alusivas de acuerdo a los programas que la Inspección determinará de antemano”. Así, el 11 de septiembre de 1911 fue el primer año en celebrarse dicha jornada en todas las escuelas de la provincia.

Cuatro años más tarde, el 17 de noviembre de 1915, la “Sociedad Amigos de la Escuela” porteña extendió el decreto para que esta jornada también fuera recordada en todo el país y finalmente la fecha fue oficializada para todo el continente americano en 1943 por la Primera Conferencia de Ministros y Directores de Educación de las Repúblicas Americanas.

"No debe olvidarse que entre ellos figura en primer plano la gratitud y la devoción debidas al maestro de la escuela primaria, que su abnegación y sacrificio guía los primeros pasos de nuestras generaciones y orienta el porvenir espiritual y cultural de nuestros pueblos; que ninguna fecha ha de ser más oportuna para celebrar el día del maestro que el 11 de septiembre, día que pasó a la inmortalidad, en el año 1888, el prócer argentino Domingo Faustino Sarmiento", expresaba la resolución de la conferencia realizada en Panamá que determinó la celebración de la fecha a nivel internacional hasta nuestros días.