Un depredador llegó a Mar del Plata: se alimenta de sus pares y puede afectar a tu mascota
Se trata de una especie originaria del sur de Europa y el norte de África que fue introducida para controlar plagas. Se considera una especie invasora que actúa en colonias. Qué hacer si aparece en tu casa.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Juntar caparazones de caracolas, una vez que el molusco o la babosa lo abandona suele ser un hobbie para muchos. En más de una oportunidad es común ver que ciertos caracoles que uno tiene a modo de decoración “cobran vida” y se mueven en los jardines o la zona costera, principalmente luego de períodos de lluvia o que registran humedad. En el último tiempo ocurrió esto con una especie que comenzó a llamar la atención entre los marplatenses por la simpatía de la morfología de la concha: el caracol degollado.
Si bien puede parecer simpático por su caparazón alargado, su tamaño que en los ejemplares adultos suele tener la punta rota o truncada, y el llamativo color de la babosa que lo habita, detrás se esconde una plaga invasiva y cruel que se alimenta de otros caracoles. Pero, ¿cómo llegó a Mar del Plata una especie originaria del sur de Europa y el norte de África? Si bien su forma puede sugerir que llegó con las corrientes marinas, las fuentes consultadas por 0223 indicaron que, por el contrario, llegó a la ciudad con el traslado de plantas, tierra y otros materiales que facilitan el traslado de ejemplares pequeños o sus huevos.
“El caracol degollado (Rumina decollata) es una especie terrestre que en Argentina se considera una introducida e invasora”, revelan desde el Repositorio Institucional Digital de la Universidad Nacional de Misiones (RidUnam), provincia en la que es frecuente ver esta especie y donde consideran factible que el invertebrado en cuestión haya llegado a la Costa Atlántica en plantas ornamentales.
Este caracol se alimenta de otros caracoles y sus huevos, brotes de plantas y hojas secas. Es hermafrodita y tiene capacidad de autofecundación por lo que puede reproducirse sin necesidad de encontrar pareja . Eso facilita que una población se establezca a partir de pocos ejemplares y pueda volverse peligrosa para los animales domésticos.
En su artículo “Visitantes sin invitación: moluscos exóticos” publicado por las investigadoras del Conicet Sandra Gordillo, Paola Reyna y Ariana Moran indican que, si bien la especie no es venenosa, puede transmitir parásitos peligrosos a las mascotas y humanos si se manipulan sin cuidado.
Qué hacer si aparece en mi jardín
Si la colonia es muy grande, se convierte en plaga y atacan los brotes de las plantas. Por lo tanto, para proteger a seres humanos, mascotas y plantas, es fundamental no agarrar estos caracoles con las manos descubiertas y alejar de las colonias a perros y gatos ya que en su curiosidad pueden lamerlos y contraer parásitos pulmonares e intestinales.
Otro tip práctico para hacer que la colonia deje tu jardín es cambiar los hábitos de riego. El caracol degollado prefiere la humedad y oscuridad, por lo que los especialistas recomiendan que el riego se realice por la mañana para favorecer e secado y evitar la humedad durante la noche y despejar los espacios. Retiras tablas, hojas secas y todo aquello que pueda convertirse en refugio de los invertebrados.
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