El Disney que no fue en Mar del Plata: el misterio del parque abandonado en Sierra de los Padres

En el lugar todavía se pueden apreciar figuras colosales de cemento.

El predio acabó formando parte de un curioso sendero de trekking.

28 de Marzo de 2026 09:57

Por Redacción 0223

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A tan solo quince minutos de Mar del Plata, un ambicioso proyecto de la década del noventa sobrevive oculto entre la frondosa vegetación serrana. Lo que nació como el sueño de un parque temático de nivel internacional hoy es un cementerio de estructuras gigantes que pocos logran localizar. El predio de 45 hectáreas guarda el secreto de una inversión que buscaba transformar el turismo regional con paisajes exóticos y tecnología de avanzada. Sin embargo, el destino truncó los planes y dejó una postal detenida en el tiempo que recupera su mística entre los exploradores.

Además de los animales, también hay un motor de una aerosilla que nunca existió.

El ascenso hacia la cumbre de la Sierra de los Padres revela rastros de lo que iba a ser una experiencia inmersiva sin precedentes en la provincia. Entre bosques con especies traídas de los cinco continentes, emergen figuras colosales de cemento que servían como boleterías y núcleos de servicios para los visitantes. Un pato de piedra y un cocodrilo custodian estanques artificiales que hoy lucen cubiertos por la naturaleza salvaje, mientras el silencio del lugar alimenta leyendas urbanas locales. Estas moles de concreto, junto con la icónica tortuga, son el único testimonio de un parque que pretendía competir con los grandes centros de entretenimiento del mundo.

El lugar cuenta con plantas de los cinco continentes.

Cómo se puede acceder al predio abandonado de Sierra de los Padres

Uno de los mayores atractivos que despierta la curiosidad de los senderistas es la estructura que oculta los motores de una aerosilla que nunca llegó a funcionar. Las bases de hierro y los senderos de piedra resbaladiza forman un laberinto táctico que los vecinos de la zona protegieron con un hermetismo casi sagrado durante años. El acceso al lugar requiere atravesar caminos de tierra angostos y con nulo mantenimiento, lo que convierte a la expedición en un desafío para el espíritu aventurero. Llegar a la cima implica encontrarse cara a cara con el guardián más famoso del campo, cuya silueta domina todo el valle.

Un pato de piedra custodia el lugar.

Actualmente, este rincón olvidado dejó de ser un secreto a voces para convertirse en el epicentro de visitas guiadas de trekking y recorridos de aventura. Tras años de vandalismo y acceso restringido, los actuales responsables buscan poner en valor los senderos para que la naturaleza no termine por devorar el legado de la construcción. El lugar ofrece vistas panorámicas únicas que combinan la inmensidad del sistema de Tandilia con el aura melancólica de un proyecto que se quedó a mitad de camino. Es la oportunidad ideal para descubrir el rincón más extraño y fascinante que vigila la ciudad.