Antes de ser calle

6 de Diciembre de 2020 10:04

¿Quién fue Galíndez?

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El poeta vasco nada tienen que ver con la historia de Mar del Plata sin embargo el emblemático paseo costero lleva su nombre. Su historia.

Las corrientes migratorias que componen la sociedad marplatense explican, de alguna manera, el porqué de algunos nombres de calles a los que le han dedicado espacios privilegiados a personajes que, en muchos casos, nada tienen que ver con la historia de Mar del Plata.  Un ejemplo es el sector del paseo costero que lleva el nombre de un poeta vasco: Jesús de Galíndez.

Este personaje sufrió durante la Segunda Guerra Mundial la internación en un campo de concentración de Francia del que escapó para asilarse en la República Dominicana y, años más tarde, denunció las atrocidades de Trujillo hasta ser secuestrado.  Algunos autores locales han manifestado que el motivo de su imposición al pasaje sobre la playa de los ingleses fue destacar a un personaje histórico que luchó contra las dictaduras como respuesta después del conflicto de Malvinas. Pero resulta inverosímil, ya que la ordenanza por la cual se le impuso ese nombre data de 1961 durante la intendencia de Teodoro Bronzini.

Pero más allá de las justificaciones que llevaron a ponerle el nombre, el objetivo de este humilde espacio es saber quiénes fueron y a eso nos dirigimos. Jesús de Galíndez Suárez (su nombre completo) es célebre en la República Dominicana porque fue víctima de un rapto en New York y un posterior asesinato en Santo Domingo, a instancia del dictador Rafael Leónidas Trujillo, en el año 1956.

Su historia

Escritor, abogado y profesor, se crió en Amurrió (Álava) con sus abuelos debido a la muerte de su madre pocos días después de su nacimiento. Su padre, oftalmólogo, ejercía en Madrid, ciudad a la que lo llevó para estudiar con los jesuitas del Colegio de Nuestra Señora del Recuerdo. Estudió Derecho en la Universidad Central de Madrid (Complutense) y se graduó con 21 años en 1936. Había mantenido una estrecha relación con nacionalistas vascos en Madrid y militaba en el Partido Nacionalista Vasco (PNV) desde los 17 años.

Ya en ese momento era autor de varios libros sobre política, derecho y psicología.  En 1939, cuando los republicanos fueron derrotados en la Guerra Civil española, Galíndez obtuvo exilio en Francia. En noviembre de ese año se trasladó a República Dominicana, con ayuda de la delegación diplomática de su país.  Fue catedrático de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y asesor legal del Departamento de Trabajo. Profesor en la Escuela de Diplomacia, donde impartió clases a Ramfis Trujillo, hijo del presidente.

Ganó un premio literario con su obra Bahoruco, durante la celebración del centenario de la independencia de República Dominicana en 1944. En 1946 se mudó a New York, después que asesinaran al líder sindical Mauricio Báez, quien promovió una huelga de la industria azucarera. Galíndez había participado en los intentos de negociación de ese conflicto.

Ya en Estados Unidos, colaboró con su partido PNV, el cual consiguió que Naciones Unidas condenara al régimen franquista. Allí escribió varias obras y fue catedrático de Derecho Público en la Universidad de Columbia.

Galíndez fue colaborador de la CIA y el FBI, a instancia del Gobierno Vasco en el exilio. Rendía informes sobre el falangismo y los nazis. Estas vinculaciones se afectaron seriamente cuando en 1953 los Estados Unidos se reconcilió con el franquismo y se enfocó contra el comunismo.

El primer libro de Galíndez que escandalizó al régimen de Trujillo fue “Iberoamérica, su evolución política, socio-económica, cultural e internacional” (Nueva York, 1954) . Además del ejercicio de la docencia, obtiene un doctorado en Filosofía en Columbia. Su tesis se tituló precisamente, La Era de Trujillo: un estudio casuístico de dictadura (1956)

En ese documento no sólo denunció las particularidades del régimen de Trujillo, sino que trató un tema extremadamente sensible a la personalidad del dictador. Allí afirma que Ramfis no era hijo biológico del dictador.

Trujillo, con cierto apoyo de los servicios secretos norteamericanos, ordenó el secuestro de Galíndez. Según Stuart Mckeever, un abogado norteamericano que lleva 30  años de investigación sobre el caso, Trujillo gastó más de un millón de dólares en esta conspiración, la cual dirigió Joseph Frank, un ex agente tanto del FBI como de la CIA.

Galíndez fue visto por última vez a las 22.30 horas de la noche del 12 de marzo de 1956 en la estación de metro de Columbus Circle. Acababa de dar clase en la universidad y se dirigía a su casa. Testimonios confidenciales recogidos posteriormente permiten establecer que fue sacado de su departamento por personas de su confianza -los investigadores apuntan a ex agentes de los servicios secretos- drogado y trasladado en avioneta a la República Dominicana, donde se habría encontrado con el dictador antes de pasar a manos de sus torturadores. Los sicarios de Trujillo le sacaron, presuntamente, los ojos, le cortaron la lengua, le arrancaron las uñas y le machacaron los huesos lentamente a martillazos. Luego quemaron el cadáver y lo echaron a los tiburones. Tenía 41 años de edad.

Galíndez fue sacrificado en el punto más alto de la guerra fría cuando el peligro comunista sustituyó como fantasma al derrotado nazismo y el gobierno norteamericano pactó con el régimen de Franco en un elocuente ejercicio de la máxima: 'El enemigo de mi enemigo es mi amigo'

En ese contexto el caso quedó impune y varios de los que directamente participaron en la trama luego fueron asesinados. Trujillo tenía excelentes relaciones con los radicales anticomunistas Richard Nixon ( Vicepresidente de Eisenhower) y el célebre senador Joseph McCarthy. A pesar de todo, el caso Galíndez deterioró severamente la imagen del régimen trujillista, tanto en la opinión pública como ante el gobierno norteamericano. #AntesDeSerCalle

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