¿Vivir sin paredes? Cómo los espacios abiertos cambian la forma de habitar en Mar del Plata

Cocina, living, comedor y hasta el espacio de trabajo conviven cada vez más en un mismo ambiente. En Mar del Plata, los departamentos tipo loft ya forman parte de la oferta inmobiliaria y plantean una pregunta que va más allá del diseño: ¿tener menos paredes mejora realmente la calidad de vida?

Los ambientes integrados permiten concentrar cocina, living y comedor en un mismo espacio, una distribución cada vez más habitual en departamentos urbanos.

16 de Agosto de 2026 09:49

Por Redacción 0223

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Durante décadas, una vivienda se pensó como una sucesión de ambientes separados: cocina, comedor, living, dormitorios y espacios de circulación: pero esa lógica cambió.

La aparición de las plantas abiertas transformó la manera de distribuir los interiores. Cocinar mientras se conversa con quienes están en el living, trabajar desde la mesa del comedor o aprovechar una única habitación para distintas actividades se volvió algo habitual, especialmente en departamentos pequeños.

Los departamentos tipo loft ya forman parte de la oferta inmobiliaria de Mar del Plata, especialmente en sectores urbanos con buena actividad comercial y gastronómica.

En Mar del Plata, esta tendencia también puede verse en la oferta inmobiliaria. Actualmente existen departamentos tipo loft en barrios como Güemes, La Perla y Chauvín, con ambientes integrados que buscan aprovechar cada metro cuadrado.

La pregunta, entonces, no es solamente si estos espacios son modernos o atractivos. También es cómo influyen en la forma en que descansamos, trabajamos y convivimos.

El loft: de los espacios industriales a los departamentos urbanos

El concepto de loft nació asociado a grandes espacios industriales reconvertidos en viviendas.

Con el tiempo, aquella estética de techos altos, estructuras expuestas y ambientes sin divisiones se trasladó a departamentos mucho más pequeños.

Hoy, un "loft" puede ser simplemente una vivienda donde cocina, comedor y living comparten un mismo ambiente, con algún recurso arquitectónico —como un desnivel, una barra, un mueble o una doble altura— para diferenciar las funciones.

Una de las características más reconocibles de la planta abierta es la integración de la cocina con los espacios sociales de la vivienda.

En una ciudad como Mar del Plata, donde los departamentos compactos tienen un peso importante dentro del mercado, esta distribución permite aprovechar mejor superficies reducidas.

El lado positivo de vivir sin paredes

Una planta abierta tiene ventajas evidentes. La primera es la sensación de amplitud. Al eliminar divisiones, un departamento pequeño puede sentirse más grande y luminoso. También facilita la circulación y permite que la luz natural llegue a una mayor cantidad de sectores. Pero existe otro aspecto: la posibilidad de compartir.

En una cocina integrada, por ejemplo, preparar la comida deja de ser una actividad aislada. Quien cocina puede seguir participando de una conversación, mirar televisión o acompañar a otros integrantes de la vivienda. Para quienes disfrutan de una vida social activa, esta conexión puede ser uno de los grandes atractivos del formato.

El problema aparece cuando todo ocurre en el mismo lugar

El mismo espacio que permite cocinar, comer, descansar y conversar también puede convertirse en el lugar donde se trabaja, se estudia y se mira televisión. Ahí aparece uno de los principales desafíos.

La investigación publicada en 2024 en el Journal of Environmental Psychology encontró que la flexibilidad del hogar y la posibilidad de adaptar los espacios a distintas necesidades tienen relación con el bienestar psicológico. El trabajo destaca especialmente la importancia de que las personas tengan opciones y cierto control sobre cómo utilizan y modifican su vivienda.

Crear pequeños espacios de refugio permite sumar privacidad y momentos de descanso sin perder las ventajas de una distribución abierta.

Esto no significa que una planta abierta sea perjudicial para la salud mental. El problema puede aparecer cuando un ambiente no permite elegir entre estar acompañado y tener un momento de privacidad.

La importancia de tener un refugio

No hace falta construir una pared para generar un espacio más privado. Una biblioteca abierta, una cortina, un cambio de iluminación, una alfombra, un sillón ubicado estratégicamente o incluso la orientación de los muebles pueden establecer pequeñas fronteras dentro de un mismo ambiente.

En departamentos compactos, muebles, bibliotecas y otros recursos pueden funcionar como divisores sin bloquear completamente la luz ni la continuidad visual.

La idea es que una vivienda integrada no tenga que ser necesariamente una vivienda completamente expuesta. Un rincón para leer junto a una ventana, un escritorio separado visualmente del living o una mesa que marque el límite entre cocina y comedor pueden generar distintos escenarios dentro de una misma habitación.

En términos de diseño, se trata de crear opciones sin perder la amplitud.

Una cuestión especialmente importante en departamentos chicos

En las viviendas de pocos metros cuadrados, integrar ambientes puede ser una solución casi inevitable. Un monoambiente, por ejemplo, puede necesitar que el mismo espacio funcione como dormitorio, living, comedor y lugar de trabajo.

La clave está entonces en que los muebles y elementos de diseño permitan transformar el ambiente según el momento del día. Una mesa plegable puede desaparecer después de trabajar. Un sofá puede funcionar como separador. Una estantería puede generar privacidad sin bloquear completamente la luz. El objetivo no es tener más metros cuadrados, sino hacer que los mismos metros puedan utilizarse de distintas maneras.

¿Y qué pasa con los lofts de Mar del Plata?

La oferta actual muestra que la tipología ya tiene presencia en la ciudad. En Güemes, por ejemplo, aparecen departamentos tipo loft de alrededor de 48 metros cuadrados, mientras que también existen unidades de este estilo en La Perla y Chauvín.

En las viviendas pequeñas, un mismo ambiente puede funcionar como living, comedor y lugar de trabajo, por lo que la flexibilidad se vuelve clave.

En algunos casos, el atractivo está justamente en la combinación entre pocos ambientes, grandes superficies integradas y ubicaciones donde el propietario puede resolver buena parte de su vida cotidiana caminando.

Para un comprador joven, una persona que vive sola o una pareja, puede ser una alternativa interesantePara una familia numerosa, en cambio, la falta de divisiones puede convertirse rápidamente en una desventaja.

Entonces, ¿planta abierta sí o no?

No existe una respuesta universal. La arquitectura contemporánea parece alejarse cada vez más de la idea de que una vivienda debe tener una distribución fija para todos sus habitantes. La tendencia apunta a espacios flexibles, capaces de adaptarse a distintos momentos del día y a diferentes etapas de la vida.

La eliminación de paredes permite modificar la distribución tradicional y aprovechar una mayor superficie para usos múltiples.

La evidencia disponible sobre bienestar residencial también apunta en esa dirección: más que elegir entre una casa completamente abierta o una llena de paredes, lo importante es que el habitante pueda modificar el uso del espacio y tenga cierto control sobre su entorno.

En Mar del Plata, donde los departamentos tipo loft y las unidades compactas ya forman parte de la oferta inmobiliaria, esa discusión deja de ser una cuestión de diseño y pasa a ser una pregunta concreta para cualquier comprador:

¿Cuántas paredes necesita realmente una casa para sentirse como un hogar?

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