“Seis flaquitos me quisieron robar y los reventé a tiros”: así llamó al 911 el comerciante que mató al menor que quiso asaltarlo
En la comunicación pidió un patrullero, una ambulancia y no dijo que estuvieran armados. La fiscalía solicitó abrir de manera compulsiva el celular del imputado para analizarlo.
Por Redacción 0223
PARA 0223
A la espera de la realización de una audiencia en el Juzgado de Garantías N° 3 para resolver si dictan la prisión preventiva del comerciante que mató a balazos a un adolescente que intentó asaltarlo o se dicta su libertad, se conocieron detalles de la investigación que incorporó al expediente testimoniales, videos y hasta la transcripción del llamado que Ulises Cristiano hizo al 911 apenas sucedidos los hechos.
“Que tal, Mar del Plata, Champagnat y Saavedra. Seis flaquitos me quisieron robar y los reventé a tiros. Cayó uno, mandame un patrullero y ambulancia”, dice el comerciante apenas lo atiende el operador de la Central de Atención Telefónica de Emergencia tras haberle disparo al grupo que integraba Sebastián García.
Ante la pregunta concreta de sí eran seis y estaban armados, el imputado dijo que no sabía, que estaba en la camioneta y que cuando le quisieron abrir las puertas salió disparando. “Cayó uno, acá hay uno caído en el pasto y están las tres bicicletas tiradas acá”, manifestó antes de dar su nombre y reiterar el pedido de envío de un móvil y una ambulancia.
En el pedido de convertir la detención en prisión preventiva que se hizo este lunes, se destacó al describir los hechos que el propio imputado en ningún momento “mencionó la presencia de armas de fuego ni describe agresión alguna (ya sea mediante disparos o violencia física) dirigida contra su persona o la de su tío”.
En las grabaciones analizadas por los investigadores se pudieron constatar detonaciones compatibles con disparos de armas de fuego. De dicho registro se desprenden dos secuencias claramente delimitadas: una primera compuesta por cinco detonaciones a repetición y una segunda con dos disparos adicionales aislados entre sí.
“Cabe insistir en la contundencia de la prueba: se constataron siete detonaciones compatibles con disparos de arma de fuego y se hallaron exactamente siete vainas servidas en las proximidades de la camioneta. La totalidad de dichas vainas fueron percutidas por el arma de fuego empleada por el aquí imputado, lo que acredita de manera irrefutable su autoría”, se precisó en el pedido.
Si bien dos testigos aportados por la defensa de Cristiano aseguraron haber escuchado dos tandas de detonaciones y presumían que era un intercambio de disparos, el análisis objetivos de las evidencias colectadas permitieron asegurar que son las siete detonaciones hechas con la pistola calibre nueve milímetros del comerciante.
La fiscal Constanza Mandagarán también aclaró en su pedido el hallazgo de residuos de disparo de arma de fuego en la mano izquierda de la víctima y habló de la existencia de variables que pueden derivar en falsos positivos o negativos. De acuerdo a la División Criminalística de la Policía, las hipótesis alternativas son que el menor haya efectuado un disparo, que haya manipulado un arma recientemente que le transfirió partículas en manos o prendas o que la víctima haya estado a muy corta distancia de la ejecución de un tiro.
“El registro fílmico de los hechos, en perfecta sintonía con lo declarado por el propio imputado en la audiencia demuestra que la primera secuencia de disparos dirigida a los damnificados se ejecutó a extrema cercanía (a la distancia de un brazo)”, sostuvo.
“Tal proximidad física encuadra de manera directa con la tercera hipótesis pericial, resultando apresurado concluir que García contaba con un arma de fuego o realizó disparos, máxime cuando, reitero, el propio imputado dijo que al acercarse al cuerpo éste no poseía arma alguna y que, en la dinámica por él descripta, tampoco fue quien efectuó disparos en su contra; ubicándolo, incluso, en la vereda opuesta a ellos”, agregó.
En su presentación de 50 páginas la titular de la Unidad Funcional de Instrucción N° 4 remarcó que no se cuenta hasta el momento con elementos probatorios que corroboren los extremos de la declaración que dio Cristiano y que su conducta no halla amparo en una causal de justificación de legítima defensa. En tal sentido, subrayó que no hay pruebas que corroboren que García y sus acompañantes estuvieran armados y que hubieran acometidos con armas esa madrugada.
Para la fiscal, el pedido de prisión preventiva es necesario porque se encuentra acreditada la existencia de peligro de fuga o entorpecimiento de la investigación a partir de la pluralidad de hechos que concurren de manera material, la pena en expectativa que no habilita pena en suspenso, la gravedad y la naturaleza de los hechos atribuídos, la nocturnidad empleada, la corta edad de las víctimas y la extensión del daño causado.
En el escrito se indicó la “objetiva peligrosidad” que conllevó el accionar desplegado esa madrugada cuando Cristiano se apostó a distancia y de manera subrepticia con dos pistolas calibre nueve milímetros, una escopeta, un rifle, una importante cantidad de municiones y un handy con la intención de realizar justicia por mano propia y no de persuadir o prevenir un delito.
La fiscal adelantó que no se opone a que ante el dictado de la medida, ésta se cumpla bajo la modalidad de arresto domiciliario y solicitó que se autorice de manera compulsiva la apertura del celular del comerciante, ya que no ha brindado de manera voluntaria el patrón de desbloqueo.
A partir del pedido, entre el jueves y el viernes se haría la audiencia de la que participarán los abogados defensores Ibar Sallaz y Gonzalo La Menza, quienes ya solicitaron la libertad del imputado e insistirán con el cambio de calificación al entender que es un caso de legítima defensa.
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