Ni en Francia ni en Europa: la Niza argentina está a minutos de Mar del Plata y enamora a todos

Es uno de los destinos más deseados incluso por fuera de la temporada de verano.

El lugar cuenta con normas que prohíben la construcción de edificios altos.

28 de Abril de 2026 09:18

Por Redacción 0223

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Ubicada a poco más de 200 kilómetros de Mar del Plata, Cariló se posiciona como un refugio de exclusividad que muchos viajeros denominan la Niza argentina: este balneario del partido de Pinamar se diferencia del resto de la costa por sus estrictas normas urbanísticas que prohíben la construcción de edificios altos. El paisaje está dominado por un frondoso bosque de pinos y calles de arena que invitan a un descanso profundo lejos del ruido.

El mall del centro está todo hecho de piedra.

La atmósfera europea de la localidad se percibe en su centro comercial, un espacio diseñado con madera y piedra que alberga galerías de arte y gastronomía de primer nivel. A diferencia de los centros urbanos cercanos más masivos, aquí se prioriza el ritmo pausado y el contacto directo con la naturaleza durante todo el año. Sus playas amplias y médanos vírgenes ofrecen un entorno de privacidad ideal para quienes buscan desconectarse del estrés cotidiano.

Cómo llegar a Cariló desde Mar del Plata

El acceso desde La Feliz es directo a través de la Ruta 11, un trayecto de aproximadamente dos horas que bordea la Costa Atlántica bonaerense. Esta cercanía permite que muchos residentes y turistas de la zona realicen escapadas de un día para disfrutar de sus casas de té o caminatas por la naturaleza. La identidad del lugar se mantiene protegida gracias a su estatus de reserva natural, lo que garantiza la conservación de su fauna.

Las playas cuentan con médanos vírgenes.

Además de su oferta paisajística, Cariló cuenta con una infraestructura de servicios premium que incluye hoteles de lujo con spa y aparts inmersos en la arboleda. Las actividades recreativas están orientadas al bienestar, con propuestas de yoga frente al mar, senderismo y circuitos de cicloturismo bajo la sombra de los pinos. Es un destino que logra combinar la elegancia con la rusticidad del entorno, consolidándose como uno de los puntos más deseados incluso por fuera de la temporada de verano.