A dos horas de Mar del Plata: el pintoresco pueblo rural para desconectarse el fin de semana

El lugar cuenta con una población estable de alrededor de 800 habitantes.

El destino permite ser recorrido a pie y disfrutar de experiencias gastronómicas.

18 de Septiembre de 2026 09:27

Por Redacción 0223

PARA 0223

Una alternativa de turismo de cercanía cobra protagonismo para quienes buscan desconectarse del ritmo de la costa bonaerense. Se trata de Gardey, un pintoresco pueblo rural de casas bajas, calles de tierra y ritmo pausado ubicado a 197 kilómetros de Mar del Plata. El trayecto se realiza de forma directa por la Ruta Nacional 226 en un viaje fluido que demanda unas dos horas y media. El recorrido permite apreciar la rápida transición entre el paisaje atlántico y las serranías del sistema de Tandilia.

Cómo es Gardey, un pueblo rural ideal para descansar

Con una población estable de 800 habitantes, este paraje conserva intacta la esencia de los pagos chicos donde reina la tranquilidad absoluta. Surgido a fines del siglo XIX al compás del tendido del ferrocarril, la localidad integra hoy la red oficial de Pueblos Turísticos bonaerenses. Su ubicación a solo 27 kilómetros de la ciudad de Tandil lo convierte en una opción idónea para pasar el día. El destino atrae a vecinos que buscan romper la rutina diaria sin realizar gastos desmedidos en nafta.

Los edificios parecen detenidos en el tiempo.

Entre sus principales atractivos resalta la Antigua Estación Ferroviaria construida en 1885, reconvertida en biblioteca pública y centro cultural. Asimismo, el Almacén Vulcano, un emblemático comercio de ramos generales fundado en 1902, opera como bodegón de campo especializado en picadas regionales. Otro punto de interés particular lo constituye el Museo de Malvinas, junto a la Parroquia San Antonio de Padua frente a la plaza. Los arroyos Chapaleofú Grande y Chico completan el entorno natural ideal para caminatas al aire libre.

La propuesta de descanso se consolida como el antídoto perfecto frente a la vorágine urbana y gastronómica de la ciudad balnearia. Durante los fines de semana, las plazoletas centrales albergan ferias de emprendedores con artesanías en madera y productos regionales elaborados por los vecinos. La posibilidad de recorrer el casco histórico a pie o en bicicleta garantiza una experiencia de turismo pausado sin prisa. Este circuito rural combina gastronomía criolla de primer nivel con la calidez típica de la llanura pampeana.

El pueblo es ideal para visitar un finde.

El fácil acceso a través del corredor serrano posiciona a esta localidad como una escapada estratégica durante todo el año. La visita puede complementarse con recorridos por parajes vecinos como Fulton, María Ignacia Vela o la zona de arroyos. Quienes eligen este trayecto encuentran un refugio de silencio absoluto a poca distancia de las playas principales de la Costa Atlántica.

Lo más

leído