Un crimen conmocionante que disimula las diferencias

El asesinato del DJ Lele Gatti provocó una tregua en los cortocircuitos entre Juntos y el Frente de Todos. 

El asesinato del DJ Lele Gatti alteró la agenda electoral.

29 de Septiembre de 2021 21:53

Desde que Guillermo Montenegro asumió como intendente de General Pueyrredon el 10 de diciembre de 2019 se produjeron en Mar del Plata 75 homicidios. El asesinato de Leandro “Lele” Gatti, el DJ abordado por motochorros este domingo a la madrugada cuando salía de trabajar en el boliche Mr Jones es, sin duda, el que causó mayor conmoción desde que está al frente del Ejecutivo.

El intendente siguió con atención cada paso de la investigación llevada adelante por la policía para dar con los autores del crimen. Estuvo en contacto con la fiscal y habló permanentemente con el ministro de Seguridad, Sergio Berni, que este martes estuvo en Mar del Plata. Tardó más de 48 horas en hacer sus primeras declaraciones públicas sobre el crimen. ¿Cómo jefe político de la ciudad debía hablar antes?

La decisión que tomó el intendente junto a su equipo fue no hablar hasta tanto la investigación avance. Esgrimían como argumento un “secreto de sumario” que no era tal y avisaban que era la fiscal Andrea Gómez la encargada de dar las novedades de la investigación. 

Recién el martes al mediodía, el jefe comunal hizo las primeras apreciaciones. Lo hizo poco antes de que Luis Ytzcovich se entregue en la comisaría novena, cuando la policía estaba tras su rastro y su foto se viralizaba a través de las redes sociales. También lo hizo algunas horas antes de que el ministro de Seguridad, Sergio Berni, desembarque en la ciudad.

A diferencia de la última visita del ministro, que despertó resquemores en los dirigentes locales del Frente de Todos porque fue directo a verlo a Montenegro, esta vez no hubo foto entre el intendente y el ministro. Tampoco se vieron personalmente. “Hablaron varias veces por teléfono, pero Guillermo entendió que Berni vino a respaldar a la policía y que él no tenía nada que hacer ahí”, explicaron desde el entorno del intendente. Dejaron entrever que la relación entre ambos sigue siendo estrecha. Y también destacaron la labor conjunta entre el municipio, la fiscalía y la policía que permitió rápidamente identificar a los presuntos autores del hecho. 

Cerca del intendente también siguieron con atención la reacción de la política. La relación de Montenegro con el Frente de Todos atraviesa un momento de tensión. Ninguno de los dos espacios hace demasiados esfuerzos por disimular que tienen miradas distintas sobre la mayoría de los temas. Y las elecciones potencian los cruces.

Durante la campaña para las Paso, el debate por la inseguridad y la declaración de emergencia fue uno de los ejes. Sin embargo, tras el crimen del DJ no hubo reclamos, ni frases estridentes. “Hubo seriedad política del Frente de Todos en no tomar el tema para el carancheo”, reconocieron desde el oficialismo. Por eso, el constante reclamo por el retorno de fuerzas federales se hizo con el tono más afable posible. 

Sin embargo, esta “convivencia” política no aplacó el enojo de la ciudadanía. Y esa bronca es lo que más preocupa al intendente. Este miércoles, una multitud se reunió en la puerta del municipio para reclamar más seguridad. Los reclamos fueron para Berni, para Axel Kicillof, para los empresarios y también para Montenegro. 

La responsabilidad de garantizar la seguridad es, mayormente, del gobierno provincial. Pero durante muchos años, los intendentes recibían las quejas por parte de sus vecinos y no tenían ninguna herramienta para dar respuestas. De un tiempo a esta parte, los gobiernos locales decidieron invertir parte de sus presupuestos en herramientas que le permiten colaborar con la seguridad: cámaras, recursos para dotar de mejor equipamiento a la policía, patrullas locales, mejoras en iluminación, entre otras.

Montenegro, creador de la Policía Metropolitana, sabe de que no puede argumentar problemas de jurisdicción para esquivar la responsabilidad del problema. Sabe, además, que más allá de que cualquier asesinato muestra signos de violencia e inseguridad, aquellos que se producen durante un robo son los que más enardecen a la sociedad. Los 10 asesinatos en julio, por caso, no tuvieron la repercusión social que tuvo el crimen de Lele Gatti, que además sumó condimentos extra: fue en la puerta de un boliche, la víctima era un joven querido por todos y se difundió un video del momento en el que los delincuentes le efectúan el disparo mortal en el corazón

El dolor por el asesinato del DJ tapó otros conflictos que ocurrieron en la última semana en Mar del Plata. Por caso, la pelea por el Fondo de Promoción Turística, que tiene ahora un impasse pero volverá al centro de la escena. Aquí, el reconocimiento del oficialismo a las buenas intenciones del Frente de Todos ya no existe: están convencidos de que la intención de avanzar con el plan tenía como fin obtener un rédito electoral y enfrentar al intendente con los sectores turísticos.

La razonabilidad del planteo del proyecto del concejal el Frente de Todos, Marcos Gutiérrez, está fuera de discusión: propone que el Fondo de Promoción Turística se utilice para la promoción turística y no para otras cosas. En el oficialismo cuestionan el momento en el que reflotaron el debate: “¿Cuál es el apuro por tratarlo antes de la elección?”, se preguntan.

La historia de este fondo, que es ni más ni menos que una sobretasa que pagan los comerciantes de Mar del Plata, está reñida con su nombre: desde su creación, en 2009, prácticamente nunca se usó en su totalidad para el fin creado. En 2018, Gutiérrez, entonces presidente de la comisión de turismo del Concejo, luego de que el gobierno de Carlos Arroyo introdujera una modificación en la ordenanza fiscal e impositiva y le agregara el servicio de seguridad en playa como destino posible del fondo. Contó, en aquel entonces, con el respaldo de la presidenta del Emtur, Gabriela Magnoler.

Sin embargo, el proyecto llegó a ser debatido recién este año. Y es allí donde Juntos ve el oportunismo político. En pleno debate, la postura oficialista sumó musculatura  con el apoyo de los sindicatos de guardavidas, que replicaron los argumentos de los ediles oficialistas y aseguraron que la implementación de ese plan ponía en riesgo el proceso de municipalización del servicio de seguridad en playa, que se votó por unanimidad este año.

No obstante, a diferencia de otras propuestas, el oficialismo no pudo –ni puede- oponerse de plano. Tiene que hacer equilibrio entre su rechazo al momento en que se aborda el proyecto, sin enfrentarse a los empresarios del sector turístico que desde hace años –varias gestiones- reclaman que el dinero que aportan a través de la sobretasa se use para la promoción.

El propio Montenegro se reunió con referentes del sector para explicarles la imposibilidad de que a partir del año próximo, tal cual planteaba el proyecto archivado en la última sesión, todo lo recaudado por el fondo se use exclusivamente para ese fin. “No fue una reunión violenta. Les dimos nuestro compromiso de hacer un esquema progresivo para ir sumando cada vez más plata al fondo”, explicaron cerca del intendente. La concesión del sector al intendente fue manifestar su apoyo público al proyecto de la oposición luego de que el Concejo votara el regreso a comisión, gracias a los votos de Acción Marplatense. 

Para la oposición, la “imposibilidad” de utilizar el 100% del fondo para la promoción es meramente declarativa. La concejal Virginia Sívori reclamó alguna proyección o número que justifique la postura del Ejecutivo. O pidió, al menos, una propuesta de esquema progresivo para llegar al 100%. “Todavía no definimos una propuesta”, reconoció una fuente del Ejecutivo este miércoles. La respuesta esconde la estrategia del oficialismo de trasladar esta discusión al momento en el que se debata el presupuesto 2022 y las ordenanzas fiscal e impositiva. Hasta entonces buscarán no volver a hablar del tema.

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