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Un fallo judicial desnuda cómo opera la Liga de Remates

Un fallo judicial desnuda cómo opera la Liga de Remates

Mariano Suárez

La Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial declaró nula la subasta de una cochera realizada en 2014. Hubo un comprador que no tenía plata, matones, insultos y una ganadora por una suma irrisoria. Para el martillero, fue todo normal.

Si ocurriera en una película, al estilo Nueve Reinas, la maniobra parecería tan burda que el argumento no sería atractivo. Sin embargo, pasa. Y no una vez: una, y otra, y otra, y otra. Se trata de la operatoria de la denominada Liga de Compradores o Liga de Remates. O simplemente La Liga. Su accionar quedó plasmado en una causa judicial por desacuerdos de al menos uno de sus integrantes y motivó a la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial a anular la subasta de la cochera de un edificio, ante las evidentes irregularidades que involucran a la compradora, al martillero y al abogado del consorcio.

El camarista Ricardo Monterisi ratificó un fallo de la Justicia de primera instancia que había declarado nula una subasta del 12 de septiembre de 2014, en una causa iniciada por el consorcio del edificio Semar XI contra Jorge Sotelo por una deuda de expensas. La cochera de Sotelo fue llevada a un remate con ribetes desopilantes: el “ganador” que ofreció 266.666 pesos al final dijo que no tenía plata, su “rival” que había sido “apretado” por cuatro muchachos se fue raudamente y no pudo ratificar su oferta.

¿Qué pasó? Se realizó una nueva subasta y la ganadora se quedó con la cochera tras ofertar 10 mil pesos. Lo llamativo es que la primera vez había ofertado cuatro veces más. No es lo único irregular: según el fallo del juez, el martillero no debió haber llamado a una segunda subasta. Y por si fuera poco la “ganadora” sería pariente del abogado del consorcio que impulsó el remate.

 

La trama

Todo ocurrió entre las 11.16 y las 11.38 del 12 de septiembre de 2014, según consta en el video que aportó el Colegio de Martilleros para la investigación. Y tiene cinco protagonistas que serán identificados por sus iniciales:

  • MC: el martillero.
  • RL: el ganador de la subasta sin dinero.
  • YLSA: la mujer que ganó la segunda subasta por una cifra irrisoria.
  • RC: el hombre que disputa el inmueble y es “apretado” por los hombres presentes en el lugar. Es quien pidió a la Justicia la nulidad del acto.
  • LAP: asiduo concurrente a este tipo de subastas, oficia de mediador entre YLSA y RL.

En las imágenes del sistema de videos se aprecia que a las 11.16 el martillero da comienzo a la subasta, con las formalidades de rigor. Ya en ese momento RL y RC se hacían gestos a distancia, en una evidente situación de tensión.

Tras tres minutos de introducción, comienzan las ofertas: $4.000, 10.000, 11.000, 12.000, 13.000, 15.000 y 16.000. Con esa oferta el profesional a cargo de la subasta estuvo a punto de bajar el martillo, pero RL no se da por vencido y mejora la oferta.

YLSA, que hasta ahí había pasado inadvertida, entra en escena y mejora la oferta. Segundos antes de las 11.20, propone $25.000. LAP, sentado al lado de la mujer, no duda en alzar la vos: “Pará, pará… hay una señorita que quiere comprar”, le grita a RL, que hizo un gesto de comprensión a la “sugerencia”.

La charla entre estos dos individuos sigue más íntimamente y, sin saber lo que dijeron, se puede presumir que se pusieron de acuerdo para favorecer a YLSA: un sujeto se le sienta al lado a RC y comienza a hablarle al oído. Instantes después se le acercan otros tres y lo rodean.

Paremos un poquito, porque si no no podemos seguir adelante”, dice el martillero, consciente de lo irregular de la situación, mientras un policía intenta dispersar el tumulto.

RC resuelve pararse y cambiar de lugar, pero el primer hombre que le habló al oído, le hace marca personal y lo sigue hacia su nuevo destino.

“¡Un millón de dólares!”, ofrece otra persona, propuesta que ni siquiera fue tomada en cuenta por el martillero. Pese a las presiones, RC no abandona la puja: $39.000. YLSA realiza una nueva: 42.000 pesos.

Otra charla entre LAP y RL desemboca en la puja mano a mano entre este último y RC: comienzan ofreciendo 101.000 y terminan a las 11.23 cuando el martillero da por finalizado el acto ante la propuesta de 266.666 pesos de RL.

Menos de cinco minutos después, el martillero confirmó que RL no tenía plata para cristalizar la oferta que había hecho y no había podido encontrar a RC, el segundo mejor oferente, para que ratifique su propuesta. “Bueno, como la gente… el postor que había comprado no se presentó tenemos que volver a arrancar de vuelta la subasta”, dice.

A las 11.29, YLSA cerró una puja mucho más distendida y se quedó con la cochera por 10 mil pesos.     

 

Todo muy normal

Según el fallo de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial, el martillero declaró que “no hubo irregularidades en el acto” y señaló que el hombre que pidió la nulidad del remate “se retiró voluntariamente”. Sin embargo, Moterisi dejó en claro que la reanudación de una segunda subasta no debió haber existido nunca, pues lo ocurrido debió ser informado a la jueza de primera instancia y ella resolver si se realizaba un segundo remate.

En sus declaraciones, YLSA y el martillero señalaron que la mejor oferta antes de que comenzara el “mano a mano” entre los dos hombres había sido de 10.000 pesos. Pero los videos dejaron en evidencia que la mujer que finalmente adquirió la cochera por $10.000 en el primer intento había ofertado más del cuádruple: 42.000 pesos.

En ese contexto, una denuncia anónima suma un nuevo actor a esta novela: el abogado que representa al consorcio que impulsó el remate. Al camarista le llamó la atención que el letrado, que supuestamente debía pugnar para que en el remate se obtuviera la mayor ganancia posible, haya convalidado la oferta de los 10 mil pesos, una cifra que ni siquiera alcanzaba para pagar la deuda de expensas por la que se había originado el remate.

“En la denuncia de fs. 704 una persona que omitió identificarse afirmó que YLSA es, en verdad, la esposa del hermano martillero del doctor MDS integrante de la sociedad que representa al consorcio actor y nuera de AS (socio gerente de la firma), y que ya adquirió varias propiedades del edificio en subastas dirigidas por C (el martillero)”, dice Monterisi en su resolución.

Si bien el juez no profundizó en las averiguaciones para confirmar la relación parental e incluso advirtió que puede hay “reparos constitucionales para solicitarle una aclaración de este tenor al letrado apoderado del consorcio”, remarcó que “existen numerosos elementos de convicción” que le permitieron “concluir que el vínculo entre la adquirente en subasta y uno de los socios de la firma administradora efectivamente existe”.

Uno de los párrafos de la sentencia revela la trama oculta de esta operatorio: “No hay que tener mucha experiencia en las subastas judiciales como para darse cuenta que RL y MPA –junto con los restantes que abordaron a RCestaban operando como lo hacen las llamadas ‘ligas de compradores’; y no lo hacían por una voluntad de adquirir la propiedad sino generando las condiciones para que YLSA pudiese luego comprar a un precio sustancialmente bajo. No solo cuesta creer que el martillero no pudiese comprender lo que estaba ocurriendo frente a sus ojos sino que resulta particularmente sugestivo que su unilateral [e irregular] decisión de reiniciar el remate haya permitido consumar la maniobra”.

La Cámara en lo Civil y Comercial, con los votos de Monterisi y Roberto Loustaunau, ratificó la suspensión de la subasta. Además, remitió copias a todos los juzgados civiles y comerciales de Mar del Plata, al Colegio de Martilleros y al Colegio de Abogados para que analicen el accionar de sus colegiados.

A su vez, los camaristas solicitaron que tome intervención el Ministerio Público Fiscal para evaluar si las conductas de algunos de los protagonistas de la historia corresponden ser evaluadas por la justicia penal.

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Un fallo judicial desnuda cómo opera la Liga de Remates

La Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial declaró nula la subasta de una cochera realizada en 2014. Hubo un comprador que no tenía plata, matones, insultos y una ganadora por una suma irrisoria. Para el martillero, fue todo normal.

Si ocurriera en una película, al estilo Nueve Reinas, la maniobra parecería tan burda que el argumento no sería atractivo. Sin embargo, pasa. Y no una vez: una, y otra, y otra, y otra. Se trata de la operatoria de la denominada Liga de Compradores o Liga de Remates. O simplemente La Liga. Su accionar quedó plasmado en una causa judicial por desacuerdos de al menos uno de sus integrantes y motivó a la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial a anular la subasta de la cochera de un edificio, ante las evidentes irregularidades que involucran a la compradora, al martillero y al abogado del consorcio.

El camarista Ricardo Monterisi ratificó un fallo de la Justicia de primera instancia que había declarado nula una subasta del 12 de septiembre de 2014, en una causa iniciada por el consorcio del edificio Semar XI contra Jorge Sotelo por una deuda de expensas. La cochera de Sotelo fue llevada a un remate con ribetes desopilantes: el “ganador” que ofreció 266.666 pesos al final dijo que no tenía plata, su “rival” que había sido “apretado” por cuatro muchachos se fue raudamente y no pudo ratificar su oferta.

¿Qué pasó? Se realizó una nueva subasta y la ganadora se quedó con la cochera tras ofertar 10 mil pesos. Lo llamativo es que la primera vez había ofertado cuatro veces más. No es lo único irregular: según el fallo del juez, el martillero no debió haber llamado a una segunda subasta. Y por si fuera poco la “ganadora” sería pariente del abogado del consorcio que impulsó el remate.

 

La trama

Todo ocurrió entre las 11.16 y las 11.38 del 12 de septiembre de 2014, según consta en el video que aportó el Colegio de Martilleros para la investigación. Y tiene cinco protagonistas que serán identificados por sus iniciales:

  • MC: el martillero.
  • RL: el ganador de la subasta sin dinero.
  • YLSA: la mujer que ganó la segunda subasta por una cifra irrisoria.
  • RC: el hombre que disputa el inmueble y es “apretado” por los hombres presentes en el lugar. Es quien pidió a la Justicia la nulidad del acto.
  • LAP: asiduo concurrente a este tipo de subastas, oficia de mediador entre YLSA y RL.

En las imágenes del sistema de videos se aprecia que a las 11.16 el martillero da comienzo a la subasta, con las formalidades de rigor. Ya en ese momento RL y RC se hacían gestos a distancia, en una evidente situación de tensión.

Tras tres minutos de introducción, comienzan las ofertas: $4.000, 10.000, 11.000, 12.000, 13.000, 15.000 y 16.000. Con esa oferta el profesional a cargo de la subasta estuvo a punto de bajar el martillo, pero RL no se da por vencido y mejora la oferta.

YLSA, que hasta ahí había pasado inadvertida, entra en escena y mejora la oferta. Segundos antes de las 11.20, propone $25.000. LAP, sentado al lado de la mujer, no duda en alzar la vos: “Pará, pará… hay una señorita que quiere comprar”, le grita a RL, que hizo un gesto de comprensión a la “sugerencia”.

La charla entre estos dos individuos sigue más íntimamente y, sin saber lo que dijeron, se puede presumir que se pusieron de acuerdo para favorecer a YLSA: un sujeto se le sienta al lado a RC y comienza a hablarle al oído. Instantes después se le acercan otros tres y lo rodean.

Paremos un poquito, porque si no no podemos seguir adelante”, dice el martillero, consciente de lo irregular de la situación, mientras un policía intenta dispersar el tumulto.

RC resuelve pararse y cambiar de lugar, pero el primer hombre que le habló al oído, le hace marca personal y lo sigue hacia su nuevo destino.

“¡Un millón de dólares!”, ofrece otra persona, propuesta que ni siquiera fue tomada en cuenta por el martillero. Pese a las presiones, RC no abandona la puja: $39.000. YLSA realiza una nueva: 42.000 pesos.

Otra charla entre LAP y RL desemboca en la puja mano a mano entre este último y RC: comienzan ofreciendo 101.000 y terminan a las 11.23 cuando el martillero da por finalizado el acto ante la propuesta de 266.666 pesos de RL.

Menos de cinco minutos después, el martillero confirmó que RL no tenía plata para cristalizar la oferta que había hecho y no había podido encontrar a RC, el segundo mejor oferente, para que ratifique su propuesta. “Bueno, como la gente… el postor que había comprado no se presentó tenemos que volver a arrancar de vuelta la subasta”, dice.

A las 11.29, YLSA cerró una puja mucho más distendida y se quedó con la cochera por 10 mil pesos.     

 

Todo muy normal

Según el fallo de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial, el martillero declaró que “no hubo irregularidades en el acto” y señaló que el hombre que pidió la nulidad del remate “se retiró voluntariamente”. Sin embargo, Moterisi dejó en claro que la reanudación de una segunda subasta no debió haber existido nunca, pues lo ocurrido debió ser informado a la jueza de primera instancia y ella resolver si se realizaba un segundo remate.

En sus declaraciones, YLSA y el martillero señalaron que la mejor oferta antes de que comenzara el “mano a mano” entre los dos hombres había sido de 10.000 pesos. Pero los videos dejaron en evidencia que la mujer que finalmente adquirió la cochera por $10.000 en el primer intento había ofertado más del cuádruple: 42.000 pesos.

En ese contexto, una denuncia anónima suma un nuevo actor a esta novela: el abogado que representa al consorcio que impulsó el remate. Al camarista le llamó la atención que el letrado, que supuestamente debía pugnar para que en el remate se obtuviera la mayor ganancia posible, haya convalidado la oferta de los 10 mil pesos, una cifra que ni siquiera alcanzaba para pagar la deuda de expensas por la que se había originado el remate.

“En la denuncia de fs. 704 una persona que omitió identificarse afirmó que YLSA es, en verdad, la esposa del hermano martillero del doctor MDS integrante de la sociedad que representa al consorcio actor y nuera de AS (socio gerente de la firma), y que ya adquirió varias propiedades del edificio en subastas dirigidas por C (el martillero)”, dice Monterisi en su resolución.

Si bien el juez no profundizó en las averiguaciones para confirmar la relación parental e incluso advirtió que puede hay “reparos constitucionales para solicitarle una aclaración de este tenor al letrado apoderado del consorcio”, remarcó que “existen numerosos elementos de convicción” que le permitieron “concluir que el vínculo entre la adquirente en subasta y uno de los socios de la firma administradora efectivamente existe”.

Uno de los párrafos de la sentencia revela la trama oculta de esta operatorio: “No hay que tener mucha experiencia en las subastas judiciales como para darse cuenta que RL y MPA –junto con los restantes que abordaron a RCestaban operando como lo hacen las llamadas ‘ligas de compradores’; y no lo hacían por una voluntad de adquirir la propiedad sino generando las condiciones para que YLSA pudiese luego comprar a un precio sustancialmente bajo. No solo cuesta creer que el martillero no pudiese comprender lo que estaba ocurriendo frente a sus ojos sino que resulta particularmente sugestivo que su unilateral [e irregular] decisión de reiniciar el remate haya permitido consumar la maniobra”.

La Cámara en lo Civil y Comercial, con los votos de Monterisi y Roberto Loustaunau, ratificó la suspensión de la subasta. Además, remitió copias a todos los juzgados civiles y comerciales de Mar del Plata, al Colegio de Martilleros y al Colegio de Abogados para que analicen el accionar de sus colegiados.

A su vez, los camaristas solicitaron que tome intervención el Ministerio Público Fiscal para evaluar si las conductas de algunos de los protagonistas de la historia corresponden ser evaluadas por la justicia penal.

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