Como la ciudad, la interna de Cambiemos comienza a tomar temperatura

Abad se reunió con sectores productivos de Mar del Plata. 

20 de Febrero de 2019 21:19

Fue en marzo de 2018, cuando desde este mismo espacio, anticipamos que la Unión Cívica Radical (UCR) no estaba dispuesta a ceder el poder en Mar del Plata al Pro y sumaba un nuevo aspirante a la Intendencia: Maximiliano Abad. Casi un año después, aquella versión cobró fuerza y hoy es una realidad. El jefe de la bancada de Cambiemos en la Cámara de Diputados se anotó formalmente en la carrera por suceder a Carlos Arroyo. No obstante, el abanico de opciones en Cambiemos sigue intacto. Todos los aspirantes (Arroyo, Vilma Baragiola, Guillermo Montenegro y Abad) repiten a viva voz que competirán. Así, todos los caminos conducen a definir el candidato en una Paso. Pero hay resistencias.

Arroyo y Baragiola tienen varias coincidencias. La primera es que ambos tienen un alto nivel de conocimiento, por lo que no necesitan profundizar la campaña para instalar su nombre y llegarles a los marplatenses. Ese camino ya lo tienen allanado. También comparten otra semejanza: no gozan del visto bueno de los altos mandos de Cambiemos.

Tanto en el gobierno provincial como en el nacional miran con desconfianza a los dos dirigentes más conocidos del espacio en General Pueyrredon. La gestión de Arroyo les trajo varios dolores de cabeza y algunos creen que un eventual gobierno de la exsecretaria de Desarrollo Social podría tener rasgos similares.

No obstante, Cambiemos no está en condiciones de descartar a nadie. Mucho menos en Mar del Plata, que es junto a La Plata y Bahía Blanca, uno de los distritos con los que el oficialismo pretende emparejar las derrotas que se prevén en el tercer cordón del conurbano bonaerense, con La Matanza a la cabeza. “Tenemos que sacar 50 puntos en Mar del Plata”, repiten los operadores de Cambiemos.

Esa meta, hoy por hoy, parece lejana. Pero para al menos aspirar a ella deben contener a todos los actores del espacio.

En ambos casos se especula con que tanto Baragiola como Arroyo reciban propuestas para integrar listas provinciales o nacionales (en el caso del actual intendente se habla de una diputación provincial para su hijo Guillermo y lugares en la lista de concejales).

La concejal radical y el jefe comunal repiten que tienen la decisión tomada de competir y son los que, sostenidos por su nivel de conocimiento, más azuzan una Paso.

Del otro lado aparecen Guillermo Montenegro y Maximiliano Abad. El primero desembarcó en Mar del Plata hace más de un año con el guiño de la gobernadora Vidal. El diputado nacional nació en Mar del Plata, pero hizo toda su carrera profesional y política en la Ciudad de Buenos Aires.

Para contrarrestar eso, Montenegro mantiene intensas agendas durante la parte de la semana que está en Mar del Plata. “Nosotros seguimos con nuestro manual: mate con la gente, reuniones con empresarios, charlas y caminar”, dicen desde su entorno.

En las últimas semanas comenzó a correr el rumor de que, después de un año con esa rutina, las encuestas muestran que no levanta cabeza. Así, algunos le anticipan un futuro como ministro de Seguridad bonaerense en un eventual segundo mandato de Vidal. “(Cristian) Ritondo se iría a la Cámara de Diputados de la Nación para reemplazar a (Emilio) Monzó. Y ese lugar quedaría para Guillermo”, sostiene la versión.

El entorno de Montenegro dejó trascender que ellos siguen en carrera y que estas versiones son “producto de la ansiedad de algunos dirigentes”. Y destacaron que seguirá cumpliendo los pedidos de Macri y Vidal para gestionar obras “necesarias para que Mar del Plata siga creciendo”.

En estas últimas semanas, Abad intensificó sus actividades en Mar del Plata. El legislador provincial camina la ciudad en código electoral, pero no se trata de un capricho o un impulso personal. Su campaña #ImagináElFuturo se lanzó con un guiño de la Gobernación. “Maxi mantuvo una reunión en enero y ahí le dieron el ok para que compita y salga a caminar. Montenegro sigue teniendo el apoyo de la Gobernación, pero ya no es el único”, advierten desde el espacio de Abad.

El legislador defiende la pertenencia radical que históricamente tuvo Mar del Plata. En ese contexto, armó un pacto de no agresión con Baragiola. “Cada cual hace lo suyo. Ninguno va a hablar mal del otro y los dos vamos a ratificar que queremos competir”, señalaron.

Tras un enero tibio, la interna de Cambiemos comenzó a subir su temperatura en febrero. Y el termómetro seguirá en alza: se espera que el mes que viene comiencen a conocerse las primeras definiciones concretas.

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