Menos clientes, visitas más espaciadas y la plata justa: cómo afecta la crisis a las peluquerías y los salones de belleza

Hablamos con trabajadores del rubro para saber cómo atraviesan la crisis económica, qué cambió en los hábitos de consumo y qué lugar ocupa la belleza hoy.

Cómo afecta la crisis económica a las peluquerías de Mar del Plata.

18 de Octubre de 2026 19:51

Por Redacción 0223

PARA 0223

En tiempos de crisis, ir a la peluquería, arreglarse las uñas o hacerse un tratamiento facial son actividades que pueden quedar relegadas frente a otros gastos. Desde 0223, recorrimos algunos negocios del rubro para entender cómo está la situación en Mar del Plata.

Paula, de la peluquería Mor; Morena, de One Studio, y Diego, de Color y Movimiento, coincidieron en que el movimiento disminuyó, pero que la necesidad de sentirse bien y de cuidar la imagen sigue siendo importante en la vida cotidiana de las personas.

Con algunos matices, pero los tres registran lo mismo: menos frecuencia en las visitas, mayor atención a los gastos y clientes que buscan alternativas más económicas para no abandonar por completo su cuidado personal.

Menos visitas y más cuidado con los gastos

“Tanto en particular como en general, disminuyó bastante. Notoriamente, más o menos desde agosto”, contó a 0223 Paula, quien consideró que el rubro está empezando a ser un servicio que muchas personas postergan, por priorizar otros gastos del hogar.

 “Si tienen que elegir porque están más apretados, quizás lo dejan de lado o lo espacian, quizás no vienen con tanta frecuencia”, indicó la comerciante y señaló que las más afectadas son las mujeres mayores, que dependen de su jubilación. Según su experiencia, muchas de las clientas adultas que antes tenían una rutina bastante habitual, dejaron de concurrir o redujeron sus visitas.

“El trabajo estuvo bastante flojo en mayo, junio y julio, y ahora está levantando bastante. Este último mes ya se vio una diferencia, un poquito mejor”, describió en cambio Morena. En One Studio, dijo la comerciante, se realizan tratamientos de belleza integral como uñas, limpieza facial, depilación definitiva y tratamientos de pestañas, y el movimiento estuvo particularmente flojo en otoño e invierno.

Ahora Diego también percibe algo distinto en comparación a los meses anteriores. Sin embargo, en su caso identifica una dificultad clara: la llegada de la mitad del mes. “Es el día 15 y estamos medio justinianos; los otros 15 o 10 días es como que nos falta un poquito de trabajo”, graficó.

Aunque el cuidado personal no siempre es una prioridad, los tres coinciden en que no se trata solo de una cuestión estética. Para muchos clientes, verse bien también representa una forma de mejorar el ánimo, ganar confianza y sostener ciertas costumbres pese a las dificultades.

“Hay que entender a la mujer que quizás no puede gastar tanto y a la que sí, para seguir atendiendo a todas por igual”, explicó Paula. En esa línea, destacó la importancia de adaptar los servicios y de ofrecer alternativas que permitan mantener el vínculo con las clientas.

"Las cuotas sin interés son la mejor opción”, reconoció la comerciante, respecto a las herramientas que aparecieron en los útlimos tiempos para facilitar el consumo. 

El cuidado personal

Diego remarcó que la necesidad de cuidar la imagen no se limita solo a las mujeres. “Hay un montón de hombres que trabajan en atención al público y tienen que estar bien. Quienes salimos, tanto hombres como mujeres, tenemos que estar lo más prolijos que se pueda”, agregó.

Paula coincidió y aseguró que cada vez atienden a más varones, especialmente los jóvenes: “¿Por qué solo nos tenemos que arreglar nosotras? Los hombres también se caen y se vienen abajo”, expresó.

Históricamente, en las peluquerías y en los salones de belleza, el tiempo muerto suele abrir un espacio para hablar de conflictos personales, preocupaciones, vínculos o situaciones cotidianas. “Hay que ser muy empática, porque todos estamos atravesando momentos complicados”, dijo Paula.

Diego dijo que "eso es lo más importante", para conocer al cliente, "más que el trabajo mismo". "Saber orientarla a la persona, escucharla y decirle las cosas que se pueden y las que quizás no. Siempre hay un toque de psicología”, cerró Diego.

Para los tres comercios la actividad en Mar del Plata atraviesa dificultades económicas, con clientes que cuidan más el bolsillo y profesionales que intentan adaptarse. Pero también, notaron que a pesar de la crisis, el deseo de sentirse bien con uno mismo siempre sigue latente.

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