Quiénes son las "Rosas del Mar" y por qué su historia trasciende el remo

Atravesaron el cáncer de mama y encontraron en el remo una forma de recuperación, contención y concientización. De qué se trata esta actividad.

Quiénes son las "Rosas del Mar" y por qué su historia trasciende el remo. Foto: @rosasdelmar_mdq

2 de Mayo de 2026 18:34

En la Laguna de los Padres, a pocos kilómetros del centro de Mar del Plata, dos botes largos y angostos avanzan al ritmo de una voz que marca el ritmo. Arriba, más de una decena de mujeres sincronizan sus paladas en un ejercicio que combina esfuerzo físico y confianza. Son las Rosas del Mar, un equipo integrado por sobrevivientes de cáncer de mama que, desde el 2021 encontraron en el remo en bote dragón una herramienta de recuperación, pero sobre todo un espacio de contención colectiva.

Según estudios médicos de fines de los noventa, esta práctica mejora la condición física de las personas que atravesaron una mastectomía. El canadiense Don McKenzie logró demostrar que el remo en bote dragón reducía el riesgo de linfedema, que es la hinchazón que muchas veces aparece en los brazos que fueron sometidos a tratamientos oncológicos de rayos. Sin embargo, y contra lo que se creía entonces, no solo reveló que era un deporte seguro, sino que además contribuía a mejorar la salud emocional.

En Mar del Plata, la historia comenzó hace cinco años, cuando un grupo de quince mujeres decidió buscar un espacio para entrenar y aprender juntas a remar. En enero del 2021, el profesor Román Palet del Club Atlantis las recibió en la Laguna de los Padres. La intención de crear un grupo de Rosas marplatense fue impulsada por Verónica Cufré y con el correr del tiempo el equipo creció hasta reunir a unas 45 remadoras.

Las Rosas de Mar del Plata

Las Rosas de Mar del Plata en un principio remaban en kayaks y en botes individuales, pero en el año 2023 lograron contar con su primer bote dragón, donado por Ospesca. Se trata de un tipo de embarcación de origen milenario en China, que puede albergar hasta 22 palistas, sentadas en dos filas. A diferencia del remo tradicional, en este sistema se utiliza un solo brazo por vez y se van alternando los lados, en un movimiento coordinado donde la sincronía es fundamental, así como los esfuerzos entre pares.

Esa armonía no es solo técnica, porque remar juntas implica acompañarse en un proceso que va mucho más allá del ejercicio físico. “La primera vez yo fui para ver qué pasaba”, contó a 0223 Lidia Girolmini, una integrante del grupo. “Me invitó Verónica, pero le dije que era fóbica, que le tengo miedo al agua, y me dijo: 'Bueno, pero tenés que probar'".

Para Lidia el desafío es físico, pero mucho más emocional. “Me siento acompañada y eso es muy simbólico para otras cosas también. Ante una situación difícil hay un grupo que te contiene, que sabe de qué estás hablando. Todas pasamos cosas diferentes, pero en algún punto estamos conectadas", contó Lidia y agregó: "Funcionamos así. Cuando una tiene un problema, las otras acudimos a tratar de contener, por eso yo me siento segura cuando voy arriba del bote, porque sé que alguna de ellas me va auxiliar si algo sucede".

Esa red de contención se construye en cada entrenamiento y se extiende hacia afuera del agua. Las Rosas del Mar realizan actividades solidarias como tejer para comedores y dar charlas sobre la concientización de la enfermedad y la importancia de la detección temprana.
 

 

Sanar de manera compartida

Pese al vértigo de lo desconocido, Lidia tomó el consejo de Verónica y aprendió a remar: "A mí me cuesta y no puedo ir a tono de las que tienen más facilidad, pero en eso el profe es consciente e impulsa a seguir, siempre pone pila para que uno se supere y de eso se trata para mí, de superarme a mi misma". Hoy puede confirmar que "no es que superé el miedo, pero lo enfrento cada vez que voy a la laguna y me subo al bote".

Entre remada y remada, las Rosas construyeron un lugar seguro, un espacio de cuidado. "A mí me hace alejarme del cigarrillo, por ejemplo. Me hace hacer actividad física, que me viene bien, en un ambiente muy especial. No es fácil a esta edad conectar con otras personas", remarcó la Rosa.

Cada jornada en la Laguna de los Padres es motivo de encuentro y de celebración, porque para las Rosas del Mar sanar no es un camino individual, sino una tarea compartida. “Nunca me imaginé que a los 60 años me iba a animar a subirme a un bote en el medio de una laguna”, dijo Lidia, “pero acá estoy, remando. Y no estoy sola”.

El tercer tiempo de las remadoras

Actualmente Rosas del Mar forma parte de la Comisión Internacional de Palistas con Cáncer de Mama y ya proyecta nuevos desafíos. En agosto de este año, seis integrantes viajarán a Francia para participar de un festival internacional que reúne a equipos de todo el mundo. En noviembre participarán de un campeonato nacional, que se realiza todos los años en La Plata.

Mientras se suceden los encuentros, el grupo continúa creciendo. Por un lado, trabaja para comprar sus propios botes y por el otro, mantiene abierta la invitación para que todas las mujeres que hayan atravesado la enfermedad y cuenten con el apto médico, puedan acercarse a remar.

Los espacios, sin embargo, no son para nada monótonos. De hecho, recientemente las Rosas llevaron adelante una actividad profundamente significativa. Para cerrar el Mes de la Mujer, cada integrante invitó a una persona especial de su vida para remar juntas. Comenzó con una breve introducción técnica y después salieron al agua en dos embarcaciones.

La experiencia promovió el trabajo en equipo, pero sobre todo, dio la oportunidad de conocer el trabajo que llevan adelante las remadoras y entender el vínculo que las une. El “tercer tiempo” recreó el espacio que todas comparten cada sábado, con intercambios y reflexiones.

En aquella jornada en la Laguna, el agua no solo reflejó botes en movimiento, sino también historias de miedo, superación y reconstrucción. Historias de cómo con cada palada desarman el aislamiento y lo transforman en abrazo colectivo. Porque allí, donde el esfuerzo se vuelve sincronía, ellas encontraron la manera de salir adelante.