Pastor hurtado

4 de Octubre de 2019 21:14

Juicio al “Pastor” Hurtado: para la querella su esposa fue una partícipe necesaria

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Hurtado en el comienzo del debate. (Foto: Belén Cano)

Lectura de requerimientos de elevación a juicio, planteos de apertura de las partes y acuerdos para el desarrollo del juicio en la primera audiencia.

A siete años del comienzo de la investigación y más de tres años después de su detención, comenzó este viernes el juicio al “Pastor” Isaías Nelson Hurtado y su pareja, Patricia Soledad Padilla Coronado, acusados de reducir a la servidumbre, explotar laboralmente y robarle los bienes a muchos de los fieles que captaron para participar de su culto. En el caso de Hurtado también se juzgará su autoría en los delitos de abuso sexual agravado, abuso en grado de tentativa y amenazas.

En el comienzo del debate el fiscal Juan Manuel Pettigiani reiteró la línea de investigación y explicó los métodos de captación que tenía el grupo, las presiones ejercidas hacia las personas que se acercaban para desapoderarlas de sus bienes y hacer aportes económicos constantes, las amenazas y la violencia ejercida en reiteradas oportunidades, las maniobras de control y sometimiento, los abusos sexuales denunciados, las rupturas de lazos familiares para asegurarse la permanencia en el Ministerio religioso. En la misma línea recordó las tareas a las que eran obligados, tanto domésticas, en la radio que utilizaban para captar fieles, como en la panadería que tenía Hurtado en la zona del barrio Alfar.

Ese accionar fue referido durante la instrucción por más de veinte víctimas, muchas de las cuales van a declarar ante los jueces Roberto Falcone, Mario Portela y Alfredo Ruiz Paz. Una de las cuestiones previas planteadas fue el pedido de no cruzarse con ninguno de los imputados en sus declaraciones y que tampoco haya presencia de público para “garantizar la tranquilidad en el relato y no revictimizarlas”.

Para el fiscal las conductas identificadas encuadran en el delito de trata de personas con fines de explotación laboral agravado por el uso de engaño, fraude, violencia, amenaza y otros medios de intimidación y coerción, abuso de autoridad y de una situación de vulnerabilidad y concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de personas sobre las que se tuvo autoridad, por la cantidad de víctimas, por ser ministro o autoridad de culto, por la consumación de la explotación y –en algunos casos- por haber sido las víctimas menores de edad al momento de su captación.

La querella, que representa a cinco víctimas de este proceso, marcó algunas diferencias con la acusación fiscal. Por un lado, la representante de la querella, Natalia Castro, entendió que el grado de participación de Padilla Coronado es menor, por lo que será acusada como partícipe necesaria, y no como autora. Por otro lado, hizo especial hincapié en la necesidad de una reparación integral a las víctimas por los daños materiales, morales y psicológicos cometidos; por la pérdida de oportunidades educativas, y la imposibilidad de un desarrollo y plan de vida autodeterminado.

Por su parte, la defensora de Menores, Paula Muniagurría, que vela por el resguardo superior del niño, hizo referencia a la posibilidad de tener una actividad proactiva con los casos que puedan surgir del debate.

Al momento de plantearse cuestiones preliminares, la defensa de Hurtado a cargo de los abogados oficiales Manuel Bailleau y José Galán- solicitó, entre otras cuestiones, el traslado de su defendido de regreso al penal de Ezeiza donde cumple arresto, aludiendo a condiciones deficitarias de detención en la Unidad 44 de Batán, donde fue trasladado por el inicio del juicio. El pedido fue rechazado.

 

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