Llegó a Mar del Plata desde Bélgica, pasó su vida en el mar y hoy construye barcos a escala para llegar a fin de mes

Es jubilado, vive en el Puerto desde hace 60 años y encontró en estas manualidades una manera de sobrellevar la soledad y de sumar un ingreso.

Su vida estuvo vinculada al mar desde que llegó de Bélgica, a muy temprana edad.

18 de Octubre de 2026 08:23

Por Redacción 0223

PARA 0223

Claudio llegó a Mar del Plata junto a su familia en el año 1961, en una flota de siete barcos pesqueros que partieron desde Bélgica a puerto argentino. Era muy chico, pero desde entonces su vida quedó ligada al mar.

Hoy, jubilado y después de atravesar la pérdida de su compañera de vida, encontró en la construcción de barcos a escala una manera de mantenerse en movimiento y de sumar otro ingreso que lo ayude a pagar las cuentas.

Su historia está llena de anécdotas, trabajo y amor. Aunque conoció Brasil, Tenerife, Uruguay y muchos lugares de la costa argentina gracias a su extensa trayectoria en navegación, no se iría de acá. "Yo soy de Mar del Plata", le dijo a 0223, en una profunda charla para conocer su vida.

Una vida junto al mar

El paisaje portuario era muy diferente al actual cuando Claudio llegó a la ciudad junto a su familia. "En el año 61, 62, si hablamos de la verdad, no había nada. Y después se fue desarrollando. Después cambió Mar del Plata", recordó.

La pesca no tardó en convertirse en su destino. "Adentro de la sangre de uno está hecho de pescador, porque en Europa también vivíamos en el puerto", contó. Cuando era adolescente, decidió dejar de estudiar y dedicarse al trabajo en el mar.

Así fue como empezó una vida muy arraigada a la navegación y al oficio pesquero, que le permitió conocer distintos lugares del mundo. Sin embargo, su historia no se explica solamente por el trabajo.

Después de una etapa personal difícil, Claudio encontró en un grupo de Alcohólicos Anónimos una oportunidad para cambiar el rumbo. Fue cuando conoció a Marta, la mujer con la que compartiría casi toda su vida. "Le pregunté si le gustaría ir a comer una vez conmigo. Después de unas dos semanas, le dije: '¿Qué te parece si probamos de vivir juntos?'. Y bueno, así estuvimos 45 años", contó.

Marta falleció hace aproximadamente un año y medio, y su ausencia enfrentó a Claudio a una nueva etapa, la de encontrar algo que le devuelva el entusiasmo y lo ayude a sobrellevar la soledad.

Con madera y cartón que tenía guardados, Claudio empezó a construir pequeñas embarcaciones. "Me aburría, claro. Estaba solo y aburrido. Y bueno, atrás tenía mucha madera y mucho cartón", recordó. Hoy sus barcos se pueden encontrar en Barcolandia, el nombre que eligió para su pequeño emprendimiento.

En Juan B. Justo al 3280 exhibe las obras hechas con sus propias manos para que los vecinos y quienes las conozcan puedan comprarlas. "Gracias a Dios que puedo hacer barquitos. Y hay un manguito más para la luz, el gas", reveló el artesano.

Claudio contó que sus ventas dependen del buen tiempo y del turismo, pero que los hábitos han cambiado: "Antes venían por dos meses, ahora vienen por un día. No tienen plata". Pese a las dificultades económicas, no reniega de Argentina: "Yo no puedo criticarla, es mi segundo país y para mí es un lindo país".

Para cerrar, su mensaje es alentador. "Va a mejorar", dijo Claudio sobre la crisis. Mientras tanto, le sigue dando forma a cada uno de sus barquitos.

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