El impacto del ajuste en mujeres y diversidades: el 90% recortó gastos y más de la mitad dejó de comer carne
Un estudio realizado por el Observatorio MuMaLá reveló que 4 de cada 10 personas encuestadas dejaron de comer alguna comida por la crisis económica.
Por Redacción 0223
PARA 0223
El impacto de la crisis económica sobre las mujeres y personas LGBTTINB+ se refleja en los cambios que debieron realizar en sus hogares para afrontar los gastos cotidianos: casi la totalidad de las personas encuestadas por MuMaLá aseguró que tuvo que ajustar su consumo, mientras que el 42% señaló que algún integrante de su familia debió suprimir una comida por falta de recursos.
Los datos forman parte del informe “Futuro en pausa, sobreviviendo al ajuste de Milei”, elaborado por el Observatorio “Mujeres, Disidencias, Derechos” de MuMaLá junto al Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci), a partir de una encuesta realizada en distintos puntos del país entre el 29 de mayo y el 15 de julio.
Según el estudio, el 88% de las personas consultadas considera que compró menos o mucho menos durante los últimos seis meses en función de sus ingresos, y entre los rubros que más sufrieron los recortes figuran la vestimenta, los alimentos y las comidas elaboradas o delivery.
En particular, el 52% redujo la compra de alimentos, mientras que el 27% hizo lo mismo con los medicamentos y el 19% recortó gastos vinculados a servicios básicos como luz, agua y gas. A su vez, el 20% aseguró que sus ingresos nunca alcanzan para cubrir los gastos básicos y otro 49% respondió que sólo lo logran algunas veces.
Menos comida y menor calidad
Asimismo, la situación alimentaria aparece como uno de los puntos más preocupantes del informe: el 87% modificó su consumo de alimentos debido a la situación económica y, dentro de ese grupo, el 65% manifestó haber reducido tanto la calidad como la cantidad de lo que come.
Conforme a la encuesta, la falta de recursos también llevó a modificar el tipo de alimentos adquiridos, donde el 65% dejó de comprar carne, el 35% redujo la compra de lácteos y el 29% hizo lo mismo con frutas y verduras.
Sin embargo, el dato más alarmante que se desprendió fue que el 42% de las personas consultadas aseguró que en su hogar alguien tuvo que suprimir una comida por falta de recursos económicos, una situación que el estudio vincula con escenarios de inseguridad alimentaria.
Más trabajos y menos ingresos
En otro punto, el estudio reflejó el deterioro en el mercado laboral. El 67% de las mujeres y personas LGBTTINB+ encuestadas recibe ingresos por algún trabajo remunerado, aunque el 51% de esas ocupaciones son precarizadas.
Además, casi tres de cada diez personas consultadas tienen más de un empleo: el 22% cuenta con dos trabajos, el 5% con tres y el 2% con más de tres. Entre quienes sumaron actividades durante los últimos seis meses aparecen trabajos como la venta de ropa, comida o cosméticos, la conducción para aplicaciones de transporte, las clases particulares, el manejo de redes sociales y distintas changas de limpieza o cuidado.
En paralelo, el 25% declaró haber perdido su empleo o su principal fuente de ingresos durante los últimos seis meses. Otro dato del informe señala que el 33% de las personas encuestadas no percibe ningún tipo de ingreso.
Preocupación por el futuro
Finalmente, un 83% afirmó que las preocupaciones económicas afectaron su descanso o sueño, mientras que el 81% coincidió en haberse sentido desbordado emocionalmente con alguna regularidad. Además, el 86% experimentó durante junio síntomas físicos asociados al estrés.
En cuanto a la percepción de la situación económica, el 70% consideró que su realidad empeoró en comparación con seis meses atrás y el 89% sostuvo que el contexto económico limita sus proyectos personales.
No obstante, la mirada hacia adelante tampoco fue alentadora y el 47% remarcó que su situación económica empeorará en el futuro.
En su conclusión, MuMaLá sostuvo que los resultados de la encuesta evidencian una profundización de la feminización de la pobreza y advirtió sobre el impacto de la pérdida de poder adquisitivo, la precarización laboral, el endeudamiento y el deterioro de las condiciones de vida de mujeres y diversidades en distintas regiones del país.
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