El dato que sorprende a las panaderías de Mar del Plata: compran menos, pero van más seguido

El sector panadero atraviesa un escenario complejo, aunque mantiene un movimiento sostenido por tratarse de productos que forman parte de la alimentación cotidiana. Cómo cambiaron los hábitos por la crisis pero también por el cuidado de la salud.

Menos pan y menos facturas: el nuevo hábito de los marplatenses que preocupa a las panaderías. Foto 0223.

19 de Agosto de 2026 08:13

Por Redacción 0223

PARA 0223

La situación económica también se siente en las panaderías de Mar del Plata. Según un relevamiento realizado por 0223 en distintos comercios del rubro, el consumo se mantiene, aunque con modificaciones en las cantidades y en las preferencias de los clientes.

De acuerdo a lo expresado por distintos comercios, durante la semana (especialmente entre martes y viernes) el movimiento suele ser más moderado. El panorama cambia los fines de semana, cuando las ventas repuntan, y también durante los períodos de vacaciones, en los que la mayor circulación de personas genera un movimiento adicional.

Los clientes redujeron las cantidades que llevan en cada compra: el kilo de pan fue reemplazado muchas veces por medio kilo o tres cuartos.

Uno de los principales cambios que observan los comerciantes está en el volumen de las compras. Si antes era habitual llevar un kilo de pan, ahora muchos clientes optan por medio kilo o tres cuartos. Algo similar ocurre con las facturas: las docenas completas dejaron de ser una compra tan frecuente y aparecen pedidos de seis, ocho o diez unidades.

La gente sigue consumiendo, aunque quizás en menor cantidad”, explicó Renzo, responsable de la panadería ubicada en Independencia y Vieytes. Según contó, muchos clientes eligen comprar menos cantidad y volver al comercio al día siguiente.

La economía no es la única explicación: las dietas, el cuidado de la salud y los nuevos hábitos alimentarios también modificaron el consumo de pan.

El fenómeno no sería exclusivo de los últimos meses. Desde el sector señalan que la tendencia a reducir los volúmenes de compra se viene observando desde hace varios años, incluso desde antes de la pandemia. A las razones económicas se suman cambios en los hábitos de alimentación, como dietas, cuidados de salud o personas que directamente optan por reducir el consumo de harinas.

Sin embargo, hay momentos en los que el comportamiento cambia. El fin de semana aparece como una especie de “permitido”, con mayor demanda de panificados, facturas y productos para reuniones familiares, picadas, asados o el tradicional domingo de pastas.

La calidad también pesa

La reducción en las cantidades no significa que todos los clientes busquen necesariamente el producto más barato. En algunos segmentos, por el contrario, se prioriza la calidad y la materia prima, especialmente cuando se trata de una compra para compartir con familiares o amigos cercanos.

La innovación convive con los clásicos: brownie, lemon pie, pastafrola y tarta de coco siguen siendo productos que los clientes marplatenses continúan reclamando.

Renzo contó que en su caso elaboran facturas con 100% manteca, un producto cuyo precio es superior al de aquellos elaborados con margarina. “Si me junto con mi familia o amigos cercanos, prefiero comprar acá porque sé que son buenas”, relató al explicar el comportamiento de algunos clientes.

En ese sentido, el mercado aparece cada vez más segmentado: hay consumidores que buscan alternativas económicas y otros que prefieren comprar menos unidades, pero mantener la calidad del producto.

Algo similar sucede con las masas finas y los sándwiches de miga. Son productos que mantienen su demanda, particularmente entre los consumidores de mayor edad, y que tienen además un componente artesanal difícil de reemplazar por procesos automatizados. “La masa fina es totalmente artesanal”, explicó Renzo. Cada pieza requiere elaboración, relleno, baño y terminación manual, además del trabajo de un pastelero con experiencia. Esa cantidad de horas de trabajo también se refleja en el precio final.

Más variedad para sostener el consumo

Frente a los cambios en los hábitos de compra, las panaderías también modificaron su oferta. El objetivo es ampliar las alternativas y encontrar nuevos momentos de consumo durante el día. En los mostradores comenzaron a ganar espacio los panes integrales, de molde y con semillas, además de una mayor variedad de sándwiches. También aparecieron opciones vegetarianas y productos preparados para quienes buscan resolver el almuerzo rápidamente.

La misma estrategia se observa en la pastelería. A los tradicionales budines de vainilla, chocolate o marmolados se sumaron variedades de banana, zanahoria, frutos rojos y manzana, entre otras. Pero la innovación convive con los clásicos. Brownie, lemon pie, pastafrola y tarta de coco con dulce de leche siguen siendo algunos de los productos que no pueden faltar en el mostrador.

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