Fin de una era: Aquarium de Mar del Plata vendió sus últimos pingüinos a México y cerró el complejo
Después de más de un año y medio sin visitantes, el Aquarium vendió cuatro pingüinos por 40.000 dólares y devolverá el predio el 2 de noviembre, poniendo fin a su actividad.
Por Redacción 0223
PARA 0223
El emblemático Aquarium de Mar del Plata está próximo a cerrar definitivamente sus puertas luego de permanecer sin visitantes por más de un año y medio, y tras completar la venta y traslado de sus últimos animales.
El 7 de octubre partieron hacia México cuatro pingüinos saltarines, vendidos por un total de 40.000 dólares. Estos ejemplares de pingüino de penacho amarillo (Eudyptes chrysocome) fueron adquiridos por Acuario Vallarta S.A. de C.V., con sede en Puerto Vallarta, que pagó 10.000 dólares por cada uno y contaba con instalaciones adecuadas para su recepción.
La operación está registrada en la causa de quiebra que tramita en el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 20, bajo la supervisión del juez Eduardo Malde. Entre los documentos presentados figuran la factura de exportación, los certificados sanitarios del SENASA y el acta de entrega de los animales en el aeropuerto de Ezeiza.
Previo al traslado, se completaron todos los trámites sanitarios y de comercio internacional, además de un período de aislamiento para los pingüinos. A las 8 de la mañana del 7 de octubre, el grupo partió desde el predio ubicado en avenida de los Trabajadores 5600 rumbo al aeropuerto, donde quedaron bajo la custodia de la empresa logística Intermodal Logistics Service S.A. El vuelo AM029 despegó a las 23:25 con destino a Ciudad de México, marcando la salida definitiva de los animales del establecimiento.
Con la partida de los pingüinos, el Aquarium quedó sin ejemplares y se encamina hacia su clausura total. La devolución del terreno de nueve hectáreas frente al mar, que pertenecía a terceros, está programada para el próximo 2 de noviembre, fecha que simbolizará el cierre formal del lugar.
En paralelo, la sindicatura informó al juzgado el 21 de octubre que ya no considera necesario mantener a 11 de los 12 empleados que aún trabajaban en el predio, lo que refleja el avance en el proceso de cierre.
Durante el tiempo que permaneció cerrado al público, la empresa continuó haciéndose cargo de los gastos relativos a la alimentación, atención veterinaria y mantenimiento de los animales, hasta concretar su traslado.
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