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Historias de acá

1 de Diciembre de 2019 13:03

Tirar con medio mundo para poder vivir

El Turco es estibador, pero la falta de trabajo en el puerto lo llevó a convertir su pasatiempo en su principal actividad económica: todas las mañanas va a la Escollera Norte con su mediomundo a pescar su comida.

Se llama Héctor pero todo el mundo lo conoce por su apodo: el Turco. Es estibador y trabaja en el puerto hace años pero con la crisis que azota al sector, el trabajo se redujo considerablemente, razón por la que tuvo que salir a ganarse la vida de otra manera. Fue así que recurrió a una actividad que al principio era un pasatiempo pero hoy le dá de comer: la pesca con medio mundo.

El turco va todos los días, bien temprano, a la punta de la escollera Norte y se dedica a la pesca, una actividad que requiere de paciencia, más que cualquier otra. La especialidad de pesca con medio mundo no es la más elegida. Por el contrario, la mayoría opta por la tradicional caña de pescar.

El medio mundo es una de las herramientas de pesca más antiguas: consta de un aro de hierro con una red de entramado generalmente fino, y un mango o manija, para la que suele usarse una vara de aproximadamente 2 metros. Allí se agrega una cuerda de un par de metros que sirve para ganar distancia en el tiro y para poder recoger el medio mundo del agua.

"Llegué acá por diversión, hace unos cuantos años y hoy lo estoy usando como un recurso de vida", contó el Turco a 0223. "Las cosas no están bien, en el puerto no hay nada de trabajo y hoy lo estoy haciendo para sobrevivir", reconoció el pescador.

En su lugar de pesca, las rocas del extremo de la escollera Norte, el Turco aclara que "con el medio mundo nadie te asegura nada porque hoy hacés $1000, mañana $500 y durante tres días no hacés nada". Se tiene que dar una combinación de factores para que todo funcione: que haya "pique", el factor climático y la presencia de posibles compradores. "Si hoy tengo buena pesca, por ejemplo, a quién le vendo el pescado", se preguntó ante la soledad de la escollera.

Mientras tira "ceba" al mar para atraer a los peces hacia su medio mundo, el Turco comenta que el pescado que vende no se consigue "así de fresco, ni en las pescaderías, no tiene ningún proceso de nada, va directamente del mar a tu mesa", como para señalar las ventajas del producto de su esfuerzo. Todos los días, en ésta y otras escolleras, y en distintos sectores de pesca de la ciudad, cada vez son más las personas que se acercan, caña en mano, a pescar para poder comer, "la gente lo viene a buscar para la cacerola al pescado, ya no se hace más por deporte".

"El secreto de la pesca con medio mundo es saber tirar la ceba (suele ser el sobrante de la materia prima para las conservas enlatadas, generalmente caballa), tener paciencia, porque si no tenés paciencia no pescás nada, y venir todos los días, la constancia es la que te lleva a obtener resultados", explicó, y señaló que a la suerte hay que ayudarla: "por ahí, charlando con vos hago un tiro y saco dos kilos de pescado, y después no saco más nada en toda la tarde, es así".

"Con esto me alcanza hasta ahí, pero no sobra nada", relató el Turco mientras tomaba un mate y charlaba con otro "mediomundista" que se acercaba. "Ojalá pudiera estar trabajando para no tener que pasar por esto", sostuvo y señaló que "ayer, por ejemplo, me empapé dos veces, y eso que traigo ropa para cambiarme, pero acá viene una ola grande y te moja: o seguís trabajando mojado o te vas a tu casa sin nada".

Volviendo a la problemática de la falta del trabajo en el puerto, el Turco confió a este medio que lo que "molesta mucho a los trabajadores es que no nos defiendan, como cuando los barcos se van para el sur, en el puerto se gana muy bien, pero cuando hay trabajo, y ahora no pasa nada". "La gente que quiera comer pescado fresco, sacado con el medio mundo, puede venir cualquier día entre las 8 y las 13 aproximadamente y van a conseguir merluza, pejerrey, cornalito, muy fresco y a un precio que no se consigue", concluyó el Turco de la escollera Norte.