El escribiente

16 de Febrero de 2020 09:28

Mitos, leyendas y cuentos orales como plena expresión del espíritu del Perú

Compartir
Compartí esta nota
Compartir
Compartí esta nota

Reconocer todo aquello que nos ha traído hasta el presente, sin dudas, es un hábito que mejora los pueblos. Quizás otra sería la historia si se hubiese puesto en práctica mucho antes. El peruano José María Arguedas compiló mitos, leyendas y cuentos orales que están en las raíces de su pueblo, buscando revalorizar la literatura hablada como plena expresión del espíritu que componen los pueblos del Perú. 

José María Arguedas es un convencido de que la cultura está incompleta si se desconoce como fuente la literatura oral. Es más, sostiene en parte de su obra, y en particular hablando y pensando la cultura peruana, que hay una necesidad permanente de revalorizar la literatura oral porque se trata de una plena expresión del espíritu que componen los pueblos del Perú.

José María Arguedas pensó y comenzó el trabajo sobre mitos, leyendas y cuentos peruanos en  1947. En 2009, junto a Francisco Izquierdo Ríos, edita una versión actualizada. Se trata de una obra compuesta por narraciones orales y populares recogidas por maestros y alumnos de las tres geografías del Perú: la costa, la sierra y la selva. Se logra así una recopilación de literatura oral amplia y plena de la expresión del espíritu de los pueblos que componen esa nación. “En este libro, cualquier lector puede encontrar en los cuentos, leyendas y mitos la imagen total de un pueblo” dice Sybila Arredondo de Arguedas.

En la introducción de Mitos, leyendas y cuentos peruanos (Debolsillo – 2012) se explica que el hecho de que la población nativa del Perú no fuera aniquilada por los conquistadores españoles, ni fuera férreamente aislada, como los grupos indios de los Estados Unidos de Norteamérica, tuvo consecuencias de importancia decisiva para el proceso de la cultura del Perú. Y que esas consecuencias y ese folklore proporcionan elementos sustanciales para el estudio de las culturas. José María Arguedas sostiene que “tales datos son aun de mayor significación cuando se trata de investigar el especial proceso de evolución que han seguido culturas de muy diversa naturaleza que, como en el caso de Perú, han sido obligadas por hechos históricos a vivir en el mismo medio geográfico y entrar, por tanto, en un período de mutua y poderosa acción difusora, tanto más intensa cuanto que ambas culturas habían llegado, cuando se encontraron, a un alto grado de integración; de tal manera que al mismo tiempo que ambas tenían una extraordinaria vitalidad y poder para conservar sus caracteres, esta misma vitalidad las impelía a influir la una sobre la otra”.

La belleza de la mayoría de los relatos es fruto directo de la creación popular. Es así que el caudal del folklore en el Perú es excepcionalmente vasto y profundo a causa de las especiales circunstancias en que se ha desarrollado el proceso cultural.

Arguedas, el etnólogo y el conocedor de la lengua quechua y las costumbres andinas, analiza previamente región por región y la relación de cada una con las narraciones orales. Es así que sobre la zona costera sostiene que fue rápidamente dominada por los occidentales  y, aunque bajo el imperio del castellano y la total dominación económica de los descendientes de españoles y extranjeros, los campesinos seguían guardando una fidelidad indestructible a muchos caracteres fundamentales de la cultura antigua. “Estos campesinos se hicieron asimismo más dúctiles en su trato con los hombres extranjeros y su cultura. Es un rasgo histórico, ya que estos pueblos ya habían sido conquistados por los quechuas y sus originales culturas habían padecido la invasión y la imposición quechua también” explica.

En la sierra, la cultura india ofreció resistencia verdaderamente irreductible y vencedora en muchos conflictos profundos. Según indica, “El poder aislador de la montaña fue un aliado de la cultura nativa, pues retardaba el ritmo de penetración occidental, auxiliando a la re traducción de los caracteres culturales europeos impuestos con mayor violencia por la invasión”. Y da como ejemplos el caso de la religión y de la infinita serie de complejos culturales que tienen su fundamento y eje en la religión y sus prácticas externas.

El caso de la selva es igualmente distinto y característico. “Es sabido como los Incas no pudieron penetrar en la selva; hicieron llegar su influencia únicamente en los valles cálidos, tras los Andes, a la región que de manera popular se denomina hoy “cabecera de montaña”. De estos valles hacia lo hondo de la selva el quechua llegó en forma indirecta. La conquista de la selva fue empresa moderna, todavía inconclusa”, describe. Sin embargo el folklore de la selva es muy vasto, especialmente maravilloso y de toda originalidad, a pesar de que su material es absolutamente venido de afuera.

Los mitos, las leyendas, los cuentos orales, es decir todo ese folklore, está animado y lleva consigo todo el espíritu popular de los habitantes de cada una de las regiones. Inclusive ante el avance del conquistador, intentaron con ellos  resistir y mantenerse en sus costumbres, inclusive disfrazando o adaptando lo suyo en lo nuevo. Cada región, con un poder extraordinario de imaginación y capacidad creadora, nos permite una lectura del pasado  para comprender mejor el presente y poder visualizar y proyectar mejor lo que viene.

Es así que valen algunos ejemplos hermosamente poéticos:

1 La barquita misteriosa (Piura)

En el departamento de Piura, como sabemos, se encuentra Cabo Blanco. Dicen que en este sitio ocurrió un caso que hasta ahora se recuerda con mucho temor. Pues cuentan que gentes que se dedicaban a la pesca en las noches iban en su bote a pescar cerca de Cabo Blanco, pero no volvían nunca más. Solo su barca era devuelta por las olas a la orilla, pero sin la menor seña de algún pobre pescador. Desaparecían misteriosamente, como por encanto. Y cuentan que todas las noches aparecía un barquito luminoso a pasearse y navegar por ahí  y luego desaparecía en la inmensidad de las aguas. En Semana Santa era cuando los dedicados a la pesca sentían un impulso de irse muy adentro del mar a pescar pero no se volvía a saber nada de ellos.

La esposa de un pescador estaba cierta vez triste y desesperada por la tardanza de su esposo, cuando sintió un inmenso calor en todo el cuerpo y el reflejo tan grande de la luz de aquel barquito. Luego ella quiso huir hacia su humilde hogar, pero quedó petrificada y una voz débil le dijo: “No habrá más aflicciones para este sitio, pero pido que mañana, que es día de San Juan, arrojen al mar a un niño sin bautizar a las doce de la noche, o si no, los hombres que fueron a pescar desaparecerán.”

La mujer palideció y prometió hacer lo convenido y la barca desapareció rápidamente. Para esto, todas las mujeres comentaban sobre la voz que había salido de la barca. Y una mujer, haciendo el más grande de los sacrificios, tomó a su hijita en brazos (la niña estaba moribunda, desahuciada por los médicos) y con gran pena arrojó a la criatura al mar. Y una luz hizo estremecer a la mujer: era la explosión de aquella barca, que según dicen, era de un pirata que estaba condenado y que quiso salvarse haciendo desaparecer a muchos hombres, pero solo un niño sin pecado podía salvarlo. Y es por eso que desapareció para siempre aquella inmensa pena e inquietud de los pescadores, con el sacrificio de la criatura moribunda. Sin embargo, aun hoy, con mucha timidez, van cerca de ese sitio, para ver si sale la barquita mágica, pero la barquita no se asoma. Algunos dicen que solo para Semana Santa sale a las doce de la noche y da terror.

2 El cerro de la vieja y el viejo

Cuentan los antepasados esta leyenda del cerro de la  Vieja y del Viejo que se encuentra en el centro de la carretera de Lambayeque a Motupe.

Dicen que en el cerro vivían un par de viejitos;  y un día se les presentó Nuestro Señor Jesucristo en persona. Como tenía sed, les pidió por favor le dieran agua  y los viejos le negaron. Entonces Nuestro Señor Jesucristo, en castigo, los convirtió en cerros. Y dicen que cada año cae una piedra de los cerros y que así estos lanzan sus quejidos.

En Mitos, leyendas y cuentos peruanos se puede conocer algo más sobre los seres que habitaron y habitan Perú. Conocer el camino recorrido y aquello que los trajo hasta acá. Pero también, como sostiene Sybila Arredondo de Arguedas, “ En él también se cuenta la historia de amor y respeto que implica escuchar lo que se cuenta, recibir el sentido de la palabra de los que cuentan, la palabra de la gente de las diversas regiones y épocas de un país, del Perú”.

Sin dudas un muy buen hábito para aprender y poner en práctica. Comencemos por los más cercanos.

Compartir
Compartí esta nota