Crisis e incertidumbre: una histórica cadena de farmacias cierra 17 sucursales y despide a 200 empleados
La compañía arrastra un acumulado de retrasos salariales.
Por Redacción 0223
PARA 0223
La reconocida cadena de farmacias Autofarma atraviesa un colapso financiero definitivo tras confirmar que cierra 17 sucursales y despide a 200 empleados en distintas provincias de la Patagonia. La compañía en cuestión arrastra un acumulado de retrasos salariales, desalojos de locales por falta de pago y un reclamo multimillonario hacia obras sociales provinciales por prestaciones no abonadas. De este modo, la tradicional firma comercial pone fin a casi seis décadas ininterrumpidas de presencia comercial en el interior del país.
Por qué se produjo el cierre de la cadena de farmacias Autofarma
El vaciamiento institucional y la falta de stock de medicamentos golpeó con fuerza a los puntos de venta ubicados en Santa Cruz y Tierra del Fuego. Las alarmas del personal se encendieron semanas atrás tras el cierre sorpresivo del local situado sobre la calle Kuanip en la ciudad de Ushuaia, lo que motivó movilizaciones gremiales en Río Gallegos. Durante las audiencias mantenidas en el Ministerio de Trabajo, los directivos de la firma confirmaron la imposibilidad de sostener las fuentes laborales y formalizaron el cese de la actividad.
La crisis de la compañía se profundizó debido a los fuertes retrasos en el cobro de las prestaciones brindadas a la Obra Social del Estado Fueguino. Según detallaron los voceros de la empresa, la falta de acreditación de esos fondos derivó en la imposibilidad de reponer insumos básicos, afrontar compromisos con droguerías y pagar haberes atrasados. A este panorama se le suma una inhibición judicial sobre los propietarios que impide vender, alquilar o transferir la red para garantizar la continuidad laboral.
El impacto social entre las familias afectadas por la pérdida de la fuente de ingresos generó inmediata preocupación en los municipios patagónicos. Varios trabajadores informaron que sufrieron el corte de los servicios básicos en sus hogares y desalojos particulares ante la imposibilidad de pagar los alquileres por los sueldos adeudados desde mayo. Como última medida antes del bajón definitivo de persianas, los locales remataron el remanente de mercadería y entregaron medicamentos de alto costo pendientes.
Las autoridades del Ministerio de Trabajo fijaron una nueva audiencia para el próximo 24 de agosto con el objetivo de negociar el esquema de indemnizaciones de los despedidos. En tanto, las cámaras empresariales del sector advierten que la retracción general del consumo, la suba de costos fijos y el aumento de alquileres continúan asfixiando a los comercios del rubro. El caso de la tradicional red evidencia el duro momento que atraviesan los establecimientos dedicados a la venta de insumos médicos.
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