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El escribiente

5 de Enero de 2020 15:50

Felipe Pigna pone en Los cuentos del abuelo José aquellas historias que el Libertador pudo haberle contado a sus nietas

Instalado en Boulogne Sur Mer, José de San Martín pasa sus últimos años junto con su hija y sus nietas. Ellas le reclaman cada aventura, suya y ajenas, como si fueran un premio. Felipe Pigna imagina en Los cuentos del abuelo José aquellas historias. El historiador abre el ciclo Verano Planeta este próximo 8 de enero en el Hotel Costa Galana.

Imaginemos un San Martín ya anciano y ubicado en Francia. El peso de lo ocurrido en América ya genera sus efectos, pero a él solo le interesa la lectura, la música y la pintura, junto a la posibilidad de compartir esto con sus nietas Merceditas y Pepita.

En Los cuentos del abuelo José (Planeta – 2019), Felipe Pigna pone  al servicio de sus seguidores toda la imaginación que acarrean aquellas imágenes de un San Martín rodeado por sus nietas y escuchando los relatos de este. Pero no solo de sus aventuras, que ya de por sí son conocidas e interesantes, sino aquellas que pueden partir de la mitología de los pueblos ancestrales americanos o de los libros ya clásicos de la literatura.

El texto encierra doce relatos ilustrados por Augusto Costhanzo, quien ya lo había acompañado en la aventura de ilustrar Mujeres insolentes de la historia. En él se refuerza la relación del autor con los chicos, quien ha rescatado que sus visitas a la escuela  le sirven para resaltar el interés de los chicos con la historia y, a contrapelo, la forma en que la historia los ha dejado siempre afuera de ella.

Es así, entonces, que nos encontramos con un José de San Martín ya retirado, calumniado y amenazado de muerte en América, quien decide asilarse en la Boulogne Sur Mer donde ve casarse a su hija Merceditas con Mariano Balcarce y ve nacer a sus dos nietas.

En ellas dos, Pigna simboliza a todos los niños y niñas que puedan reconocer en la figura del Libertador al héroe militar y político, pero también a aquel humano y simple mortal que juega con sus nietas.

San Martín, aquel que sabía ponerse del lado del otro siempre, fue también aquel muy buen lector que dejó inauguradas muchas bibliotecas por donde pasó, y ahora también nos quiere devolver  aquella práctica de la lectura colectiva y en voz alta para así reencontrarnos con el valor de la palabra.

Cada relato surge de una pregunta de las niñas que ayuda a que Don José pueda contextualizar su historia y nuestra historia. Es así que aparecen allí los pueblos originarios, esclavos, hombres y mujeres que colaboraron con el Cruce de Los Andes, Manuel Belgrano, Napoleón, Cervantes. Es decir que a través de ellas  contextualizamos todo el camino que nos permitió llegar hasta acá.

"Y a mí también, como al Quijote, me llamaron «loco» cuando empecé a organizar el cruce de los Andes. Pero no solo eso tenemos en común: al Quijote también le gustaba andar por los caminos. Era un caballero errante, como lo fui yo" dice el texto. De esta manera, Pigna logra que el lector, chico o grande, incorpore los valores del Padre de la Patria. Es decir que uno se apropie de la calidad humana de Don José.

*Felipe Pigna se presentará en el ciclo Verano Planeta el 8 de enero a las 21 en el hotel Costa Galana.