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Arroyo, Baragiola y los gestos que se analizan con lupa

Arroyo, Baragiola y los gestos que se analizan con lupa

Por Mariano Suárez

Mientras el intendente Carlos Arroyo recibía el respaldo del interventor del Partido Justicialista Luis Barrionuevo, que de paso le pegó al presidente Mauricio Macri, Vilma Baragiola tenía resuelto acompañar dos proyectos que rechazaban las políticas del presidente y la gobernadora María Eugenia Vidal. En el terreno de lo práctico, ninguna de estas cuestiones tiene un efecto real, pero en el de lo simbólico pesan y mucho en la relación de los dos dirigentes con las máximas autoridades de Cambiemos.

No es la primera vez que Arroyo coquetea con el peronismo. De hecho, tiempo atrás, se declaró peronista y pidió que el “próximo intendente” de Mar del Plata sea de ese espacio político.  Es más, antes de cerrar su alianza con Cambiemos mantuvo varias charlas con Sergio Massa, gracias a su cercanía con la dirigente Mónica López, para sumarse a ese espacio en 2015.

En estos días, sin embargo, cuando el intendente no suma muchos adeptos en las primeras líneas de Cambiemos, este tipo de actitudes lo alejan más (si eso se puede) de reconstruir un vínculo con los principales dirigentes del oficialismo.

El gremialista calificó al intendente como un amigo y afirmó que le constaba que a los 15 días de asumir el presidente ya no lo quería en el cargo. Lejos de sentirse incómodos por generar una nueva tensión entre el jefe comunal y Cambiemos, en el entorno de Arroyo celebraron como un triunfo el respaldo de Barrionuevo. Y no lo consideraron un hecho aislado. “Primero se juntó con Gerardo Martínez de la Uocra y ahora con Barrionuevo. Son respaldos muy importantes”, señalaron fuentes cercanas al jefe comunal.

El rechazo de Cambiemos a que Arroyo vaya por la reelección y su cercanía con el peronismo más ortodoxo hicieron que más de un operador se aventurara a lanzar una teoría de cara al año próximo: ¿y si Arroyo es el candidato de ese sector del peronismo?

El jefe comunal tiene nulas chances de ser el candidato de Cambiemos y parece poco probable que le den la posibilidad de competir en una interna contra otros aspirantes. Es por eso que él mismo anunció que sería candidato “por dentro o por fuera” de la alianza oficialista. Y con una imagen que  cayó por los constantes problemas de gestión ir con una boleta corta de la Agrupación Atlántica es un riesgo porque podría perder todo tipo de representación. El ejemplo reciente es Acción Marplatense, que en la última elección quedó lejos de acceder a una banca.

¿Podrá ser Arroyo candidato del sector del peronismo que representa Barrionuevo? Hoy, parece difícil, pero nada es imposible.                         

Por la misma vereda camina Vilma Baragiola, jefa de la bancada radical que apuesta a suceder a Arroyo, pese a no ser la más querida en las altas esferas de Cambiemos. Y esa condición no la mejoró demasiado cuando ella y los concejales que le responden decidieron acompañar los proyectos de la oposición que rechazaban los despidos en el Senasa y expresaba su preocupación por las modificaciones en el régimen jubilatorio del Banco Provincia.

Es difícil quedar bien con el gobierno al que pertenece y con los trabajadores que pretende defender, en situaciones en las que los intereses son contrapuestos. Y esas situaciones, parece, serán cada vez más habituales.

Lógicamente esa decisión no cayó bien en Cambiemos, que ese mismo día desarrollaba en Mar del Plata una reunión de legisladores en la que, además, participó el secretario de Comunicación Pública Federico Suárez, uno de los hombres de confianza de la mandataria provincial. Desde el arroyismo se festejó ese tropiezo de la legisladora local, aunque en rigor eso no significa una reconsideración de las cualidades del intendente.

Baragiola sigue descansando en sus votos para rechazar esas críticas, especialmente desde que las últimas encuestas comienzan a mostrar como la crisis cambiaria comienza a golpear la imagen de Macri y, fundamentalmente, de Vidal. Con una gobernadora intocable, como parecía hasta hace algunas semanas, en el seno del gobierno defendía que cualquiera que camine de la mano con la mandataria podía llegar a la Intendencia de Mar del Plata.

Guillermo Montenegro y Maximiliano Abad, dos dirigentes con mayor afinidad a Cambiemos, no tienen el nivel de conocimiento de Baragiola, pero consideraban que con el aval de Vidal y el trabajo que comenzaron a hacer hace algunos meses para instalarse podía alcanzarles para conseguir un triunfo el año próximo.

Pero si las encuestas siguen reflejando una caída en la imagen del presidente y la gobernadora, Cambiemos deberá volver a apostar por un candidato que le garantice votos, en un distrito clave como es Mar del Plata. Y a esa opción se aferra Baragiola. 2019 está cada vez más cerca y los gestos se observan con lupa.

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Arroyo, Baragiola y los gestos que se analizan con lupa

Mientras el intendente Carlos Arroyo recibía el respaldo del interventor del Partido Justicialista Luis Barrionuevo, que de paso le pegó al presidente Mauricio Macri, Vilma Baragiola tenía resuelto acompañar dos proyectos que rechazaban las políticas del presidente y la gobernadora María Eugenia Vidal. En el terreno de lo práctico, ninguna de estas cuestiones tiene un efecto real, pero en el de lo simbólico pesan y mucho en la relación de los dos dirigentes con las máximas autoridades de Cambiemos.

No es la primera vez que Arroyo coquetea con el peronismo. De hecho, tiempo atrás, se declaró peronista y pidió que el “próximo intendente” de Mar del Plata sea de ese espacio político.  Es más, antes de cerrar su alianza con Cambiemos mantuvo varias charlas con Sergio Massa, gracias a su cercanía con la dirigente Mónica López, para sumarse a ese espacio en 2015.

En estos días, sin embargo, cuando el intendente no suma muchos adeptos en las primeras líneas de Cambiemos, este tipo de actitudes lo alejan más (si eso se puede) de reconstruir un vínculo con los principales dirigentes del oficialismo.

El gremialista calificó al intendente como un amigo y afirmó que le constaba que a los 15 días de asumir el presidente ya no lo quería en el cargo. Lejos de sentirse incómodos por generar una nueva tensión entre el jefe comunal y Cambiemos, en el entorno de Arroyo celebraron como un triunfo el respaldo de Barrionuevo. Y no lo consideraron un hecho aislado. “Primero se juntó con Gerardo Martínez de la Uocra y ahora con Barrionuevo. Son respaldos muy importantes”, señalaron fuentes cercanas al jefe comunal.

El rechazo de Cambiemos a que Arroyo vaya por la reelección y su cercanía con el peronismo más ortodoxo hicieron que más de un operador se aventurara a lanzar una teoría de cara al año próximo: ¿y si Arroyo es el candidato de ese sector del peronismo?

El jefe comunal tiene nulas chances de ser el candidato de Cambiemos y parece poco probable que le den la posibilidad de competir en una interna contra otros aspirantes. Es por eso que él mismo anunció que sería candidato “por dentro o por fuera” de la alianza oficialista. Y con una imagen que  cayó por los constantes problemas de gestión ir con una boleta corta de la Agrupación Atlántica es un riesgo porque podría perder todo tipo de representación. El ejemplo reciente es Acción Marplatense, que en la última elección quedó lejos de acceder a una banca.

¿Podrá ser Arroyo candidato del sector del peronismo que representa Barrionuevo? Hoy, parece difícil, pero nada es imposible.                         

Por la misma vereda camina Vilma Baragiola, jefa de la bancada radical que apuesta a suceder a Arroyo, pese a no ser la más querida en las altas esferas de Cambiemos. Y esa condición no la mejoró demasiado cuando ella y los concejales que le responden decidieron acompañar los proyectos de la oposición que rechazaban los despidos en el Senasa y expresaba su preocupación por las modificaciones en el régimen jubilatorio del Banco Provincia.

Es difícil quedar bien con el gobierno al que pertenece y con los trabajadores que pretende defender, en situaciones en las que los intereses son contrapuestos. Y esas situaciones, parece, serán cada vez más habituales.

Lógicamente esa decisión no cayó bien en Cambiemos, que ese mismo día desarrollaba en Mar del Plata una reunión de legisladores en la que, además, participó el secretario de Comunicación Pública Federico Suárez, uno de los hombres de confianza de la mandataria provincial. Desde el arroyismo se festejó ese tropiezo de la legisladora local, aunque en rigor eso no significa una reconsideración de las cualidades del intendente.

Baragiola sigue descansando en sus votos para rechazar esas críticas, especialmente desde que las últimas encuestas comienzan a mostrar como la crisis cambiaria comienza a golpear la imagen de Macri y, fundamentalmente, de Vidal. Con una gobernadora intocable, como parecía hasta hace algunas semanas, en el seno del gobierno defendía que cualquiera que camine de la mano con la mandataria podía llegar a la Intendencia de Mar del Plata.

Guillermo Montenegro y Maximiliano Abad, dos dirigentes con mayor afinidad a Cambiemos, no tienen el nivel de conocimiento de Baragiola, pero consideraban que con el aval de Vidal y el trabajo que comenzaron a hacer hace algunos meses para instalarse podía alcanzarles para conseguir un triunfo el año próximo.

Pero si las encuestas siguen reflejando una caída en la imagen del presidente y la gobernadora, Cambiemos deberá volver a apostar por un candidato que le garantice votos, en un distrito clave como es Mar del Plata. Y a esa opción se aferra Baragiola. 2019 está cada vez más cerca y los gestos se observan con lupa.

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