Se conocen desde jardín y cumplieron un sueño 35 años después: 18 amigas marplatenses celebraron juntas sus 40 en Río
Hoy están desparramadas por Argentina, España, Australia y Estados Unidos. Tras más de un año de organización, lograron festejar juntas 35 de amistad.
Por Redacción 0223
PARA 0223
La amistad de este grupo de 18 mujeres marplatenses sobrevivió al tiempo y a las distancias. Algunas de ellas se conocen desde el jardín de infantes y otras desde la primaria. Lo cierto es que más de 30 años después, siguen compartiendo la vida, aunque actualmente estén repartidas entre Mar del Plata, Miramar, Bariloche, Buenos Aires, Madrid, Sídney y San Francisco.
Hace un tiempo comenzaron a planificar un sueño para convertirlo en realidad: viajar juntas a Río de Janeiro para celebrar sus 40 años y las más de tres décadas de amistad que las unen. Su historia se hizo viral después de que Ángeles "Yiyi" Martínez Pita compartiera en sus redes sociales un video del reencuentro entre las dieciocho.
"¿Qué probabilidades hay de que 18 amigas coincidamos en un viaje? Costó en todos los sentidos, pero se logró. No solo cumplimos 40 años, sino también 35 años de amistad y eso se celebra", escribió Yiyi en Instagram.
Una planificación que costó un año y medio
Concretar el viaje demandó alrededor de un año y medio de organización, ya que era difícil encontrar una fecha compatible con las agendas de 18 mujeres de 40 años, muchas de ellas madres de chicos pequeños, con trabajos y responsabilidades familiares.
Después de infinitas conversaciones, encuestas y cambios de planes, eligieron viajar del 9 al 16 de agosto a Barra de Tijuca, en Río de Janeiro, un destino que tenía playa, buena conectividad y costos accesibles para quienes llegaban desde distintas partes del mundo.
Para que ninguna se quedara afuera, entre todas reunieron el dinero necesario para costear el viaje de una de las amigas, que no podía asumirlo. Ese gesto terminó por simbolizar el espíritu del viaje. Como el objetivo era el reencuentro ni siquiera el mal clima logró opacar la experiencia.
Lejos de las fiestas interminables a las que hubieran ido de adolescentes, el viaje estuvo marcado por largas charlas, caminatas por la ciudad y cenas compartidas. Cada una encontraba su ritmo durante el día, pero siempre había un momento para reunirse las 18.
Hubo también otros gestos que reforzaron el sentido del grupo y de pertenencia. Todas recibieron una gorra de un color elegido previamente y las habitaciones fueron organizadas cuidadosamente para favorecer la convivencia.
Uno de los momentos más emocionantes ocurrió antes del despegue, cuando una de las chicas, Mariana Ballestrin, apareció por sorpresa en el aeropuerto. Sus amigas creían que no podría viajar desde Australia, pero llegó de manera inesperada embarazada de cuatro meses de un bebé muy esperado.
Otras dejaron a sus hijos por primera vez durante algunos días y contaron con el apoyo de sus familias para poder viajar. Hubo momentos difíciles, como cuando Yiyi recibió la noticia de la muerte de su perro mientras estaba en Brasil. Pero allí también el grupo respondió como siempre: acompañándose.
Al regresar, todas coincidieron en lo mismo. Más allá de las playas, las fotos o el destino, lo verdaderamente inolvidable fue comprobar que aquella amistad nacida en el jardín seguía intacta, aún 35 años después.
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