Críticas por el traslado de los pingüinos del Aquarium a un bioparque de Río Negro: “Están totalmente alejados del mar”
Tras el cierre del acuario, más de 40 pingüinos de Magallanes fueron trasladados a la Fundación Bubalcó Patagonia, en el Alto Valle de Río Negro. Desde Fundación Fauna Argentina cuestionaron el destino de los animales, su permanencia en cautiverio y la falta de una alternativa de liberación.
Por Redacción 0223
PARA 0223
El traslado de más de 40 pingüinos de Magallanes desde las instalaciones del Aquarium de Mar del Plata hacia la Fundación Bubalcó Patagonia, ubicada en la zona de Guerrico, Allen, Río Negro, generó cuestionamientos por el destino de los animales y las condiciones en las que deberán permanecer.
Se trata de ejemplares adaptados al litoral atlántico que fueron trasladados a un predio ubicado en una región continental del Alto Valle, a casi 1.000 kilómetros de la costa marítima y donde, durante el verano, las temperaturas pueden superar los 38°C y 40°C a la sombra.
El traslado de estas aves marinas hacia un ambiente mediterráneo plantea, según el planteo de organizaciones proteccionistas, interrogantes sobre su adaptación y bienestar.
El pingüino de Magallanes cuenta con una alta densidad de plumaje impermeabilizado y una capa de grasa que le permiten conservar el calor y resistir las condiciones de su ambiente natural.
En un contexto de aire seco y temperaturas extremas, la capacidad de disipar el calor corporal se vuelve un punto crítico. La ausencia del mar y la utilización de recintos con agua dulce, salobre o modificada, expuestos al calor estival, son señalados como factores incompatibles con las necesidades biológicas de estos animales.
Otro de los cuestionamientos apunta a la reproducción. La explicación de que algunos ejemplares “nacieron en cautiverio” es cuestionada por quienes sostienen que, bajo la figura de custodia o resguardo temporal, se habría promovido e intensificado la reproducción para mantener ejemplares disponibles. En ese marco, también se reclama conocer qué controles oficiales existieron sobre la empresa concesionaria y quién autorizó la reproducción de los animales.
Juan Lorenzani, presidente de Fundación Fauna Argentina, cuestionó el destino de los pingüinos en diálogo con 0223 y sostuvo: “Se lo llevaron a una reserva, un bioparque, que viene a ser un zoológico pero con nombre cambiado. Cobran 30 mil pesos la entrada y al final fueron a parar a parte de un comercio.”
El activista también apuntó contra las autoridades por las decisiones adoptadas respecto de los ejemplares que permanecían en el ex Aquarium: “Se burlaron de la sociedad marplatense las autoridades, no hicieron que los suelten, no se hicieron investigaciones. Quién autorizó para que tengan crías y ahora están en un lugar en la provincia de Río Negro totalmente alejados del mar.”
Para Lorenzani, el traslado no debería haber sido la única alternativa y cuestionó que no se hubiera avanzado con una posible liberación: “Habría que hacer un aplauso cerrado al acuario, la Municipalidad, autoridades de Fauna Nación, Provincia, porque todo esto que pasó con los animales está prohibido. Ni siquiera se intentó liberarlos, porque era posible y lo que nosotros pedimos.”
La organización sostiene que trasladar aves marinas a estanques artificiales en una región continental sometida a temperaturas extremas no puede ser presentado como un refugio ni como una medida de conservación.
Desde esa perspectiva, el caso implicaría un incumplimiento de la Ley de Protección Animal 14.346 y de los tratados vinculados con la conservación de fauna silvestre. También se cuestiona que el proceso pueda estar relacionado con una liquidación de activos derivada de la quiebra del acuario.
Lorenzani fue especialmente crítico con quienes estuvieron vinculados al funcionamiento del establecimiento y manifestó: “Fue una vergüenza, una tomada de pelo, hasta nos han cojudeado a todos en Mar del Plata desde adentro del Aquarium, los biólogos y esa porquería de gente que había ahí porque quedan animales y están a la venta.”
El traslado de los pingüinos abre así un nuevo capítulo en la situación de la fauna que permaneció en el Aquarium. El eje de la controversia está puesto en si el destino elegido responde efectivamente a criterios de resguardo y conservación o si, por el contrario, supone mantener con fines de exhibición a animales cuyo hábitat natural se encuentra en el litoral marítimo.
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