"Retrato de una dama": el matrimonio marplatense devolvería el cuadro robado por el jerarca nazi y afrontaría una millonaria multa

Patricia Kadgien y su pareja están acusados de encubrimiento agravado y, según trascendió, la pareja está dispuesta a entregar la obra de arte a los herederos de Goudstikker y abonar una multa cercana a los cinco millones de pesos.

El cuadro estaba en exhibición en la casa familiar de Kadgien

2 de Septiembre de 2026 08:42

Por Redacción 0223

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A poco más de un año del asombroso descubrimiento que vincula a Mar del Plata con el robo de obras de arte que realizaron los jerarcas Nazis durante la Segunda Guerra Mundial, la historia parece llegar a su fin.

Es que Patricia Kadgien, heredera del financista Frederick Kadgien, funcionario del gobierno de Adolf Hitler y su esposo, Juan Carlos Ortegoso, propusieron restituir la obra de arte que inicialmente se conoció como "Retrato de una dama" a los familiares de Jacques Goudstikker, el galerista judío propietario de la pieza, y ofrecieron una alternativa de probation que consistiría en donaciones a una institución de bien público para evitar una eventual condena por encubrimiento agravado.

Kadgien y Ortegoso cumplen con una serie de requisitos para mantener su libertad condicional

La pareja tenía en el living de su casa del barrio Parque Luro el cuadro "Retrato de una dama", inscripta en la lista de piezas sustraídas a comienzos de la década del 40 a Jacques Goudstikker, en ocasión del paso de las tropas alemanas por Ámsterdam. El caso salió a la luz a partir de una investigación del periódico Algemeen Dagblad en la que se detectó la presencia esta pieza, que en principio se creyó pintada por el italiano Giusseppe Ghislandi hasta que peritos confirmaron que la autoría corresponde a Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, conocido como “Il Pitocchetto”.

Al salir a la luz el caso, la pareja escondió el cuadro y la mujer dio una excusa insólita: creyó que los llamados de los periodistas que buscaban tener su testimonio, eran por una estafa virtual y por eso los desestimó. Tras quedar detenida, con prisión domiciliaria, el abogado de la familia Kadgien entregó la obra de arte a la Justicia.

El cuadro está en poder de la Justicia hasta que se resuelva el caso

A pedido de la defensa del matrimonio procesado y con acuerdo de la fiscalía se gestó una nueva audiencia, pautada ahora para el próximo viernes. Allí se planteará, ante el juez y en presencia de ambas partes, una suerte de mediación que evite llegar a la instancia de juicio oral que podría desencadenar en una eventual condena.

Según trascendió, el matrimonio propondrá una probation para evitar una condena y ofrecerá hacer donaciones de dinero durante dos años a la Cooperadora del Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil, de Mar del Plata. El aporte total sería de 4,8 millones de pesos a cumplir en 24 cuotas mensuales e idénticas.

La propuesta del juicio a prueba debe ser avalada por el Ministerio Público Fiscal. La querella está representada por los abogados locales Herberto Robinson, Guillermo Brady y Juan Ignacio Pascua y solo aceptará el acuerdo en caso que Kadgien y Cortegoso dejen explícito que no harán más reclamos por el cuadro y permitirán que se sea devuelto a quien se presentó ante la justicia argentina como su legítima dueña. Así renuncian a todo derecho sobre la obra y cualquier acción de civil o penal vinculadas a ella. Esa decisión ya estaría tomada por el matrimonio y la firma de esta suspensión de juicio a prueba los dejará definitivamente sin ningún margen a posibles futuros reclamos.

La boleta de compra que presentó la familia como prueba de "buena fe"

De acuerdo a la documentación que presentó el matrimonio, el cuadro en cuestión pasó de mano en mano por distintos miembros de su familia y sus antepasados. Inicialmente, habría sido adquirido por Leonore Berthold, cuñada de su padre, el 25 de noviembre de 1943, al Museo Wallraf-Richartz de la ciudad de Colonia, en plena Segunda Guerra Mundial.

Al fallecer, el cuadro quedó en posesión de su hermana Augusta Ana Sofia Hildegarda Bertholdt, cónyuge de Kadgien, quien falleció el 30 de mayo de 1965 en Argentina. A partir de esa fecha, la obra pasó al patrimonio de Federico Gustavo Kadgien, nombre con el que el financista ingresó al país. Tras la muerte de su padre, el 6 de junio de 1979, con tan solo 14 años, Patricia recibió como heredera una serie de valiosos bienes.

Como prueba de la legítima posesión y de buena fe por más de 35 años, la hija del financista nazi presentó la supuesta factura de compra que Bertholdt recibió por parte del Museo Wallraf-Richartz. La factura adjunta da cuenta de dos pinturas: "Jordaens – Retrato femenino" por 40.000 Reichsmark (poco más de 13 mil dólares de la época) y "de Vries – Retrato masculino" por 18.000 Reichsmark, (unos 6 mil dólares de la época) la moneda oficial utilizada en Alemania durante el Tercer Reich.

Retrato de dama está bajo custodia en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Allí se hizo el correspondiente peritaje, a cargo de los expertos Ángel Miguel Navarro y Alejo Gabriel Lo Russo, de la Academia Nacional de Bellas Artes, que ratificaron la autenticidad de la obra y a qué autor correspondía. También confirmaron que estaba en muy buen estado de conservación, a pesar del tiempo transcurrido.

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