Propiedades

2 de Septiembre de 2021 18:05

El boom de las huertas comunitarias

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Las huertas comunitarias se convirtieron en una forma de desconectar y bajar el estrés.

Las huertas son una forma de desconectar y bajar el estrés para los adultos y la posibilidad para que niños y adolescentes tengan un contacto cotidiano directo con la naturaleza. Existe una tendencia tanto en los barrios cerrados como en espacios más pequeños de crear lugares comunes de cultivo que funcionan como encuentro entre vecinos, fomentan una conciencia ambiental y una mejor alimentación.

En el último tiempo hubo un redescubrimiento del universo culinario y la incorporación de hábitos alimenticios saludables también ganó protagonismo. Según un estudio reciente, el 50% de los argentinos encuentra en la cocina una actividad de entretenimiento, el 54% trata de comer de forma más saludable luego de la cuarentena y el 41% presta mayor atención a conocer el origen de los productos.

Fueron muchos los que se aventuraron a probar cosas nuevas y a potenciar la creatividad, desde recetas de comidas caseras hasta diferentes formas de comunicarnos, existen costumbres adoptadas que van a permanecer en el tiempo. Una de ellas fue la proliferación de huertas domésticas, en diferentes espacios que se adaptaban a las posibilidades de los metros cuadrados en los hogares. Como, por ejemplo, las huertas verticales en balcones o patios, las huertas en los hogares y desde ya los que disponen de lugares abiertos para el desarrollo de esta actividad en forma comunitaria como en los barrios privados.

Las verduras de cosecha propia son muy distintas a las industrializadas.

Ahora los vecinos se unen para comenzar proyectos de huertas comunitarias. Tal vez los lotes grandes permiten que además de la vivienda y quizás una piscina, se puedan agregar otros usos como es el caso de una huerta. Eso explica por qué a partir del aislamiento, varios propietarios comenzaron con estos emprendimientos particulares con el asesoramiento informal de otros vecinos. Aunque esta práctica fue extendiéndose instalando una moda de desarrollar un proyecto común que reúna a todos aquellos vecinos de un mismo barrio que tengan ese interés.

Según datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, Argentina se encuentra en el 2° puesto del ranking mundial de tierras certificadas para la producción de alimentos ecológicos. Estudios de varios desarrollos inmobiliarios, la mayoría de los involucrados en la actividad promedian los 40 años y son quienes llegan a un barrio privado o country con una filosofía de vida orientada a lo natural, la sustentabilidad y al cuidado del medioambiente. Además, prestan especial atención a inculcarlo en las generaciones más chicas. “Las huertas significan un reencuentro con la naturaleza para nuestros hijos que crecieron en el ritmo de la ciudad y no tenían tanto contacto con los espacios verdes. También, logramos que se sustraigan por un buen lapso de tiempo del ostracismo que genera la tecnología y los juegos electrónicos”, sostiene Andrés, vecino de un barrio cerrado enclavado en la zona norte de la provincia de Buenos Aires, y papá de Santiago y Belén. 

Las huertas significan un contacto con la naturaleza para muchos chicos.

Este tipo de huertas comunitarias de uso común tienen varios objetivos y ventajas, entre ellos la provisión de hortalizas y legumbres a los espacios de Club House dentro de los barrios. Sus ventajas son varias, además de fomentar la sociabilización entre vecinos, fomenta una alimentación más consciente sino además mucho más saludable, orgánica y económica.

Hoy en día, los requerimientos tanto para llevar adelante una huerta en espacios amplios o de tipo “vertical” no son numerosos, sino que se debe contar con tierra fértil y atención al regado. Especias como albahaca, tomillo, romero o ciboulette pueden ser excelentes cultivos para principiantes, mientras se incorporan más vegetales y frutas a base del trabajo colaborativo en equipo. También vale destacar que el resultado obtenido de las verduras de cosecha propia, es muy distinto a la industrializada, en lo que respecta al aspecto, sabor, y valor nutritivo que aporta al consumidor. 

Entonces, si cada vez más las personas eligen llevar una vida saludable, la mejor manera de hacerlo es cosechando sus propios vegetales. “El cuidado en la alimentación ya no es una tendencia exclusiva de pequeños grupos. Se toma más consciencia del tipo de alimentos que se consumen y toma relevancia la elección de los ingredientes como un camino hacia el bienestar general”, declara Lucila Grimoldi, Ejecutiva de Cuentas de División Insights de Kantar.  En ese sentido, el estudio reveló que 4 de cada 10 argentinos cultiva plantas aromáticas para utilizar en la cocina o tiene su propia huerta en la casa. Entre quienes cocinan platos más elaborados hay una tendencia más marcada a cultivar ingredientes (verduras, condimentos, y plantas aromáticas).

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