A 2 horas de Mar del Plata: el pueblo de los dos nombres ideal para una escapada de fin de semana
El destino combina la naturaleza rural con la tranquilidad.
Por Redacción 0223
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Una alternativa turística de cercanía conecta la costa de Mar del Plata con la tranquilidad rural de la provincia de Buenos Aires. Se trata de María Ignacia, también conocida como Vela, una pintoresca localidad conocida popularmente como el pueblo de los dos nombres. Ubicado a poco más de 210 kilómetros de la ciudad balnearia por la Ruta Nacional 226, el poblado pertenece al partido de Tandil. El trayecto en vehículo demanda apenas dos horas de viaje atravesando paisajes de sierras y llanuras bonaerenses.
Cómo es María Ignacia, el pueblo ideal para una escapada
El origen de la localidad se remonta al año 1885 con la inauguración de la parada del Ferrocarril del Sud. La parada ferroviaria recibió la denominación de Vela en agradecimiento a la familia donante de las tierras para los rieles. En tanto, el casco urbano continuo fue bautizado como María Ignacia en homenaje a la madre del estanciero Vicente Casares. El tendido de las vías conectó históricamente a esta pequeña comunidad rural con el pujante puerto balneario de la costa atlántica.
El ejido urbano preserva una valiosa riqueza arquitectónica conformada por casonas centenarias de ladrillo visto y calles arboladas de adoquines. Entre sus principales atractivos destacan la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, fundada a comienzos del siglo XX, y la plaza céntrica. Los visitantes también pueden recorrer el Museo Histórico local y el espacio dedicado a la maquinaria agrícola tradicional. Asimismo, el célebre escritor Osvaldo Soriano frecuentó el pueblo, tomando inspiración de sus viejos almacenes de ramos generales.
La propuesta de turismo de escapada resulta ideal para quienes buscan alejarse del movimiento urbano de la costa durante el fin de semana. El circuito gastronómico local ofrece platos caseros y embutidos artesanales en recintos históricos como el tradicional bar de Tito. La tranquilidad de sus calles permite realizar caminatas fotográficas en un entorno de calma absoluta detenido en el tiempo. Esta experiencia de contraste combina el paisaje marítimo de la costa con la calma de la llanura.
Para llegar desde la ciudad balnearia, se debe transitar por la Ruta 226 pasando Balcarce y la cabecera del municipio tandilense. A tan solo 50 kilómetros de dicha cabecera urbana se encuentra el acceso asfaltado al histórico poblado de la pampa. El destino se posiciona como una opción accesible para un viaje de ida y vuelta en el mismo día.
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