Tiene 50 habitantes: el pueblo a dos horas de Mar del Plata ideal para comer y descansar
El paraje es accesible a través de la Ruta Provincial 30.
Por Redacción 0223
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A pocas horas de viaje desde Mar del Plata, la tranquilidad rural propone una alternativa de descanso muy elegida por los viajeros durante el fin de semana. El paraje De la Canal, ubicado en el partido de Tandil y accesible a través de la Ruta Provincial 30, mantiene un ritmo de vida pausado que atrae a quienes buscan alejarse del ritmo de la ciudad. Con una población estable que no supera los 70 habitantes, el pequeño rincón bonaerense conserva intacto su encanto de campo.
Cómo es De la Canal, el pueblo rural que enamora a todos
Nacido a fines del siglo XIX gracias al impulso de la línea ferroviaria que unía Las Flores con Tandil, el pueblo guarda testimonios de su época dorada. El predio de la antigua estación de trenes se mantiene preservado como uno de los puntos principales de su circuito histórico autoguiado. Sus calles de tierra arboladas y el ambiente silencioso ofrecen un entorno propicio para realizar caminatas tranquilas o paseos fotográficos en un paisaje sin edificios ni ruidos urbanos.
Uno de los atractivos más valorados por los visitantes es su propuesta gastronómica tradicional enfocada en sabores caseros. Los antiguos almacenes de ramos generales del lugar funcionan como punto de encuentro para probar picadas de campo, embutidos regionales y platos típicos de la zona serrana. Atendidos por los propios vecinos, estos comercios centenarios conservan la estética de época con mostradores de madera y estanterías originales que transportan en el tiempo a los comensales.
El entorno natural que rodea al paraje suma encanto con la proximidad del arroyo Langueyú, un espacio verde ideal para compartir tardes de mate al aire libre. La cercanía geográfica con las sierras de Tandil y la rápida conexión rutera con Mar del Plata convierten al pueblo en una opción muy accesible para una escapada en el día. Durante los meses de primavera y verano, el predio suele recibir familias que buscan disfrutar del sol y la gastronomía rural.
Para quienes planean una visita desde la costa, el trayecto combina tramos pavimentados con accesos de tierra en buen estado de conservación. Con su combinación de historia ferroviaria, paisajes abiertos y gastronomía criolla, el lugar se consolida como una opción diferente para renovar energías los fines de semana.
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