Las designaciones en la AGN son el último aliento de un país que se está yendo”

El atropello no forma parte de las prácticas democráticas, creer que se puede violar el orden normativo del Estado porque se tiene circunstancialmente el poder es algo con lo que el Kirchnerismo ha pretendido acostumbrar a los argentinos.

En una maniobra que no dudamos en calificar de ilegal, la Cámara de Diputados aprobó la designación de Julián Álvarez y Juan Ignacio Forlón para integrar la Auditoría General de la Nación, el órgano de control más importante del Estado. Ambos son miembros de La Cámpora, y hasta hace apenas unos días tenían cargos y candidaturas que nada tienen que ver con la responsabilidad que ayer asumieron, esto demuestra, nuevamente, el oportunismo y la politiquería de amigos que define al oficialismo desde hace 12 años.

El fondo de la cuestión es el modo de ser de la política oficialista: en la desesperación por mantener la impunidad, ante el horizonte de cambio al que ya se encamina el país, en esta semana han sido capaces de todo: desde desintegrar la Sala de la Cámara de Casación que debía definir la validez del tratado con Irán por el caso AMIA, hasta atropellar a la oposición dentro de la Cámara baja imponiendo con la fuerza de una mayoría automática la designación de estas dos personas en la AGN

De cara al balotaje del 22 de noviembre, remarcando que “se enfrentan en esta contienda electoral dos formas antagónicas de entender la política y el estado” y que esta situación es una muestra más de que “está en juego el privilegio de las libertades públicas por sobre el atropello del poder, está en discusión la unión y la sensatez en lugar de la división y los abusos, estamos frente a la necesaria reconstitución institucional de un Estado que ha sido utilizado con fines mezquinos y corruptos.”

 

 

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