Ni los curas se quedan a salvo de los robos: se le llevaron sus ornamentos sagrados

El párroco de una basílica bonaerense fue víctima de un robo cuando delincuentes le sustrajeron de su automóvil distintos elementos religiosos.

El auto del párroco oriundo de Rauch que resultó víctima de un robo en San Pedro.

14 de Agosto de 2026 21:10

Por Redacción 0223

PARA 0223

El párroco de la basílica Nuestra Señora del Socorro de San Pedro, Héctor Molfesa, fue víctima de un robo cuando delincuentes dañaron uno de los vidrios de su automóvil y sustrajeron distintos elementos del interior.

De acuerdo con lo informado por La Opinión Semanario, entre los objetos robados se encontraban ornamentos sagrados que el sacerdote utilizaba habitualmente durante la celebración de las misas.

El episodio provocó preocupación y malestar entre integrantes de la comunidad de San Pedro, particularmente por las características de parte de los elementos sustraídos y su relación directa con la tarea religiosa que desarrolla el sacerdote.

Oriundo de Rauch en San Pedro desde 2012

Molfesa es oriundo de Rauch y comenzó su formación religiosa siendo adolescente, cuando tenía entre 17 y 18 años. Fue ordenado sacerdote en 1990 y desde entonces desarrolló su actividad pastoral en distintas parroquias de la provincia de Buenos Aires y otras localidades del país.

Desde diciembre de 2012 está al frente de la parroquia Nuestra Señora del Socorro de San Pedro, templo que en septiembre de 2025 fue proclamado basílica menor y se convirtió en la primera basílica perteneciente a la diócesis de San Nicolás.

Antecedentes de otros robos contra el mismo párroco

El episodio ocurrido ahora no constituye el primer hecho de inseguridad que tiene como víctima al sacerdote nacido en Rauch. En 2016, Molfesa sufrió el robo de una bicicleta que había utilizado durante varias décadas. Un año después, en 2017, le sustrajeron su teléfono celular mientras en la parroquia se desarrollaba una celebración de un casamiento.

El nuevo hecho volvió a generar preocupación en torno a la seguridad del sacerdote y, especialmente, por la sustracción de los ornamentos religiosos que forman parte de los elementos utilizados para las celebraciones litúrgicas.

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