Casi 100 mil marplatenses están desocupados o buscan otro trabajo: la presión sobre el mercado laboral creció con fuerza

La desocupación alcanzó al 9,9% en el segundo trimestre de 2026 y llegó a unas 34 mil personas. A ellas se suman otras 61 mil que tienen un empleo pero buscan activamente otra ocupación. La PEA también creció con fuerza y llegó al 51,1% de la población.

Colas por un trabajo: la demanda de empleo sube fuertemente en Mar del Plata.

18 de Septiembre de 2026 21:22

El mercado laboral de Mar del Plata atraviesa un escenario de mayor tensión. Los datos del segundo trimestre de 2026 difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) muestran un aumento de la desocupación, una mayor participación de la población en el mercado de trabajo y un crecimiento de la cantidad de personas que, pese a tener un empleo, buscan otra ocupación.

La desocupación alcanzó el 9,9% de la Población Económicamente Activa (PEA) en General Pueyrredon, frente al 6,3% registrado en el mismo trimestre de 2025. Se trata de una suba de 3,6 puntos porcentuales en un año y de aproximadamente un 57% en términos relativos. Con unas 34 mil personas desocupadas, Mar del Plata quedó tercera entre los aglomerados urbanos con mayor desocupación, detrás de Gran Rosario (11,5%) y Gran Córdoba (10,5%).

 

Más personas participan del mercado laboral

Una de las claves para interpretar el dato es observar qué ocurrió con la PEA. En el segundo trimestre de 2026 alcanzó a 344 mil personas, frente a las 322 mil del mismo período de 2025. Es decir, se incorporaron unas 22 mil personas al mercado laboral.

En términos porcentuales, la tasa de actividad pasó del 48,2% al 51,1% de la población. Al mismo tiempo, la población total estimada del aglomerado pasó de 669 mil a 674 mil personas. Esto significa que mientras la población total aumentó 0,7%, la PEA creció alrededor de un 7%, diez veces por encima.

Las estadísticas de Mar del Plata exponen un incremento del subempleo, aquellos que trabajan menos de 35 horas por semana pero buscan hacerlo por más..

La PEA está integrada por las personas ocupadas y las desocupadas. Para el INDEC, una persona desocupada es aquella que no tiene trabajo, está disponible para trabajar y realizó una búsqueda activa de empleo. Por eso, una persona que no tiene trabajo pero tampoco lo busca activamente no es contabilizada como desocupada, sino como inactiva.

En el caso de los ocupados, el concepto también es amplio: incluye a quienes realizaron alguna actividad laboral durante el período de referencia, al menos por una hora, además de determinadas situaciones de personas que mantienen un vínculo laboral aunque temporalmente no hayan trabajado, por ejemplo, licencias por enfermedad o vacaciones.

 

Más ocupados, pero también más desocupados

El crecimiento de la PEA no se tradujo completamente en nuevos puestos de trabajo. La cantidad de ocupados pasó de 302 mil personas en el segundo trimestre de 2025 a 310 mil en 2026, mientras que los desocupados aumentaron de 20 mil a 34 mil.

Así, de las 22 mil personas adicionales que pasaron a formar parte de la PEA, unas 8 mil aparecen como ocupadas y unas 14 mil como desocupadas. Esto muestra que el crecimiento de la participación laboral fue superior al aumento de la cantidad de ocupados.

La tasa de empleo, de todos modos, avanzó levemente: pasó del 45,1% al 46% de la población. El dato muestra que el mercado incorporó trabajadores, aunque a un ritmo inferior al crecimiento de la población que participa activamente de él, es decir, no logra absorber la demanda creciente de empleo.

Más gente necesita trabajar: porcentualmente, la PEA creció 10 veces por encima de la población total.

 

Casi 100 mil personas buscan trabajo o buscan otro empleo

La situación no se agota en las personas que están directamente desocupadas. En el segundo trimestre, unas 61 mil personas tenían un empleo pero buscaban activamente otra ocupación o sumar un nuevo empleo al que ya tienen. El Indec las denomina ocupados demandantes de empleo. Ese grupo representó el 17,8% del total de ocupados, frente al 15,2% registrado un año atrás. En términos nominales, pasó de 46 mil a 61 mil personas.

Si se suman los 34 mil desocupados con esos 61 mil ocupados demandantes, se obtiene un universo de unas 95 mil personas que no tienen trabajo o que, pese a tenerlo, están buscando activamente ocupación.

Ese cálculo permite dimensionar una presión importante sobre el mercado laboral, aunque no debe confundirse con la tasa oficial de “presión sobre el mercado de trabajo” del Indec, que utiliza una definición más amplia e incorpora también a otros grupos de ocupados disponibles. Esa presión fue del 27,7% en 2026, con los 95 mil demandantes, cuando un año antes era del 20,5%, con 66 mil demandantes de empleo.

Las razones por las que una persona ocupada busca otro empleo pueden ser diversas: reemplazar su ocupación actual, conseguir mejores condiciones laborales, sumar ingresos mediante un segundo trabajo o aumentar la cantidad de horas trabajadas. La EPH permite identificar la búsqueda de otro empleo, pero no atribuirla por sí sola a una única causa económica.

El fenómeno del pluriempleo parece constatarse en los datos del Indec.

 

La subocupación también aumenta

Otro indicador relevante es la subocupación, que alcanzó al 15,6% de la PEA, unas 54 mil personas. Se trata de trabajadores que cumplen jornadas inferiores a 35 horas semanales por causas involuntarias, desean trabajar más horas y están disponibles para hacerlo.

Dentro de ese universo, alrededor de 31 mil son subocupados demandantes, es decir, además de trabajar menos de 35 horas y querer trabajar más, buscan activamente otra ocupación. Los restantes corresponden a subocupados no demandantes.

La subocupación pasó de unas 41 mil personas en el segundo trimestre de 2025 a 54 mil en el mismo período de 2026. Su participación sobre la PEA también aumentó, del 12,7% al 15,6%.

El conjunto de indicadores muestra así un mercado laboral en el que aumentaron simultáneamente la participación de la población, la desocupación, la cantidad de trabajadores que buscan otra ocupación y la subocupación. Los datos describen una mayor presión sobre el mercado de trabajo y son indicativos de un deterioro de la calidad del empleo, si bien es necesario complementar el análisis con indicadores de informalidad, registración laboral e ingresos.

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