La final interminable: River y Boca definen el Rey de América en Europa

Por Redacción 0223

Con menos expectativa pero la misma importancia que dos semanas atrás, se juega la final de la Copa Libertadores en un terreno inédito. La definición más hablada de la historia llega a su fin.

Ahora sí, llegó el día. O al menos eso esperamos. Como si no alcanzara que River y Boca se cruzaran por primera vez en  la final de la Copa Libertadores, el certamen más importante del continente, estuvo lleno de condimentos que hicieron que fuera todavía más hablado, más discutido, más polémico. Y lo que faltaba: la agresión al micro "xeneize" por parte de hinchas "millonarios" y la decisión insólita de la Conmebol de trasladar el encuentro a Madrid. En ese contexto, a las 16.30 de nuestro país, el Santiago Bernabeu recibirá el superclásico que definirá el Rey de América en Europa, así de raro como suena.

¿Le sacó un poco de la emoción que tenía? Sí. ¿Mucha gente se desilucionó y ya no lo vive como antes? También. ¿Deja de ser importante la obtención de la Copa? No. Una cosa es todo lo que se vive en la previa, de los entramados dirigenciales, de los intereses políticos, de la plata en juego, de la pésima organización de la Conmebol y de cómo entregaron este partido los presidentes de River y Boca. Porque Rodolfo D'Onofrio le impidió a sus hinchas (algunos de ellos los responsables de que no se pudiera jugar el 24 de noviembre) vivir la final en el Monumental y aceptó ir a Madrid sabiendo que pudo haber tenido una pena mayor. Y porque Daniel Angelici no defendió a su club como insinuó en un principio buscando "venganza" de la derrota en el "escritorio" de 2015, terminó cediendo y disputará una final que lo puede marcar para siempre en su futuro político.

Pero lo más importante, ahora, es el partido. Son los 90' que restan y que definirán al campeón de América en el mítico estadio Santiago Bernabeu del Real Madrid. Sin ninguna diferencia, con el 2 a 2 de la ida, sin la injerencia del gol de visitante, es claro: el que gana festeja, si empatan hay tiempo extra y de persistir la igualdad, la definición se estirará a los penales. Buena prueba de fuego para la Conmebol en su última final de ida y vuelta, ya que a partir de 2019 será una final única en campo neutral. 

En lo futbolístico, habrá que ver cómo se presentan los equipos después de tantos días, de la incertidumbre, la expectativa y los resquemores que quedaron y que pueden salir a la luz dentro de la cancha. Con Ponzio y Pavón, que no iban a estar en el Monumental y se pudieron recuperar para ser de la partida. Sin equipos definidos, jugando con el rival y esperando hasta último momento Marcelo Gallardo y Guillermo Barros Schellotto que también juegan su partido y quieren escribir una página de gloria más en sus clubes.

Cada equipo tiene una duda: en River pasa por saber si jugarán cinco mediocampistas o cinco defensores. Dependiendo del sístema, Lucas Martínez Quarta o Ignacio Fernández estarán desde el arranque. En Boca, hay muchos para un solo puesto en el ataque, pero la presencia de Darío Benedetto junto a Ramó Ábila es la que corre con mayor posibilidades.
 

River: Franco Armani; Gonzalo Montiel, Jonatan Maidana, Javier Pinola y Milton Casco; Enzo Pérez, Leonardo Ponzio; Ignacio Fernández y Exequiel Palacios; Gonzalo Martínez y Lucas Pratto. DT: Marcelo Gallardo.

Boca: Esteban Andrada; Julio Buffarini, Carlos Izquierdoz, Lisandro Magallán y Lucas Olaza; Nahitan Nández, Wilmar Barrios, Pablo Pérez y Cristian Pavón; Ramón Ábila y Darío Benedetto. DT: Guillermo Barros Schelotto.

Árbitro: Andrés Cunha, de Uruguay.
Estadio: Santiago Bernabéu (Real Madrid, España).
Hora: 16.30 (hora argentina).
 

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La final interminable: River y Boca definen el Rey de América en Europa

Con menos expectativa pero la misma importancia que dos semanas atrás, se juega la final de la Copa Libertadores en un terreno inédito. La definición más hablada de la historia llega a su fin.

Con tanto en juego y tanto que pasó en los últimos días, con declaraciones cruzadas, se espera una final cargada de intensidad.

Ahora sí, llegó el día. O al menos eso esperamos. Como si no alcanzara que River y Boca se cruzaran por primera vez en  la final de la Copa Libertadores, el certamen más importante del continente, estuvo lleno de condimentos que hicieron que fuera todavía más hablado, más discutido, más polémico. Y lo que faltaba: la agresión al micro "xeneize" por parte de hinchas "millonarios" y la decisión insólita de la Conmebol de trasladar el encuentro a Madrid. En ese contexto, a las 16.30 de nuestro país, el Santiago Bernabeu recibirá el superclásico que definirá el Rey de América en Europa, así de raro como suena.

¿Le sacó un poco de la emoción que tenía? Sí. ¿Mucha gente se desilucionó y ya no lo vive como antes? También. ¿Deja de ser importante la obtención de la Copa? No. Una cosa es todo lo que se vive en la previa, de los entramados dirigenciales, de los intereses políticos, de la plata en juego, de la pésima organización de la Conmebol y de cómo entregaron este partido los presidentes de River y Boca. Porque Rodolfo D'Onofrio le impidió a sus hinchas (algunos de ellos los responsables de que no se pudiera jugar el 24 de noviembre) vivir la final en el Monumental y aceptó ir a Madrid sabiendo que pudo haber tenido una pena mayor. Y porque Daniel Angelici no defendió a su club como insinuó en un principio buscando "venganza" de la derrota en el "escritorio" de 2015, terminó cediendo y disputará una final que lo puede marcar para siempre en su futuro político.

Pero lo más importante, ahora, es el partido. Son los 90' que restan y que definirán al campeón de América en el mítico estadio Santiago Bernabeu del Real Madrid. Sin ninguna diferencia, con el 2 a 2 de la ida, sin la injerencia del gol de visitante, es claro: el que gana festeja, si empatan hay tiempo extra y de persistir la igualdad, la definición se estirará a los penales. Buena prueba de fuego para la Conmebol en su última final de ida y vuelta, ya que a partir de 2019 será una final única en campo neutral. 

En lo futbolístico, habrá que ver cómo se presentan los equipos después de tantos días, de la incertidumbre, la expectativa y los resquemores que quedaron y que pueden salir a la luz dentro de la cancha. Con Ponzio y Pavón, que no iban a estar en el Monumental y se pudieron recuperar para ser de la partida. Sin equipos definidos, jugando con el rival y esperando hasta último momento Marcelo Gallardo y Guillermo Barros Schellotto que también juegan su partido y quieren escribir una página de gloria más en sus clubes.

Cada equipo tiene una duda: en River pasa por saber si jugarán cinco mediocampistas o cinco defensores. Dependiendo del sístema, Lucas Martínez Quarta o Ignacio Fernández estarán desde el arranque. En Boca, hay muchos para un solo puesto en el ataque, pero la presencia de Darío Benedetto junto a Ramó Ábila es la que corre con mayor posibilidades.
 

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