Columna de miércoles

6 de Enero de 2021 22:08

El "toque de queda", eje de una reunión tensa entre Kicillof y los intendentes

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Kicillof se reunió con intendentes de distritos turísticos en San Bernardo.

Los intendentes plantean que restringir el horario nocturno no terminará con el principal problema que se ve en la temporada: las fiestas clandestinas. Qué se habló en el encuentro y cómo sigue el verano.

Desde hace una semana hay una pregunta recurrente que circula en grupos de WhatsApp y charlas informales, incluso entre personas con cierta llegada a las esferas de poder en Mar del Plata: “¿Es verdad que se cierra todo?”. Algunos, incluso, le agregan una fecha: “Me dijeron que el 15 cierran el turismo”, dicen y esgrimen como fuentes “un conocido que está en política” o algún argumento similar. Con esa versión y las advertencias de algunos funcionarios provinciales sobre un posible toque de queda sanitario, los intendentes llegaron a la reunión del martes con el gobernador Axel Kicillof temerosos de que se implementen restricciones que golpeen aún más al turismo. Nadie desconoce que el rebrote de casos es alarmante, pero para los intendentes defender la temporada de verano es fundamental para sus distritos.

Más allá de las tensiones que hubo en el cónclave de San Bernardo (que todos intentaron minimizar), la sensación que les quedó a los intendentes es que la temporada de verano seguiría sin grandes modificaciones. Más controles, un discurso más duro, pero sin nuevas restricciones. El planteo de este miércoles del presidente Alberto Fernández volvió a poner el escenario la posibilidad de una restricción al turismo y a generar preocupación en los municipios costeros.

La mirada está puesta en los jóvenes. Al igual que ocurrió en Europa, son el principal foco de contagio en medio del verano. Y en ese contexto, más allá de las particularidades de cada distrito de la Costa Atlántica, todos los intendentes coincidieron en marcar a la clandestinidad como la principal preocupación.

“Es lo central”, remarcó un hombre de confianza de Guillermo Montenegro quien lo unió con el pedido que le hizo el presidente a los gobernadores este miércoles. “Imponer un toque de queda va a afectar al turismo, pero no ataca directamente la clandestinidad, que es nuestro verdadero problema”, señaló.

El último fin de semana, de mucha afluencia turística, las imágenes de playas repletas se sucedieron en los canales nacionales. Mar del Plata no tuvo los desmanes que se vieron en las playas de Pinamar, por caso, pero sí hubo que cerrar los accesos a determinadas playas y debieron desactivarse juntadas de jóvenes en las playas. Sin embargo, desde el municipio insisten en que el problema más grave no se da en las playas, donde el Estado puede ejercer un control: “Cada día que pasa se verifican más fiestas clandestinas”.

Y advierten que no es un tema de fin de semana y calor: la última que se desactivó fue este miércoles a la madrugada, en medio de un temporal de lluvia, y con 500 personas.

Montenegro y Martín Yeza (los dos alcaldes de Juntos por el Cambio) fueron los que más reparos pusieron en la reunión con Kicillof a la posibilidad de imponer un toque de queda. Los dos creen que frenar la circulación de noche empujará aún más a la ilegalidad a los jóvenes y se profundizarán los afters beach. Es decir, no solucionará el problema sanitario y golpeará a la actividad turística en una temporada que lejos está de colmar expectativas: “A restaurantes y rotiserías los destroza”, plantearon fuentes del Ejecutivo local.

Desde el entorno del gobernador confiaron que la reunión nunca tuvo como fin imponer un toque de queda. Sí recoger los dichos de los intendentes y tener más elementos para la reunión con el presidente y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.  

“Se hizo hincapié en controlar las fiestas clandestinas y coincidieron en afianzar los controles y, obviamente, intentar evitar las reuniones clandestinas”, precisaron voceros del gobernador.

No todo fueron coincidencias. El diagnóstico acerca del problema de las fiestas clandestinas es común a todas las partes. Sin embargo, el intendente de Mar del Plata está convencido de que habilitar eventos masivos al aire libre, en lugares aptos y con protocolos, puede servir para desalentar las reuniones clandestinas. En la provincia no quieren dar ningún nuevo permiso. El intendente lo sabe y por eso, al menos por ahora, no pedirá autorizaciones excepcionales.

Las alarmas sanitarias que se encienden parecen justificar la idea de no avanzar. Los casos crecen día a día (en todo el país, no solo en los destinos turísticos) y en la última semana los efectores de salud privada en Mar del Plata usaron un viejo recurso de los hoteleros: No hay más lugar, dicen los carteles que lucen en distintas clínicas.

Como ocurrió meses atrás, las autoridades sanitarias de la ciudad creen que los efectores privados restringen la atención a pacientes con Covid. Para el municipio, la ocupación de camas de terapia intensiva (el indicador que más de cerca se sigue) crece, pero aún está lejos de llegar a las cifras más críticas que tuvo Mar del Plata.