El material que quiere reemplazar al hormigón: así son las casas construidas con CLT
Más resistente de lo que parece, con menor impacto ambiental y tiempos de obra mucho más cortos. El Cross Laminated Timber (CLT) se convirtió en uno de los sistemas constructivos que más crece en el mundo y ya aparece como una alternativa para las viviendas del futuro.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Durante décadas, hablar de una casa de madera era pensar en una construcción liviana o una cabaña de montaña. Hoy ese concepto cambió por completo.
La aparición del Cross Laminated Timber (CLT), un sistema formado por grandes paneles de madera laminada en capas cruzadas, permitió desarrollar edificios, viviendas e incluso torres de varios pisos con un nivel de resistencia comparable al de los materiales tradicionales.
Por eso, muchos arquitectos lo consideran una de las mayores revoluciones de la construcción en los últimos años.
Qué es el CLT
El CLT consiste en paneles fabricados a partir de tablas de madera maciza unidas mediante adhesivos estructurales.
Cada capa se coloca en sentido perpendicular a la anterior, una técnica que aumenta notablemente la estabilidad y la resistencia del conjunto.
El resultado es un material liviano, rígido y de gran capacidad estructural que puede utilizarse para paredes, pisos y techos.
A diferencia de la construcción tradicional, buena parte de la vivienda se fabrica previamente en planta y luego se monta en obra como si fuera un gran sistema de piezas.
Por qué está creciendo tanto
El interés por este sistema responde a una combinación de factores.
Entre sus principales ventajas se encuentran:
- Obras considerablemente más rápidas.
- Menor generación de residuos.
- Excelente comportamiento térmico.
- Buen aislamiento acústico.
- Peso mucho menor que el hormigón.
- Reducción de la huella de carbono.
- Alta precisión gracias a la fabricación industrial.
Además, al tratarse de un material renovable proveniente de bosques gestionados de manera sostenible, muchos especialistas lo consideran una herramienta importante para reducir el impacto ambiental de la construcción.
Mucho más resistente de lo que parece
Uno de los mitos más frecuentes es que una vivienda de madera resulta menos segura que una de hormigón.
Sin embargo, el CLT fue diseñado justamente para responder a exigencias estructurales muy elevadas.
Los paneles ofrecen un comportamiento predecible frente a cargas, movimientos sísmicos e incluso incendios. En este último aspecto, la madera maciza genera una capa carbonizada superficial que protege el núcleo estructural y retrasa la pérdida de resistencia, un comportamiento ampliamente estudiado en la ingeniería moderna.
Por esa razón, países como Canadá, Austria, Suecia, Noruega y Japón ya utilizan este sistema en edificios de mediana y gran altura.
¿Puede llegar a Argentina?
En el país, el CLT todavía tiene una presencia reducida, aunque el interés por los sistemas constructivos industrializados crece año tras año.
El desarrollo de viviendas modulares, la construcción en seco y las soluciones sustentables generaron un escenario favorable para que este tipo de materiales comience a ganar espacio.
Si bien aún enfrenta desafíos vinculados a la producción local y la normativa, distintos especialistas consideran que podría convertirse en una alternativa cada vez más frecuente durante la próxima década.
¿Y en Mar del Plata?
Mar del Plata posee un mercado inmobiliario donde predominan el ladrillo y el hormigón, materiales que forman parte de la identidad arquitectónica de la ciudad.
Sin embargo, el crecimiento de barrios abiertos, desarrollos en Sierra de los Padres y proyectos en el sur del partido despertó un mayor interés por sistemas constructivos más rápidos y eficientes.
En ese contexto, el CLT aparece como una tecnología que podría encontrar oportunidades en viviendas unifamiliares de diseño contemporáneo, especialmente para quienes priorizan la sustentabilidad, el ahorro energético y la reducción de los tiempos de obra.
La construcción del futuro ya empezó
Hace apenas unos años, las casas modulares parecían una rareza y hoy forman parte de un mercado en expansión. Con el CLT podría ocurrir algo similar.
Su combinación de velocidad, eficiencia, precisión industrial y menor impacto ambiental lo posiciona como uno de los materiales con mayor proyección dentro de la arquitectura contemporánea.
Quizás el hormigón siga siendo protagonista durante muchos años, pero la madera de nueva generación ya empezó a demostrar que también puede sostener el futuro de las ciudades.
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