Opinión

11 de Marzo de 2020 19:58

Setenta mujeres muertas entre barbijos y cuarentenas: epidemia de femicidios en la era del coronavirus

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Los femicidios ya cuentan 70 víctimas en lo que va del año en la Argentina.

En lo que va del año, la violencia de género ya se cobró 70 vidas. El alerta en la calle y los medios, sin embargo, está posado sobre el coronavirus. ¿Qué corremos el riesgo de olvidar mientras estamos hablando de una epidemia mundial? 

Cientos de titulares en diarios, horas en el prime time de la pantalla y una alarma mundial llegó a la Argentina y se instaló. Cuando el país entero sólo hablaba del brutal crimen de Fernando Báez Sosa, de un momento a otro el minuto a minuto de la causa de los rugbiers perdió el protagonismo absoluto en los medios y, pareciera, que en la calle ya nadie piensa en lo que sucedió este verano en Villa Gesell. 

Fueron alrededor de 70 las mujeres asesinadas  por la violencia machista en lo que va del año: marzo, tal cual ya se escuchó, llegó a tener más femicidios que días. Una oleada brutal de crímenes por razones de género no cesa y se acrecienta en Argentina: ya no muere una mujer cada 35 horas como reflejaron las cifras de enero, ahora hay dos muertas por día. 

En plena jornada de lucha y paro mundial por el día internacional de la mujer trabajadora, el cuerpo de Fátima Acevedo era hallado en Paraná tras un pedido desesperado de ayuda que se prolongó durante los últimos tres años.

 

Fátima había relatado el calvario que había vivido con el principal sospechoso de su asesinato, Jorge Nicolás Martínez, su expareja de 35 años. En diferentes momentos de la relación, la joven que fue brutalmente asesinada había hecho denuncias de violencia de género, pero nunca habían sido escuchada.  En febrero, Fátima advirtió que su ex merodeaba la Casa de la Mujer de Paraná, dependiente de la Municipalidad, a la que ella se había ido a vivir por miedo, en búsqueda de refugio: es que el último día de enero, él había intentado quemarla con ácido muriático. En audios que le envió a una de sus amigas, anticipaba lo que finalmente sucedió: su propio femicidio.

En Mar del Plata, Jordana Rivero fue arrojada desde un edificio por un hombre que apenas conocía y la familia de Claudia Repetto ruega hace días por su aparición con vida y por que la foto de la mujer de 57 años no se convierta en otro cartel con pedido de justicia. 

 

El crimen de Jordana

La mujer de 28 años fue lanzada desde un séptimo piso, en pleno centro de la ciudad, tras haber sido golpeada por Bernardo Luis Baraj, un hombre oriundo de Ushuaia de 50 años, quien fue detenido en el lugar. 

Jordana y Baraj se habrían conocido el domingo 1 de marzo en el Bingo de la ciudad.  "Se puso como loca y se tiró", habría dicho el hombre a los efectivos policiales antes de quedar detenido. Pero los peritajes y la autopsia descartaron su versión y se demostró que el acusado, antes de arrojarla, la había golpeado salvajemente y la joven cayó inconsciente.  

 

 

La búsqueda de Claudia

A Claudia Repetto la buscan desde el domingo 1 de marzo. Mientras se amplían las zonas de rastrillaje para dar con su paradero, su familia ruega que no encuentren un cuerpo. En las últimas horas y después de una multitudinaria marcha en el centro de la ciudad, trascendió un audio que la mujer le envió a una amiga horas antes de su desaparición, confirmando el hostigamiento que sufría por parte de su ex pareja, Ricardo Rodríguez, quien también está desaparecido desde el mismo día.

“Necesito plata, necesito vivir en un lugar mejor, cerca del centro y que este hijo de puta no me moleste más”, le decía Claudia a una amiga.

Mientras en las farmacias crece la venta de barbijos y alcohol en gel; y los infectólogos se convierten en invitados predilectos a los estudios de televisión, en las últimas horas salió a la luz el video que muestra al femicida Naim Vera, de 19 años,  mientras se deshace en un contenedor de los restos de su novia, Micaela Brenda Gordillo,  desmembrada y quemada en una parrilla en Catamarca.

"Después de asesinarla, Naim Vera quiso descartar el cuerpo de Micaela: primero lo envolvió en una frazada y lo prendió fuego en la parrilla. Como no se consumía, lo desmembró y metió los restos dentro de bolsas y cajas, y los arrojó en unos contenedores de la ruta provincial 4", relataron los medios nacionales, sin escatimar detalles.

 

El coronavirus, mientras tanto, se lleva todas las miradas. ¿Se pueden comparar ambas realidades? Tal vez sería un paralelismo irresponsable, pero el análisis mediático así lo requiere: cuando un tema entra en la agenda con tanta fuerza, otros pierden protagonismo.

Los síntomas del virus que alarma al mundo son fiebre, tos, malestar general, falta de aire y problemas respiratorios. Los grupos de riesgo son adultos mayores inmunodeprimidos y personas que tengan enfermedades crónicas. Hasta el día de hoy no hay medicamentos antivirales ni vacunas, sólo medidas de soporte.

Los síntomas de la ola de femicidios son las 70 mujeres muertas en poco más de dos meses –contando sólo las que llegaron a los medios de comunicación- y no hay forma de establecer grupos de riesgo que escapen al género. Mujeres y niñas, de todas las clases sociales, de todas las edades, a lo largo y ancho del país. Hasta el día de hoy, las políticas públicas no alcanzan y los reclamos del movimiento de mujeres parecen quedar tapados bajo un montón de titulares que hablan de barbijos y cuarentenas.