Tras 12 años de reclamos, una docente denunció públicamente discriminación y violencia institucional en Derecho de la Unmdp
Denunció que fue desplazada del orden de mérito en un concurso docente, que sufrió trato sexista y que la Unmdp no dio lugar a sus reclamos.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Después de doce años de reclamos administrativos y de agotar todas las instancias posibes, la escritora Gabriela Exilart decidió hacer pública una denuncia que atravesó gran parte de su vida profesional y personal.
"Hoy no les hablo como escritora, les hablo como mujer y como docente de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Mar del Plata", indicó la abogada en el comienzo de extenso video que subió a las redes sociales. "Después de 12 años, decidí hablar", sentenció.
Según su relato, el origen del reclamo se remonta al año 2014, cuando concursó para el cargo de profesora adjunta y obtuvo el primer lugar en el orden de mérito. Sin embargo el puesto fue asignado al concursante que estaba en el segundo lugar, quien además "era hombre, juez y miembro del Consejo Académico de la Facultad en ese momento", remarcó.
Fue entonces que inició un reclamo administrativo que terminó recién por estos días, tras agotar los recursos. "Durante estos 12 años no solo sufrí un perjuicio económico, también atravesé un enorme desgaste emocional", sostuvo Exilart y contó que debió tomar licencias médicas, consultar abogados, cambiar de asignación docente y afrontar largos períodos de espera mientras los expedientes permanecían demorados.
El reclamo administrativo estuvo acompañado por una denuncia presentada con el protocolo de actuación ante situaciones de violencia de género de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Según explicó la denunciante en el video, esa demanda concluyó en que el trato sexista había quedado acreditado, pero no determinó responsabilidades "porque nunca se interrogó a los testigos sobre quién utilizaba esas expresiones".
Exilart señaló que el dictamen jurídico y la Dirección General de Asuntos Jurídicos recomendaron avanzar con la apertura de un sumario para profundizar la investigación y esclarecer los hechos, pero indicó que la Universidad lo desestimó: "Me resulta profundamente contradictorio que la Universidad promueva y difunda su protocolo de actuación ante situaciones de violencia de género y que frente a una denuncia concreta dé por finalizada la investigación sin abrir el sumario que sus propios órganos recomendaron".
"Nunca quiso escucharme de verdad"
La docente aseguró que lo más doloroso del proceso fue "sentir que la institución de la que formé parte durante décadas nunca quiso escucharme de verdad y que cada demora profundizaba esa sensación de revictimización". Como consecuencia, Exilart asegura que sus chances de continuar desarrollando su carrera académica dentro de la Facultad están condionadas: "Hoy siento que no tengo una posibilidad real de volver a concursar en igualdad de condiciones y que una trayectoria docente construida durante más de 30 años quedó injustamente afectada".
En la misma línea, recordó que en diciembre del 2024 la Secretaría de Bienestar de la Comunidad Universitaria propuso medidas reparatorias dentro del marco del protocolo de violencia de género, entre ellas la asignación del cargo que reclamaba la docente desde el inicio del conflicto. Según indicó, esa propuesta "hasta el día de hoy ni siquiera ha sido tratada".
"No pretendo que nadie crea en mi palabra. Toda esta historia está documentada en expedientes administrativos, informes y dictámenes de la propia Universidad Nacional de Mar del Plata", afirmó Exilart y adelantó que pondrá todo ello a disposición de la Justicia, de los organismos competentes o de los periodistas, en la medida en que la normativa sobre reserva de las actuaciones lo permita.
Sobre el final, la escritora explicó por qué considera que su caso trasciende lo personal. "No hago este video solo para mí, lo hago porque sé que mi caso no es el único", remarcó, para luego sintetizar: "Si una universidad pública, que debería garantizar igualdad y proteger a quienes denuncian violencia de género, no investiga adecuadamente estos hechos, el silencio termina convirtiéndose en una forma de impunidad".
"Hablar cuesta. Denunciar cuesta. Sostener un reclamo durante 12 años cuesta. Pero callar tiene un costo mayor", cerró Exilart y explicó que lo hizo "por mi dignidad, por el camino recorrido, por mi hija y por todas las mujeres que hayan atravesado situaciones de discriminación, violencia o injusticia dentro de las instituciones", con la esperanza de que "otras mujeres sepan que no están solas".
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