Tiene solo 20 habitantes: el pueblo a dos horas de Mar del Plata ideal para una escapada
El origen del poblado estuvo marcado por la llegada del ferrocarril.
Por Redacción 0223
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A poco más de dos horas de Mar del Plata existe un lugar donde el tiempo parece haberse detenido por completo. Se trata de La Pastora, un pequeño paraje rural de solo 20 habitantes ubicado en el partido de Tandil. Para muchos marplatenses que buscan desconectar del ruido de la ciudad durante el fin de semana, este rincón se convirtió en una opción ideal. El acceso es muy sencillo ya que se encuentra a pocos minutos de la Ruta Nacional 226. Un corto camino de tierra en buen estado conecta el asfalto con la paz absoluta del campo.
Cómo es el pueblo La Pastora
El origen de este poblado está marcado por la llegada del ferrocarril en el año 1929, cuando los trenes le daban vida al interior bonaerense. Su nombre recuerda a las antiguas mujeres que cuidaban rebaños a orillas del arroyo cercano o a una vieja dueña de los campos. Aunque el servicio de tren dejó de funcionar en 1961 y la estación fue demolida, el lugar conserva antiguos galpones y un típico almacén de ramos generales. En ese establecimiento los visitantes pueden comprar provisiones básicas, probar picadas y adquirir productos regionales. Cada rincón del paraje mantiene intacto su encanto histórico.
El momento más importante del año para el lugar es su histórico Festival de Doma y Folklore, que ya superó las 60 ediciones. Esta fiesta se celebra durante el verano y atrae tanto a marplatenses que hacen un descanso de la playa como a personas de todo el país. Durante varios días, el pueblo se llena de vida con jineteadas, tropillas y espectáculos musicales al aire libre. La celebración es una de las tradiciones más antiguas de la región.
Un detalle curioso es que cerca de Mar del Plata también existe una estancia histórica llamada La Pastora. Esta coincidencia en el nombre refleja la fuerte identidad ganadera que comparten la costa y las sierras bonaerenses. Hoy en día, recorrer estos caminos permite conocer de cerca la historia de los pequeños pueblos que sobrevivieron al cierre del tren. Es una excursión muy fácil de hacer en el día o para combinar con una estadía en la ciudad de Tandil. El viaje propone una experiencia diferente a pocos kilómetros de la costa.
Visitar el paraje es una gran oportunidad para disfrutar del silencio, caminar al aire libre y apoyar al turismo de cercanía. Los vecinos reciben a los viajeros con la hospitalidad típica de los pueblos del interior. Además, la buena conservación del camino rural permite ingresar con cualquier tipo de vehículo sin inconvenientes.
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