Pepe Cibrián: "Para hacer teatro, hay que ser un buen mago" | 0223

Pepe Cibrián: "Para hacer teatro, hay que ser un buen mago"

Antes de presentar "La dama de las Rosas", el actor, dramaturgo, y director teatral icono de la escena artística nacional habló con 0223.

19 de Septiembre de 2019 20:22

Llega al patio del Boutique Hotel en el que se hospeda con cuatro enormes anillos en cada mano, las uñas largas prolijamente pintadas, pantalón verde a rayas, camisa naranja, una pulsera “sobria” y zapatillas deportivas.

“¿Con quién hablo ahora, con vos? No me tengas miedo. Soy insoportable, no dejo hablar a los periodistas” Dice entre risas Pepe Cibrián Campoy, que vuelve a la ciudad para presentar del 20 al 22 de septiembre en el Teatro Auditorium,  “La dama de las rosas”, su última creación, ambientada en el París de los años 20.

“Amo esta ciudad, viviría acá.Lo he pensado muchas veces, en serio”, dice con su verborragia característica el actor, dramaturgo, y director teatral ícono de la escena artística nacional mientras se prepara para un mano a mano con 0223.

- ¿Cómo nace “La dama de las rosas"?

- Escribo por muchas cosas: por gusto, por necesidad... Es decir que escribo por circunstancias de la vida. 
En este caso, me estaba duchando y pensé en hacer una versión de la damas de las camelias, ya se que está la traviata, pero yo quiero hacer la mía. Me senté en la computadora y dije: la camelia se va a la mierda voy a poner rosas y  no está Margarita, está Josephine, está Agatha y surgió esta obra que habla sobre la identidad  de las dos mujeres que yo interpreto además una tercera. 
Está ambientada en los años 20 en parís en la burbuja de la posguerra con un despliegue de supuesta alegría donde están estas dos mujeres Josephine y Clemence que se enamoran, ninguna había tenido jamás una experiencia de este tipo, Josephine por diferentes motivos  y Clamence  porque nunca lo sintió, hasta que se encuentran. Es una historia bellísima de amor desencontrado, pero de eleccion de identidad, con un final bellamente sorprendente y es una historia que habla de la elección de la identidad, del cambio en la identidad

- Es un tema muy actual también

- Sí, pero porque acá somos muy cursis. Es un tema que a la gente en general le preocupa mucho, están tan obsesionados con la vida del otro. Pero si no es un tema que les afecta, es un tema tuyo!. No nos identifican los gustos, nos identifica si es buena periodista, buena hija, buena madre, buena persona. Lo que hagas en la cama no lo pregunto porque no me importa.

- Cuando la escribiste, ¿ya tenías claro que ibas a ser el protagonista o surgió después?

- Por supuesto, la escribí sabiendo que la iba a actuar yo. Pasa que amo actuar. Iba a hacer la jaula de las locas acá en Mar del Plata y por motivos artísticos  decidí no hacerla y dije  voy a hacer está en el San Martín y realmente la disfruto mucho.

- Tu nombre se asocia al teatro musical automáticamente, ¿Qué lugar ocupa la música en “La dama de las rosas”?

- En esta obra hay texto y canciones, como había originalmente en Drácula. Mis obras fueron líricas de casualidad y llegó un momento que me aburrí  y le dije a Ángel (Maller), dejame de joder, no quiero hacer más esto y nos separamos.
En aquel entonces elegí a los actores más que nada por la voz cantada, no se bien por qué suponía que si cantaban bien e interpretaban, eran buenos actores, pero donde hablaban quedaba horrible, entonce dije pongámosle música a todo porque nos van a matar. Por eso quedó un musical y después vinieron otros. Pero llega un momento en que ya no se entiende un carajo.

-¿Ya no dirigis?

- No, no quiero dirigir más, ahora dirige Damian Iglesias, que él discuta con los actores. Soy el autor, protagonista, la produzco pero soy muy respetuoso. El director es el capitán del barco y no se me ocurriría contradecirlo. No tengo ganas ya de tanta responsabilidad

-Volviendo a la obra, habla de realización personal y de ser lo que uno quiere. ¿Sentis que hoy sos lo que siempre quisiste?

- Si, afortunadamente, hice todo lo que quise. Lo soy gracias a mi padre principalmente porque de chico no tenía idea de mi sexualidad. De grande me di cuenta que, de chiquito estaba enamorado de Tarzán, me casé con una mujer, ya sabiendo lo que era homosexual y un dia llorando le dije a mi padre, porque nos llevábamos muy bien y muy mal al mismo tiempo porque él era muy introvertido. Le dije con mucho miedo al rechazo, mirá papá siento que soy homosexual,y el me dijo Pepe, se es hombre en la vida y no en la cama y eso me dio una  libertad, porque es así…. Vos preguntame lo que quieras, yo hablo de todo, como verás. Sos muy joven, ¿tenes hijos? Yo tampoco, tengo un hijo del corazón que ya es grande.

-¿La posibilidad de adoptar ya la descartaste? 

- Si, ya está. Intenté adoptar durante 15 años, pero no pude. Me parece tan cruel el sistema. Quería adoptar uno o si tenía hermanitos adoptarlos a todos, para que no los separen, pero no pude ni siquiera casado. Hubo dos razones importantes por las que ayudé a que saliera la ley del matrimonio igualitario. Una, la posibilidad de la adopción, y la otra, porque he visto el caso de tantos amigos homosexuales que luego de parejas de muchos años, cuando se estaban muriendo, aparecía la familia que desconocía a la pareja y no la dejaba pasar.

- ¿Dirigirías Broadway?

- Ni en pedo!!.El hombre de La Mancha, lo hice porque  tenía la libertad de hacer lo que me diera la gana. Pero para los grandes musicales te exigen hacer lo mismo que se hace allá. Vienen con un chip y si no haces lo que quieren te fusilan… Ni loco dirijo Brodway. 

- ¿Y en el exterior?

- No, ya no. Lo hice en España. Pero cuando en otro lado opinas sobre el pais en el que estas se ponen mal. Acá por ejemplo, viene Serrat y opina porque hay libertad y nadie dice nada. En otro lado te matan. Con los de afuera son medio cursis con eso. A mi me importa un coño lo que diga Serrat o lo que diga cualquiera que venga de afuera. Me importa lo que piensan los que vivimos acá.

-¿Vas al teatro?

- No  voy mucho al teatro, porque si me gusta mucho es bárbaro, si no me aburro. El teatro tiene que tener magia, hay que ser buen mago. Todos sabemos que es mentira, que el conejo no aparece solo, si el actor es bueno no sabes de donde sale el conejo. Si es malo, sale carbonizado. Entonces quiero ir a ver actores que hagan que no me de cuenta de donde sale el conejo. Si eso pasa, me paro grito aplaudo, si no pasa me levanto voy y saludo.

-¿Cómo ves el teatro musical en Argentina?

- Acá no hay musicales, hay jóvenes en el under que hacen algunas cosas, pero los musicales los traen de afuera, son copias y los cobran 2.000 pesos, que es una locura. La gente que va lo paga un mes, después no va nadie porque no se puede pagar ese dinero y son de afuera.
Empiezan y traen Shakespeare, ¡ni siquiera es en castellano, está traducido! Por qué antes no hacen Lorca, Gorostiza, Calderón… No, van a lo londinense. No tenemos identidad. Es como si un médico de primer años te operara. Si no sabes leer, como vas a hacer Sakespeare. Es todo muy cursi, muy cursi.

-Fuera de la gira, ¿Cómo es un día “normal” para vos?

- Me levanto voy a la ducha y pum salgo, hago gimnasia, camino por el parque, leo los diarios lamentablemente es una adicción. Quiero estar enterado de las pelotudeces que se escriben … Vivo en Pilar, tengo todo allá porque Capital es un caos. Me cuesta salir de mi casa. 

-Es tu bunker...

-Sí. Después de lo que me pasó tengo una especie de panik attack, me cuesta salir de mi casa. Si tengo que salir y hacer notas o ir a trabajar voy, pero me cuesta horrores. Miro series, por un lado me da un poco de bronca porque me está privando de leer. Por ahí llego tarde, medio cansado porque tengo 71 años y hago cosas como si tuviese 40 y el cuerpo se cansa más rápido y en vez de un libro agarro Netflix y pongo una serie, pero me pasa que me duermo y como te tira de a tres o cuatro capítulos seguidos, después pierdo tiempo buscando hasta donde vi. Leer es mágico, te abre la imaginación, tendría que retomarlo