Flor Arroyos, la fotógrafa que soñó con cubrir un Mundial y ahora retratará a Messi en "el último baile"

Comenzó cubriendo el fútbol local y tras años de sacrificio, será una de las fotógrafas acreditadas para cubrir el Mundial 2026. Entre emociones y obstáculos, le contó a 0223 cómo llegó a cumplir la meta que soñaba desde chica.

Soñó con cubrir un Mundial y ahora retratará a Messi en su "último baile".

17 de Mayo de 2026 15:26

Cubrir un mundial es el máximo sueño para muchos profesionales futboleros. Para Flor Arroyos, la fotógrafa nacida y criada en Mar del Plata, significa además la consagración de años de trabajo silencioso, de frustraciones y perseverancia. Este año ese sueño se volverá una realidad para ella, cuando pueda retratar el torneo desde adentro y vivir in situ "el último baile" de Lionel Messi con la Selección.

“Es algo que soñé siempre y fui trabajando paso a paso para poder llegar a presentarme para la acreditación”, contó Flor a 0223 y explicó que el proceso no es nada simple: “Primero pasás por la federación de tu país, en este caso por AFA, y luego si AFA te da el ok, te dan un código para poder presentar la acreditación por FIFA”.

"Ser acreditada para un mundial era el sueño de la Florcita pequeña", expresó la fotógrafa.

Aunque intentar ir a cubrir un mundial siempre estuvo entre sus grandes planes, recién ahora la fotógrafa sintió que era el momento indicado. “Es el primer mundial que me presento para acreditarme, porque para algunas cosas soy muy metódica y sentía que de cubrir el Federal al Mundial me salteaba escalones", expresó Flor y agregó: "También porque soy madre. Ahora que mi hijo ya está grande es distinto separarnos tanto tiempo”.

La confirmación de la aprobación llegó mientras trabajaba, lejos de casa. "Fue una revolución emocional", expresó Flor y recordó: "Me tocó recibir la noticia sin tener con quien abrazarme o sin la posibilidad de ir corriendo por un matecito y contarle a mis viejos". Sin embargo, encontró la manera de compartirlo: "Hubo videollamada con colegas, familia y amigos”.

En ese momento, se le vino a la cabeza la imagen de la niña que imaginaba con estar algún día ahí: "Ser acreditada para un mundial era el sueño de la Florcita pequeña, como era el de Diego jugarlo. Ese fue siempre mi faro a seguir. No puedo dejar de pensar en la niña que se crió viviendo atrás del Mundialista, que iba en bici cuando estaba cerrado y se metía a correr por las butacas soñando con tocar el césped”.

Una pequeña Flor Arroyos junto a su papá, toda una vida futbolera.

Del fútbol marplatense al escenario más grande de todos

Su historia profesional empezó en las canchas locales. “Comencé cubriendo el Federal en Mar del Plata. Trabajo en fotografía desde los 18 años y siempre fui muy futbolera”, reveló Flor. La primera oportunidad llegó con Alvarado, en tiempos del ascenso al Federal A. “De a poco todo se fue profesionalizando, armamos equipo de comunicación y cubrimos el ascenso al Nacional”, contó la fotógrafa y recordó que más adelante, trabajando con un medio deportivo independiente de la ciudad, empezó a retratar también a Kimberley y Círculo Deportivo.

"Le dimos visibilidad al fútbol marplatense poniendo mi ojo artístico. Estudié en la Malharro y creo que eso, más el hecho de ser muy inquieta y soñadora, hizo que me llamaran de otros lugares”, sintetizó la marplatense. Con el tiempo llegaron nuevas experiencias, como cubrir el fútbol femenino de Aldosivi: “Fue una experiencia hermosa salir de la zona de confort, de lo conocido”.



 





"El fotoperiodismo me dio hermosas amistades", reveló Flor, quien actualmente trabaja cubriendo equipos marplatenses y viajando para torneos nacionales e internacionales. Sin embargo, aclaró que el camino “no fue ni es fácil. No dejamos de ser ‘del interior’ y Dios atiende en Capital”. 

Aún así, nunca dejó de imaginar un Mundial: “Siempre fue un sueño, pero como quien sueña con ser astronauta en la escuela”. Cuando era adolescente, la fotógrafa iba con su papá y su hermano a ver los clásicos partidos de temporada: "Un dia me encontré ahi, con el chalequito rojo cubriendo el torneo de verano en el Minella. A veces una siente que los sueños grandes se le cumplen a los demás, y que hoy se le cumpla a esta piba de barrio siento que es un montón. Tener la acreditación me sensibiliza: lo pienso y se me caen las lágrimas”.

Ser fotógrafa en un ambiente históricamente de varones

Además de las dificultades económicas y laborales que pueden surgir en la trayectoria profesional, Flor tuvo que enfrentar prejuicios y desigualdades de género. “Las veces que lloré de impotencia son incontables”, reconoció. “Durante años en muchas canchas era la única mujer. Por ahí en alguna me cruzaba con una más, pero ahí eran 50 fotógrafos y dos fotógrafas”.

En el ámbito deportivo el destrato a las mujeres resulta constante: “De los hombres no se duda que llegan por talento, las mujeres nos tenemos que bancar que se diga cualquier cosa”. Para ella, sin embargo, esas situaciones terminaron por fortalecerla. “Muchos ‘no’ en el camino tuve, pero eso fue lo que me dio la fuerza para seguir. Soy muy cabeza dura y cuando quiero algo no me para nadie”. Algo de eso la llevó a tatuarse a una de las protagonistas de la saga Star Wars, la princesa Leia: "Me recuerda que el mundo nos ve como princesas, pero que nacimos para ser guerreras".

"El mundo nos ve como princesas, pero nacimos para ser guerreras", dijo Flor Arroyos.

"A veces cansa tener que pelearla constantemente. Un entrenador puede estar en el vestuario del equipo femenino y una fotógrafa, por más que sea prensa oficial, está mal visto", expresó Flor. En los últimos años, las mujeres lograron abrirse paso en ambientes históricamente masculinizados y el fútbol no fue la excepción, aunque tampoco de manera desmedida: “Me alegra mucho ver las nuevas generaciones y tantas mujeres dentro de la cancha”.

La pasión detrás de cada foto

Cubrir un Mundial implica cumplir un sueño, pero también conlleva afrontar enormes gastos económicos. “Como freelance nos endeudamos y si tenés ahorros, los gastás ahí”, dijo Flor a 0223 y explicó: “Los equipos son caros, los seguros, el monotributo, los traslados, y cuesta un montón que valoren nuestra profesión”.

“Este es un mundial particularmente muy caro. Los pasajes internos en Estados Unidos están más caros que llegar de Buenos Aires a Miami”, precisó la fotógrafa y contó que actualmente busca sponsors y apoyos que le permitan costear la cobertura.

Más allá de esas dificultades, la pasión por contar historias sigue intacta: “Soy muy retratista. Me encanta el fútbol, las emociones de los jugadores, pero también me encanta rodearme de hinchas, charlar con las familias que van a ver los partidos, los banderazos, capturar todo ese folclore hermoso que destaca al público argentino”. Por eso, cuando imagina el retrato perfecto no duda: “Si vamos a soñar bien, la foto es Messi levantando la copa, cerrando su etapa futbolística con la Selección”.

"Es una profesión que te da más alegrías que dinero, por eso si no hay pasión no se llega a ningún lado”, expresó la fotógrafa.

A pocos días de experimentar esta oportunidad única, la fotógrafa valoró: “Es el mainstage, siento que es a lo más alto que podemos aspirar quienes nos dedicamos al fútbol”. Y hoy por hoy, agradece tener cerca a su "tribu": "Esa gente que cuida a mi hijo y asiste al padre con los mil horarios de un adolescente para yo poder irme tranquila a trabajar sin estar preocupada por él, por la casa, la gata. En los días que extraño, quiero aflojar o me cuesta creer en mi, ellos saben qué hacer para que siga adelante con esta loca pasión".

Para cerrar, Flor aconsejó a quienes quieren incursionar en la fotografía deportiva: “El ‘no’ lo vas a tener siempre, vos insistí, andá por el sí. Si alguien te dice que no vas a poder, no le creas. Es una profesión que te da más alegrías que dinero, por eso si no hay pasión no se llega a ningún lado”.

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